Grandes Plumas
PNUMAPNUD
Edición Impresa
MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO
 
Inter Press Service
Buscar Archivo de ejemplares Audio
 
  Home Page
  Ejemplar actual
  Reportajes
  Análisis
  Acentos
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones especiales
  Gente de Tierramérica
                Grandes
              Plumas
   Diálogos
 
Protocolo de Kyoto
 
Especial de Mesoamérica
 
Especial de Agua de Tierramérica
  ¿Quiénes somos?
 
Galería de fotos
  Inter Press Service
Principal fuente de información
sobre temas globales de seguridad humana
  PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
  PNUMA
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
 
Grandes Plumas


Estrategia de mercado a favor de los árboles

Por Mark Sommer*

Papeleras estadounidenses como Staples y Office Depot se comprometieron a reducir la producción de papel obtenido de la madera. Fue un triunfo de los activistas.

BERKELEY.- Alarmados por la implacable destrucción de los árboles añosos que aún quedan en el planeta, los conservacionistas recurren ahora a estrategias de mercado para persuadir a los principales productores y comerciantes para que cambien y produzcan papel reciclado y sin celulosa obtenida de la madera.

La producción de papel consume casi la mitad de la madera talada en el mundo. Uno de cada seis árboles talados crece en bosques centenarios ubicados desde las zonas boreales de Canadá y Siberia hasta las áreas templadas del sudeste de Estados Unidos y las selvas tropicales de Indonesia, el Amazonas y otras partes del mundo.

Con 95 por ciento de sus propios árboles añosos ya talados, la industria maderera de Estados Unidos está ahora volviéndose hacia los bosques vírgenes del mundo subdesarrollado, donde 80 por ciento ha sido ya objeto de explotación.

La producción de papel también consume grandes cantidades de energía (constituye el quinto usuario industrial de energía en todo el mundo y el segundo en Estados Unidos) y de agua, y genera casi 40 por ciento de todos los desechos sólidos en el ámbito municipal. Irónicamente, la promesa de "menos papel" de la era de las computadoras no se cumplió pues la demanda no se redujo sino que aumentó.

En todo el mundo está previsto un incremento sustancial de la demanda de papel. Por eso, los defensores de los viejos bosques han decidido utilizar el poder de la compra para convencer a los industriales de reducir el uso de bosques vírgenes y la producción de papel derivado de madera en su totalidad.

Esta sagaz estrategia no sólo se está mostrando efectiva en cuanto a transformar la industria, sino que además está proporcionando un modelo para otros problemas.
Su enfoque basado en el mercado es una hábil combinación de protestas públicas, boicot de los consumidores, avisos pagados, cobertura mediática gratis y negociaciones por canales laterales con grandes compañías en las que los activistas tanto amenazan como ofrecen recompensas para quienes hagan "las cosas justas".

Durante los últimos años, la Paper Campaign, una coalición de grupos ambientalistas estadounidenses, ha puesto en su mira a las tres empresas papeleras más importantes del mundo.

Concentrándose primero en Staples, la mayor de ellas, organizaron 600 manifestaciones y recogieron la atención de los medios de comunicación. La empresa se resistió inicialmente, pero terminó por aceptar una invitación de los ambientalistas para volar sobre la meseta de Cumberland, donde está el último gran bosque añoso del Sudeste de Estados Unidos.

Sacudida por la devastación causada por la tala y la belleza de los bosques, la empresa se mostró dispuesta a llegar a un acuerdo. En noviembre de 2002, Staples anunció su compromiso de reducir por etapas todos los productos fabricados con árboles de bosques en peligro, logró que en el plazo de dos años un 50 por ciento de los consumidores se mostrara satisfecho con esos cambios y retiró gradualmente todos sus productos con 100 por ciento de fibra de madera virgen.

Poco después otra corporación papelera, Office Depot, anunció un compromiso similar.
El uso de papeles reciclados en lugar de fibra de madera es un paso en la dirección correcta, pero el papel puede fabricarse de modo económico con otras numerosas fibras además de las provenientes de los árboles. El bambú, el cáñamo, el arroz y el banano han sido utilizados tradicionalmente para hacer papeles de alta calidad.

La más prometedora de las nuevas opciones es el kenaf, un cultivo de rápido crecimiento que puede llegar a más de 5 metros en varios meses bajo condiciones óptimas. Quienes proponen esta alternativa afirman que la planta puede convertirse en la base para una industria papelera que no necesita utilizar la madera.

El papel ha ejercido una amplia influencia en el curso de la historia como fuente primaria de ideas, de información y de educación. Ahora tenemos el desafío de utilizar esa riqueza para transformar el modo de fabricar papel, de modo que los bosques, de los que dependemos para nuestro sostén material y espiritual, puedan ser legados a las generaciones venideras.

* El autor es columnista y director del Mainstrean Media Project y de un galardonado programa radial en Estados Unidos




Copyright © 2007 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados
 

 

Enlaces Externos

Office Depot

Staples

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos