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El imperialismo genético

Por Vandana Shiva*

Dos años después de iniciar el cultivo del algodón transgénico, los agricultores en India sólo han cosechado pérdidas, escribe en esta columna exclusiva para Tierramérica Vandana Shiva, reconocida activista internacional, galardonada con el Nobel de Paz alternativo en 1993.

NUEVA DELHI.- El gobierno de India está poniendo en práctica políticas para liberalizar el comercio agrícola, lo que está matando a nuestros campesinos y destruyendo a nuestra agricultura.

Más de 25 mil agricultores se han suicidado después de verse asfixiados por las deudas debido al aumento de los costos de producción y a la simultánea caída de los precios de sus productos.

Los organismos genéticamente modificados (OGM) son introducidos a pesar de sus altos costos para los agricultores y sus altos riesgos para el ambiente.

Tras dos años de plantar su primer cultivo de OGM, el algodón Bt., los agricultores indios han conseguido una cosecha inferior a las anteriores.. No obstante, el gobierno repite la afirmación vacía de que los OGM son necesarios para resolver el problema del hambre.

Acabo de volver de una gira por áreas del estado de Uttaranchal para observar técnicas de conservación de semillas y de agricultura orgánica. Las granjas con cero insumos están produciendo por acre más de tres toneladas de arroz o más de 5 toneladas de arvejas o más de 15 toneladas de frutas, como guayabas, bananas, naranjas, limas, pomelos y mangos.

En agudo contraste, la prometida producción de algodón Bt. era de 1,5 tonelada por acre, pero en realidad fue de sólo 200 kilogramos. Y en lugar de brindar el prometido incremento de ingresos de 220 dólares por acre, los agricultores sufrieron pérdidas de 130 dólares por acre.

Frente al creciente número de agricultores endeudados que se suicidan y al incremento de fracasos en cosechas debido al uso de simientes inadecuadas e innecesarias suministradas por las corporaciones multinacionales, cuyo objetivo es el de atraparnos en la dependencia, cualquier gobierno responsable debería detener la venta de semillas modificadas genéticamente.

Los OGM son un camino seguro hacia la destrucción de nuestra soberanía y nuestra diversidad. En lugar de los miles de cultivos que comemos, nuestra agricultura se verá reducida a los cuatro cultivos de OGM actualmente comercializados en una escala significativa, o sea la soja, el maíz, el algodón y la canola.

En lugar de las características de resistencia a la sequía, a las inundaciones o a la salinidad y en lugar de los rasgos de aroma y sabor o nutritivos y saludables de miles de variedades de cultivos producidos por nuestros agricultores, los OGM tienen sólo dos rasgos: resistencia a los herbicidas y la presencia de toxinas Bt.

Ambos rasgos incrementan el nivel de toxinas en nuestros alimentos y en la agricultura. Ambos son no sostenibles dado que, en lugar de controlar hierbas malas y pestes, crean superyerbas malas y superpestes.

En lugar de los 600 millones de mujeres indias que manejan las semillas con sus manos, las conservan, las seleccionan y las distribuyen con cuidado e inteligencia, una gran empresa, Monsanto, se convierte en el “propietario” de nuestras semillas, a menudo por medio de la biopiratería. Tal es el caso de la patente EP 445929 de una variedad india de trigo concedida por la Oficina Europea de Patentes, pero revocada en octubre último.

Esta dictadura de las semillas y este imperialismo genético han sido rechazados por la mayor parte de los países. Sólo cuatro países poseen 94 por ciento de todas las semillas de OGM plantadas. La ingeniería genética es una tecnología que ha perjudicado a los agricultores y al ambiente.

* La autora es escritora y militante internacional en campañas por los derechos de la mujer y por el ambiente. Derechos reservados.




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