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El tsunami asiático |
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Tras
el maremoto que causó más de 150 mil víctimas
en Asia, uno de los mayores desastres naturales de la historia moderna,
líderes mundiales discutirán la instalación
de un sistema de alerta temprana de tsunamis en el Océano
Indico, durante una
conferencia en Japón, entre el 18 y el 22 de este mes.
La
Conferencia Mundial de Reducción de Desastres en la ciudad
japonesa de Kobe dedicará dos
sesiones a debatir sobre un sistema de alerta temprana de tsunamis
en el Océano Indico, que podría entrar en operación
en un año.
El sistema, similar al que ya existe en el
Océano Pacífico, permitiría rápidas
medidas de evacuación antes del embate de los tsunamis (olas
gigantes que se producen por movimientos telúricos en el
lecho marino).
“No hay ninguna razón para que
esto no se haga”, dijo Sálvano Briceño, director
de la Estrategia
Internacional para la Reducción de Desastres (IDSR son
sus siglas en inglés).
“Hemos estado en contacto con las agencias
de Naciones Unidas, instituciones técnicas y gobiernos en
la región (Asia) y creemos que hay una fuerte base de conocimiento,
tecnología y colaboración y una real urgencia para
actuar”, aseguró.
La Organización
de las Naciones Unidas (ONU) coordina la asistencia internacional
para las víctimas del tsunami que el 26 de diciembre asoló
especialmente siete países en el sur y sudeste asiático:
Bangladesh, India, Indonesia, Maldivas, Myanmar, Tailandia, Sri
Lanka y Somalia.
Durante una
reunión especial de la Asociación de Naciones
del Sudeste Asiático (ASEAN), el 6 de enero en Indonesia,
el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, solicitó a la
comunidad internacional 977 millones de dólares para cubrir
las necesidades humanitarias de emergencia de unos cinco millones
de personas en la región en un período de seis meses.
"Desde las aldeas pesqueras de Sumatra
hasta los modernos centros turísticos de Tailandia, desde
las playas de Sri Lanka e India a las comunidades costeras de las
Maldivas y Somalia, el desastre ha sido tan brutal, tan rápido,
y de un alcance tal, que todavía estamos luchando para entenderlo",
dijo Annan.
Entretanto, la Organización Mundial
de la Salud (OMS) estableció una
estrategia sanitaria de emergencia ante la catástrofe,
pues teme que si no son atendidas de inmediato las necesidades básicas
de las víctimas, sobre todo el abastecimiento de agua potable,
los brotes epidémicos de enfermedades infecciosas podrían
causar tantas víctimas como las que provocó el propio
maremoto.
El tsunami asiático también plantea
una serie de desafíos
ambientales que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA) se propone enfrentar a través de la creación
de una fuerza de tarea especial en su sede en Ginebra, Suiza.
Mientras la prioridad ahora es salvar vidas
y combatir enfermedades, también es importante enfrentar
otros riesgos, entre ellos los desechos, la salinización
del agua y el cuidado de vitales ecosistemas, dijo el director del
PNUMA Klaus Toepfer.
El maremoto asiático también
fue una llamada de alerta para los muy vulnerables pequeños
estados insulares del mundo, cuyos líderes se reunirán
entre el 10 y el 14 de enero en una conferencia
en la isla Mauricio.
Más de dos mil representantes
oficiales y donantes discutirán estrategias para prevenir
desastres, a través de una agenda que incluye temas como
el cambio climático, desechos, recursos marinos, agua dulce,
energía, biodiversidad, transporte y turismo.
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