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El río Pilcomayo se salva del colapso

Por José Luis Alcázar*

Esta en marcha el diseño de un plan de manejo para recuperar la taponada cuenca del río Pilcomayo, que cubre 270 mil kilómetros cuadrados de Argentina, Bolivia y Paraguay.

TARIJA, Bolivia.- Un plan de manejo a partir de 2008 podría salvar del colapso la contaminada y taponada cuenca del río Pilcomayo, que cubre 270 mil kilómetros cuadrados de Argentina, Bolivia y Paraguay.

El Pilcomayo nace en las estribaciones de la cordillera de Los Andes, entre los sudoccidentales departamentos bolivianos de Oruro y Potosí, recorre rumbo al sur los departamentos de Chuquisaca y Tarija, pasa a la provincia argentina de Formosa, Argentina, y desemboca en el río Paraguay frente a Asunción.

Los gobiernos de los tres países sudamericanos, con apoyo financiero de la Unión Europea, formaron una comisión para preparar la elaboración de un Plan Maestro que recupere la cuenca.

Los técnicos de la comisión han determinado que "durante los siglos pasados tanto características climatológicas como la intervención del hombre causaron que el río Pilcomayo sea considerado actualmente como un recurso natural fuera del control del hombre".

Sus estudios se realizan desde 2002 y se prevé que concluyan cuando el plan comience a ejecutarse en 2008, con el objetivo de recuperar la cuenca y promover el desarrollo sostenible de la zona trinacional durante 17 años, hasta 2025.

La sede de la comisión trinacional está en Asunción, la sede del proyecto en la sureña ciudad boliviana de Tarija, y la codirección del mismo corresponde a Argentina y la Unión Europea.

En la cuenca habitan aproximadamente un millón 500 mil personas (un millón en Bolivia, 300 mil en Argentina y 200 mil en Paraguay).

"La alta contaminación se detecta principalmente en la cuenca alta (Bolivia), donde desde la colonia española se explota minerales (plata, estaño, zinc, plomo, arsénico y antimonio)", dijo a Tierramérica Jorge O´Connor, director ejecutivo de la Comisión Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo.

En el nuevo siglo, 32 ingenios mineros de Potosí son responsables de la contaminación. En abril de 2005, el gobierno boliviano cerró a los 19 más dañinos.

El derrame de productos tóxicos de la industria minera y los sedimentos de la erosión que se producen en la parte boliviana impactan y destruyen el curso natural del Pilcomayo, que cambia con frecuencia y disminuye notablemente su caudal cuando llega a la parte baja de la cuenca, dejando sin agua a los humedales de Argentina y Paraguay.

Los técnicos consideran extraordinaria y fuera de control la producción de esos sedimentos: 60 millones de metros cúbicos por año que ocasionan variaciones bruscas del caudal, desde tres mil o más metros cúbicos por segundo hasta mínimos de tres metros cúbicos.

Eso causó el taponamiento y retroceso del cauce del Pilcomayo con un promedio de 5,7 kilómetros por año, entre 1935 y 1998, dejando muy cerca del colapso a los ecosistemas de la zona agrícola, ganadera y piscicultora de los tres países y a los humedales de la cuenca baja en Argentina y Paraguay.

La erosión y la sedimentación al cambiar el curso del río ocasionan desastrosas inundaciones y sequías, con importantes pérdidas de cosechas y ganado.

La contaminación de las aguas ha golpeado a la actividad pesquera, a la que se dedican unas 350 mil personas que recogen cada año unas 800 toneladas de pescado, con "enormes pérdidas económicas, descenso en las ya precarias condiciones de vida de los habitantes y destrucción de la biodiversidad", según O'Connor.

Hay unas 60 especies de peces registradas en las cuencas alta y baja del Pilcomayo, pero sólo unas pocas son aprovechadas por los pescadores, por ejemplo el sábalo (varias especies, entre ellas Prochilodus platensis, Curimatorbis platanus y Curimata gilberti), el dorado (Salminus maxillosus) y el surubí (Pseudoplatystoma coruscans y Pseudoplatystoma fasciatum).

A lo largo de la cuenca la diversidad de aves es variable. En la Puna habitan unas 240 especies, en los valles interandinos secos se registraron 520, en el bosque tucumano-boliviano 407 y en el Chaco 403 especies.

Los anfibios y reptiles no están aún cuantificados, pero los expertos consideran que la cuenca del Pilcomayo debe ser una de los ecosistemas más ricos en especies de la herpetofauna. Los mamíferos en cuenca superan las 150 especies, siendo la región andina la que alberga el mayor número de endémicos.

El impacto económico y social en los tres países, del que se espera conocer datos preliminares el próximo año, es complejo y enorme, según Marcelo Trigo, directivo del proyecto del río Pilcomayo.

Los técnicos sudamericanos y europeos a cargo de los estudios del Plan Maestro se proponen en lo inmediato construir represas para la regulación del río en cinco sitios de Bolivia, rehabilitar estaciones para medir niveles de agua y de sedimentos e instalar nuevas, y desarrollar simulaciones del funcionamiento de la cuenca, así como estudios de factibilidad de riego con la regulación de las represas.

También se prevé recuperación piloto de tierras agrícolas que podría generalizarse, salvar humedales en Argentina y Paraguay y promover una reserva natural binacional de esos países en el bañado de la Estrella y Tifunque.

En los estudios y trabajos previos participa población de los tres países de la cuenca. Según los directivos del proyecto, se respetan y alientan "las pautas culturales de cada uno de los grupos que habitan la zona, para que ellos sean los principales protagonistas del plan”.

* El autor es colaborador de Tierramérica




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