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Mala nota en metas verdes |
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Por Diego Cevallos*
América Latina y El Caribe seguirán rezagados mientras no reconozcan que el manejo sostenible del capital natural puede ser un buen negocio, dice Ricardo Sánchez, director regional del PNUMA.
MÉXICO.- Mala nota reciben América Latina y el Caribe en su tarea de alcanzar entre 2015 y 2020 la sustentabilidad, el séptimo de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, adoptados por la Organización de las Naciones Unidas.
El rezago se debe a que la región mantiene acoplado “el crecimiento económico al deterioro ambiental” y no reconoce “el valor del capital natural”, dice en diálogo con Tierramérica Ricardo Sánchez, director de la oficina latinoamericana del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
La situación ambiental de la zona, que concentra siete de los 25 ecosistemas más ricos del mundo, es poco halagüeña. La deforestación, que ya arrasó con 46,7 millones de hectáreas entre 1990 y 2000, avanza a una proporción anual de 0,5 por ciento, el doble que el promedio mundial. Apenas dos países en la región registran progresos en esa materia, hay estancamiento en siete y retroceso en 24.
De las 178 "ecorregiones" existentes en América Latina y el Caribe, 77 por ciento está amenazado, y se han perdido tres cuartas partes de la diversidad genética de los cultivos agrícolas.
De los 33 países de la región, solo ocho registran avances en uso de eficiente de energía y sólo cuatro en reducción de emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero.
La evaluación es de las propias agencias de la ONU, y fue presentada en México a sólo dos semanas de que inicie la Cumbre Mundial en Nueva York (14 –16 de septiembre), para evaluar el cumplimiento de las metas del milenio.
Tierramérica: La región no llega con buenas calificaciones ambientales a Nueva York. ¿Qué pasa?
Sánchez: Aunque la región avanzó mucho en leyes sobre el tema y reconoce al ambiente como un derecho básico de nuestra población y aunque la sociedad civil y los medios tienen cada vez una voz más alta, aún está pendiente la inclusión de la dimensión ambiental en todos los sectores. El medio ambiente no es sólo un sector, es una variable que debe alimentar todos los sectores.
- ¿La variable ambiental sigue en la periferia de las políticas de desarrollo en la región?
-Sí, y hay que considerar que el medio ambiente no es una corbata de lujo que se coloca cuando todos los otros problemas se han resuelto. Todo lo contrario, el medio ambiente es la piedra angular sobre la que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se caen o se levantan.
- ¿Hay que revisar el actual modelo de desarrollo?
-Sí, hay que revisarlo. No se avanza a los ritmos deseables, porque la región mantiene acoplado el crecimiento económico al deterioro ambiental. Nuestras economías siguen basadas en el uso intensivo de recursos naturales. Eso hay que cambiar para poder crecer sin seguir deteriorando el ambiente.
-¿Cómo se logra eso?
-Reconociendo que el manejo sostenible del capital natural tiene un mayor impacto en la economía que su explotación intensiva: el bosque produce más generando agua, cuidando la biodiversidad y capturando carbono que a través de su madera y su leña. El bosque de manglar, por ejemplo, permite ahorrar mucho dinero al proteger a las costas de un país de los devastadores efectos de un huracán. Hay ya muchos ejemplos de cómo el medio ambiente es un buen negocio: el tratamiento de la basura, entre ellos. Sólo se trata 23 por ciento de los residuos en la región, y ahí hay materia prima a recuperar y reciclar, materia orgánica que puede servir para mejorar los suelos y también generar energía. Ahí hay espacios para negocios que permiten generar empleos, al tiempo que mejoran el entorno en el que la gente desarrolla sus actividades. Y está el ecoturismo.
-Pero también hay condiciones externas, como el comercio proteccionista, que parecen apuntalar este modelo poco sustentable de desarrollo. ¿Es así?
-Los Objetivos del Mileno deberían leerse al revés, del ocho (que habla de la cooperación para el desarrollo) al uno (que habla de abatir la pobreza). Porque la asociación mundial para el desarrollo es el punto de partida hacia la obtención de recursos y el cumplimiento de las metas. Será muy difícil hacerlo si no avanzamos en un escenario de comercio legítimo, basado en normas no discriminatorias. Hay mil millones de dólares diarios de subsidio a las producciones agrícolas del mundo desarrollado que limitan el acceso al mercado de los productos de nuestra región.
* Corresponsal de IPS.
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