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O ganan todos o pierden todos

Por Pascal Lamy*

La reunión de Hong Kong es la última oportunidad para ayudar a los países en desarrollo a integrarse a la economía global, escribe el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en esta columna exclusiva para Tierramérica.

GINEBRA.- Faltan pocas semanas para el comienzo de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Hong Kong, ya han pasado cuatro años desde el lanzamiento de la Ronda Doha y se ha superado la fecha tope fijada para su conclusión. Hong Kong es, por lo tanto, la última y mejor oportunidad para llevar la actual ronda de negociaciones comerciales mundiales a una finalización exitosa.

Resulta difícil exagerar la importancia de la Ronda Doha. Su enorme potencial para contribuir al crecimiento global, para corregir desigualdades y para promover el desarrollo es indiscutible. Su éxito constituiría un baluarte contra el proteccionismo, cuyos signos de resurgimiento son demasiado evidentes como para no notarlos.

Esta ronda no abarca solamente la esfera del comercio. También se propone reducir la pobreza y ayudar a los países en desarrollo a integrarse a la economía global . Los esfuerzos de la OMC para abrir mercados y mejorar las disciplinas comerciales que crean un campo de juego más nivelado y expanden el comercio, serán una contribución clave para lograr tales metas.

La economía mundial no se hundirá si la Ronda Doha termina a la deriva. Pero quedará significativamente más débil, quizás más aún de lo que prevemos actualmente.

El desafío es menos técnico que político. Lo que se necesita es que los países reconozcan su interés común en el éxito y se den cuenta de los costos colectivos que acarrearía un fracaso. Como en otras rondas, el liderazgo de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) es indispensable. Pero ahora también es decisivo el aporte de los países en desarrollo.

¿Qué hace falta lograr en la reunión ministerial de Hong Kong entre el 13 y el 18 de diciembre? En agricultura, por ejemplo, necesitamos tanto fijar una fecha para la eliminación de los subsidios a la exportación como reducir radicalmente los tipos de ayuda que provocan distorsiones comerciales y aprobar un paquete de medidas tan ambiciosas como las anteriores para facilitar el acceso a los mercados.

Asimismo, debemos lograr un acuerdo para cortar sustancial pero equitativamente los aranceles sobre productos manufacturados. En el sector de servicios, donde los países en desarrollo son cada vez más importantes actores, también necesitamos un gran avance.
En las áreas del antidumping y de los subsidios tenemos que establecer las bases para la negociación de un acuerdo, mientras que en relación a las medidas para facilitar el comercio se trata de consolidar el progreso alcanzado.

La principal contribución de la OMC al desarrollo consiste en la reducción de las barreras comerciales. Los aranceles continúan siendo altos en algunos sectores de la economía mundial; por ejemplo, en la agricultura.

Los aranceles agrícolas provocan la mayor parte de la pérdida de bienestar creada por la distorsión del comercio. Son responsables, se indica, del 61 por ciento de esa pérdida. Por ello, esperamos ver una mayor liberalización agrícola a lo largo de esta ronda de negociaciones.

Los países en desarrollo, especialmente los más pobres, necesitan ayuda para poder beneficiarse del comercio. Les hace falta asistencia para saber cómo utilizar a su favor el sistema comercial. Por ejemplo, para sacar ventajas de las aperturas de los mercados, para la construcción de infraestructura, para mejorar los servicios y la administración pública.

Y, finalmente, necesitan ser ayudados a través de los procesos de ajuste, porque aunque el comercio crea más ganadores que perdedores, los perdedores no pueden ser abandonados a su suerte.

El algodón es un asunto de particular importancia para el grupo de países más pobres. Parte del problema está en el ámbito de la OMC y será enfrentado en las negociaciones sobre acceso a los mercados y reducción de los subsidios agrícolas. Pero estos cambios no causarán un impacto en los precios del algodón de la noche a la mañana. Entretanto, estos países necesitan que los donantes bilaterales y multilaterales enfoquen urgentemente su asistencia económica y técnica.

El objetivo de la OMC es asegurar el éxito de la Conferencia de Hong Kong y proseguir hacia una ambiciosa conclusión de la Ronda Doha en 2006. Pero la liberalización del comercio no es para nosotros un fin en sí mismo sino un medio para mejorar los niveles de vida en todos los países, en desarrollo y desarrollados por igual.

Porque sólo con mejores niveles de vida podremos contribuir a la erradicación de la pobreza, a un mejor cuidado de la salud y una mejor educación, a un ambiente más limpio y a un mundo más estable, seguro y pacífico.

* El autor es Director General de la Organización General del Comercio (OMC). Derechos reservados IPS.




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