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El negocio verde

Por Mark Sommer*

Gigantes como Dupont y Wal-Mart se vuelcan hacia prácticas más limpias. ¿Qué motiva este viraje?

ARCATA, CALIFORNIA.- Con una “oligarquía” asentada en la Casa Blanca y ganancias récord en sus cofres, las grandes compañías petroquímicas parecen aprestarse a dominar la economía mundial -desde ahora hasta un horizonte distante- sin tomar en cuenta ni por asomo los problemas del clima.

Pero su éxito en hacer subir los precios del crudo está, en realidad, estimulando la transformación que muchos buscan anticipar: el “reverdecimiento” de la economía global, es decir, procesos productivos respetuosos del ambiente planetario.

Las presiones de los precios y del incremento de la conciencia pública sobre los costos de la contaminación, del cambio climático y de una declinante calidad de vida están inspirando un cambio de dirección en el comportamiento de muchas empresas en Estados Unidos y Europa.

Pequeñas compañías pioneras se están especializando en fuentes de “energía verde” como la eólica, la solar y la de la biomasa, que durante largo tiempo languidecieron en los márgenes de los mercados y ahora, de pronto, se han convertido en el foco de un intenso cortejo por parte de colosos como el estadounidense Wal-Mart, que buscan reducir despilfarros y costos en energía, así como dar lustre a su empañada imagen ante sus trabajadores, los consumidores y la comunidad.

También se registra un viraje en los hábitos alimentarios. La nación del “Big Mac” se está volcando gradualmente hacia los productos orgánicos, ya que 40 por ciento de los estadounidenses está eligiendo comprar por lo menos algunos productos de ese tipo, que no contienen fertilizantes, insecticidas o conservantes químicos. Se estima en 30 mil millones de dólares el volumen total de ventas de estos productos en 2007.

Los picos alcanzados por el precio del petróleo están estimulando además innovaciones radicales dentro de industrias conectadas históricamente con las petroquímicas. Desde 2000, la estadounidense DuPont ha estado usando el maíz como sustito de petroquímicos y anticipó que 25 por ciento de todos sus productos contendrá estos ingredientes agrícolas en 2010.

Importantes vendedores minoristas han adoptado embalajes fabricados con maíz, es decir con plásticos hechos sin elementos derivados del petróleo que han sido desarrollados por el gigante agroindustrial Cargill.

Entretanto, ejecutivos de las grandes corporaciones, cautos ante la mala prensa y las acusaciones de irresponsabilidad ambiental y social, realizan cada vez mayores (aunque todavía marginales) inversiones en tecnologías limpias.

En noviembre, el gigante financiero Goldman Sachs anunció que en lo sucesivo rehusará financiar proyectos dañinos para el ambiente. Asimismo, invertirá mil millones de dólares en energía renovable y creará un centro para mercados ambientales.

Como consecuencia del huracán Katrina que golpeó Estados Unidos en agosto, los más sagaces dirigentes empresariales se están convenciendo de que proteger el ambiente es clave para mantener a sus clientes, mejorar su imagen y reducir los riesgos a largo plazo.

Gran parte de este cambio de dirección se debe a la bien orquestada presión de los consumidores.

“Rainforest Action Network”, una organización ambiental en defensa de los bosques tropicales, ha adoptado una refinada estrategia que combina una implacable presión pública con la constitución de coaliciones y negociaciones por canales reservados. De este modo, ha alcanzado en los últimos años acuerdos a favor del medio ambiente con Citigroup, Bank of America y J.P. Morgan Chase, que representan verdaderos hitos en la materia.

¿Cuáles son los motivos que están detrás de este viraje en el comportamiento empresarial? ¿Es que estas compañías realmente están “reverdeciendo” sus políticas y prácticas o están cooptando un movimiento popular sólo para desnaturalizarlo?

La experiencia revela que los argumentos racionales sólo persuaden a una minoría y que el punto de inflexión para la transformación se alcanza sólo cuando la conciencia y el interés propio coinciden.

¿Dónde está este particular punto de inflexión? ¿Cuándo se extenderán estas decisiones verdes a todo el sector empresarial y cuándo comenzarán a influir sobre las políticas gubernamentales? Es posible que antes de lo que pensamos, quizás con un pequeño toque de atención de los huracanes del año próximo.

* El autor es columnista, fundador del Mainstream Media Project, en Estados Unidos.




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