 |
|
|
El Apocalipsis marino |
|
Por Mark Sommer *
Se estima que los mares se elevarán en un promedio de un metro y medio para el año 2200. Las víctimas serán los pobres.
ARCATA, CALIFORNIA.- En el Pacífico Sur hay un archipiélago al que muchos consideran como una especie de paraíso terrenal.: Vanuatu, célebre por su clima soleado y por su próspera industria financiera.
Pero ahora Vanuatu tiene un motivo menos placentero de fama: puede transformarse en la primera víctima del cada vez más rápido aumento del nivel de los mares provocado por el calentamiento global.
Una isla del archipiélago ha sido ya abandonada por sus habitantes dado que las mareas han inundado las casas y jardines. Con la mayor parte de su masa de tierra firme a menos de un metro por encima del nivel del mar, en el correr de este siglo gran parte de Vanuatu puede volverse inhabitable.
“Ellos queman combustible y nosotros morimos”, dice Jotham Napat, director del Servicio Meteorológico de Vanuatu, para reflejar la dramática situación causada por las industrias de las naciones más ricas, que castiga en primer lugar a la gente ajena a esas actividades.
La inquietante situación de Vanuatu no es provocada por un capricho de la naturaleza. El cambio climático está duplicando el ritmo histórico de la elevación del nivel de los mares, amenazando a las numerosísimas ciudades que están ubicadas en las costas.
Pero los impactos serán sufridos antes que nada en zonas costeras bajas como los deltas de Bangladesh, en Asia, y los pantanos del sur del estadounidense estado de Luisiana. Y como se ha podido ver claramente tanto en Nueva Orleáns como en el tsunami del Sudeste Asiático las víctimas serán abrumadoramente los pobres, quienes no pueden permitirse construir muros para frenar las aguas ni recuperar sus medios de vida ni reubicarse en tierras más altas.
En todo el planeta está subiendo el nivel de los mares a razón de 2 a 4 milímetros por año y la mitad de ese aumento es provocada por la actividad industrial, mientras que la otra mitad se origina en las variaciones naturales.
Por pequeños que parezcan estos incrementos, las cifras son más amenazadoras cuando se acoplan a otras tendencias que aceleran los efectos.
En la medida que los huracanes ocurren con mayor intensidad, las mareas altas y las oleadas causadas por las tormentas llevan tierra adentro a las aguas marinas, que arrasan casas, aplanan las dunas de arena y eliminan otros amortiguadores naturales de las crecientes, así como contaminan los acuíferos, cuyo uso excesivo acelera ulteriormente la inundación de las tierras costeras.
Se estima que los mares se elevarán en un promedio de al menos medio metro en el siglo XXI y en un metro y medio para el año 2200. Pero estas cifras no dicen todo. En general, por cada 30 centímetros de aumento del nivel del mar, el agua penetrará más de 300 metros tierra adentro.
Los científicos dicen que dadas esas tendencias, llegó el momento de alejar a la población de las costas, cuando eso todavía puede hacerse de manera ordenada. Pero también reconocen que tales medidas precautorias no son políticamente fáciles de impulsar. Las tendencias corren en la dirección opuesta. En todo el mundo, individuos ricos están alzando mansiones sobre las costas y las multinacionales están construyendo hoteles y condominios de muchos pisos, pagando por el privilegio de ver como a sus inversiones las arrastrará el agua.
El tsunami del Sudeste Asiático, la inundación de la sureña Luisiana y el acelerado derretimiento del hielo del Ártico están estimulando los bien fundados temores sobre un Apocalipsis marino, una inundación planetaria como la del Arca de Noé.
En este caso, la climatología coincide con la profecía bíblica en cuanto a insistir en el mensaje de que debemos rectificar nuestro camino o de lo contrario nos veremos de frente a una civilización cubierta por las aguas como en el mito de la Atlántida, el legendario continente perdido. ¿Hasta qué punto es inevitable el aumento del nivel de los mares y si lo fuera qué deberíamos hacer para adaptarnos al mismo?
Hemos puesto en marcha una serie de acontecimientos problemáticos que no hemos siquiera comenzado a comprender. “Piensen en aquellos que están viniendo después de ustedes”, dice Napat. ¿Qué justificación vamos a dar a nuestros hijos si insistimos, por ejemplo, en seguir utilizando grandes vehículos de alto consumo de combustibles fósiles y contaminantes, que contribuyen a ahogar su futuro en una tumba de agua?
* Analista estadounidense, director del Mainstream Media Project.
|