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Las semillas asesinas

Por Vandana Shiva *

El algodón Bt de la empresa estadounidense Monsanto ha empujado a miles de agricultores indios al endeudamiento, la desesperación y la muerte, escribe en esta columna exclusiva para Tierramérica la escritora y activista Vandana Shiva.

NUEVA DELHI.- Las semillas homicidas de la industria biotecnológica están en el primer lugar de la agenda en la octava Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP-8) que delibera en Curitiba, Brasil, hasta el 31 marzo. Esas son semillas que matan a la biodiversidad, a los agricultores y a la libertad de los pueblos.

El algodón Bt de la empresa Monsanto ha empujado a miles de agricultores indios al endeudamiento, la desesperación y la muerte. Los gobiernos australiano, neocelandés y canadiense, que actúan como instrumentos del gobierno de Estados Unidos y de la industria biotecnológica, están tratando de socavar la existente moratoria sobre lo que se ha dado en llamar Tecnología Terminator, o sea aquella especializada en crear plantas genéticamente modificadas que producen semillas estériles.

El 7 de febrero, en un contencioso entablado por Estados Unidos, Argentina y Canadá contra Europa, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha dictaminado que la libertad de los ciudadanos para elegir las plantas que cultivan y los alimentos que comen no tiene lugar en un mundo en el que las reglas son creadas para la libertad de las corporaciones para comerciar y lucrar.

El algodón Bt., un algodón genéticamente modificado, ha perjudicado reiteradamente a los agricultores de la India desde que se permitió la venta de sus semillas en 2002.

Los anuncios publicitarios de Monsanto prometían a los agricultores cosechas de 15 quintales de algodón por acre y 226 dólares de ingresos adicionales. Sin embargo, para muchos agricultores el algodón Bt fracasó totalmente. En la temporada 2005, los agricultores de Vidharba, Maharashtra, perdieron toda la cosecha.

Otros tuvieron cosechas medias de 3 quintales por acre a un costo promedio de 135 dólares. Nuestras encuestas sobre anteriores temporadas de cultivos arrojaron cifras de cosechas de 1,2 quintales por acre en Maharashtra y Andhra Pradesh.

Un estudio realizado por el Centro por Agricultura Sustentable mostró que los agricultores que plantaron algodón Bt usaron semillas que costaron más de 36 dólares por acre, mientras que los agricultores orgánicos gastaron poco más de 10 dólares por acre.

Los altos costos del cultivo y las bajas ganancias han colocado a los campesinos indios en la trampa de la deuda, de la cual están escapando con el suicidio. Más de 40.000 suicidios de pequeños agricultores se han producido durante la pasada década en India. En realidad no son suicidios sino un genocidio. Más del 90 por ciento de los agricultores que murieron en Andhra Pradesh y Vidharbha en la temporada de 2005 habían plantado algodón Bt.

Miembros del lobby de la biotecnología como Graham Brookes y Peter Barfoot manipulan datos. En una reciente visita a la India, Brookes afirmó que los agricultores indios han ganado 113 millones de dólares al ahorrar 45 dólares por hectárea. En realidad, los agricultores indios han tenido cargas adicionales de entre 51 y 172 dólares por acre.

Ello implica pérdidas de más de 226 millones de dólares. Por ello los gobiernos de Andhra Pradesh y Gujarat han llevado a Monsanto ante los tribunales. El suministro de semillas monopolizado por las grandes corporaciones es una receta segura para destruir la biodiversidad y la vida de los agricultores.

El estudio de Brookes y Barfoot no se basa en datos empíricos primarios sino en extrapolaciones de falsas presunciones. Los miembros del lobby afirman que en Estados Unidos se han obtenido ganancias adicionales de 66,59 dólares por hectárea gracias al algodón resistente a los herbicidas.

Sin embargo, 90 agricultores del estado de Texas en Estados Unidos han entablado demandas contra Monsanto y afirman que sufrieron amplias pérdidas en sus cosechas debido a que esa empresa no les advirtió sobre un defecto en su algodón modificado genéticamente.

Con el intento de introducir la Tecnología Terminator, se incrementarán la vulnerabilidad de nuestros agricultores y la amenaza contra la biodiversidad. Cuando el Grupo de Trabajo de la Convención sobre Diversidad Biológica se reunió en la ciudad española de Granada en enero el gobierno de Estados Unidos afirmó falsamente que Terminator “incrementaría la productividad”.

Los pueblos indígenas ven a Terminator como una amenaza a su libertad y soberanía. En nombre del Foro Indígena Internacional sobre Biodiversidad, Mariana Marcos Tarine, de Brasil, afirmó que “Terminator representa una amenaza para nuestro bienestar y soberanía alimentaria y constituye una violación de nuestro derecho humano a la autodeterminación.”

El dictamen de la OMC sobre la disputa con respecto a los organismos genéticamente modificados amenaza la libertad de todos los pueblos en materia de alimentos y de semillas. Cuando la disputa fue iniciada por el presidente estadounidense George Bush en 2003, iniciamos una campaña a escala mundial.

En la reunión ministerial de la OMC José Bove, fundador de la Confederación Campesina de Francia, y yo presentamos una declaración firmada por 60 millones de personas que afirma que la libertad de prescindir de los organismos genéticamente modificados es inherente a nuestra libertad para elegir las plantas que cultivamos y los alimentos que comemos.

No permitiremos que las semillas homicidas sigan matando a nuestros agricultores y a nuestras libertades. Continuaremos salvando nuestras semillas como un deber hacia la creación y nuestras comunidades. Continuaremos extendiendo las zonas libres de organismos genéticamente modificados como zonas de biodiversidad y de la libertad alimentaria. Esparciremos semillas de vida y detendremos el esparcimiento de semillas de muerte.

* Escritora y promotora de campañas a favor de las mujeres y del ambiente




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