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La moda ecológica conquista escaparates |
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Por Francesca Colombo*
Ropa
elaborada con fibras naturales y materiales reciclados gana terreno
en Italia. Gigantes del diseño como Giorgo Armani se suman a la
tendencia.
MILÁN.- El respeto por el ambiente, la utilización
de fibras y tintes naturales y el reciclaje de vestidos y objetos
usados son las bases de la moda ecológica, que poco a poco gana
terreno entre los consumidores y los diseñadores en Italia.
La también llamada « ecomoda » confecciona además ropa orgánica.
Es decir, prendas elaboradas con telas en cuya fabricación no se
emplean químicos, ni fertilizantes ni pesticidas.
Con 72 mil empresas y 700 mil empleados, la industria italiana del
vestido es una de las principales del mundo: factura casi 90 millones
de dólares al año. Y aunque la moda de bajo impacto ambiental está
más desarrollada en mercados como el inglés y el alemán, hasta titanes
de la talla de Giorgio Armani están dispuestos a sumarse a la tendencia.
Armani diseña ahora vaqueros "ecológicamente correctos", hechos
con algodón orgánico.
Otras famosas firmas internacionales que se venden en Italia, como
Levi Strauss, Gap, Nike o Marks & Spencer, también se unieron la
moda ecológica.
Ponchos hechos con base en fibra de soja, trajes elaborados con
cajas de huevos o pantalones manufacturados a partir de algas son
algunos ejemplos de esta moda alternativa que combina creatividad
con materiales insólitos.
Muchos diseñadores reutilizan también vestidos viejos o inservibles
para conservar los recursos naturales.
La ecomoda estuvo en boga en los años 80, pero entonces era un estilo
"pobre" o "hippy". Hoy, en cambio, marca una tendencia, con exhibiciones
especiales en capitales de la moda como Londres, Nueva York o Milán.
Sin embargo, el repentino interés de marcas importantes por confeccionar
ropa que respete al hombre y la naturaleza genera reparos en algunos
ecologistas.
La experiencia de Armani “es interesante”, pero “no todas las empresas
están dispuestas a renovarse para reducir el impacto ambiental”,
dijo a Tierramérica Gabriella Foglio, representante de Legambiente,
la organización no gubernamental más grande de Italia.
"No hay un mercado fuerte en Italia para vender ecomoda, ni consumidores
que puedan pagar más por vestidos 'verdes'", consideró.
"Habría que preguntarse dónde, cómo y a qué precios se venden las
confecciones 'verdes' de alta moda. Por ejemplo, no he visto los
vaqueros Armani, dónde y cómo los hace, ni sus precios de venta",
planteó a Tierramérica Marco Roveda, fundador de Lifegate, una organización
italiana que promueve la conciencia ecológica y un estilo de vida
sustentable y solidario.
Lifegate presentará dentro de poco al mercado local un vaquero ecológico,
fabricado en la península itálica pero con algodón turco, que se
cultiva según las normas de la agricultura biológica.
El algodón es uno de los materiales más usados en la industria textil
y del vestido, y uno de los más controvertidos. Según estimaciones
de la Organización Mundial de la Salud, un tercio de las entre 500
mil y dos millones de víctimas de intoxicaciones agroquímicas en
el mundo son cultivadores de algodón.
El reciclaje es otro componente importante de la moda ecológica,
no sólo para proteger al ambiente, sino para promover el ahorro
en las grandes empresas o recuperar materiales en los países en
desarrollo.
En Milán, el Instituto Europeo de Diseño reutiliza materiales y
logra crear faldas de piezas de acero, vestidos de alambres eléctricos
o de papel de embalaje y pantalones de metal de bicicletas, por
ejemplo.
"Son proyectos de los estudiantes de segundo año, que manipulan
materiales como las medias de nylon o las suelas de los zapatos
y los transforman en vestidos originales y ecológicos. No tienen
una línea definida; sólo experimentan y dan alternativas a materiales
que de otro modo irían a la basura", dijo a Tierramérica la directora
de relaciones internacionales del Instituto, Sara Azzone.
Algunos consumidores, como el milanés Egidio Consoni, jamás comprarían
ropa reciclada. "No puedo ponerme nada que haya sido usado antes
por otra persona, eso me parece fatal. La ropa tiene que ser nueva,
no fabricada con los pedazos de otras piezas usadas o viejas", afirmó.
Pero otros, como los clientes de las británicas Annika Saunders
y Kerry Seager, fundadoras del Junky Styling, una firma que produce
joyas y vestidos reciclados, comparten la filosofía de no tirar
nada a la basura. Las piezas de estas diseñadoras, de las más conocidas
en el ámbito de la ecomoda, se venden como pan caliente, pese a
que se elaboran con base en prendas usadas y pasadas de moda.
* Colaboradora de Tierramérica
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