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Cien millones de árboles para Venezuela |
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Por Humberto Márquez*
Las
áreas reforestadas permitirán recuperar en cinco años una superficie
equivalente a 140 mil hectáreas de bosques que se pierden anualmente.
CARACAS, 24 jul (Tierramérica).- Venezuela
implementa un programa quinquenal de reforestación de cabeceras
y cursos de ríos tributarios del Orinoco destinado a plantar 100
millones de árboles sobre 150 mil hectáreas, con más de 900 comités
conservacionistas y alumnos de un centenar de escuelas.
"Campesinos que antes talaban un trozo de tierra para cultivos o
hacer pastar a unas vacas, ahora se encuadran en la actividad agroforestal
para obtener mejores ingresos y reconciliarse con el paisaje", dijo
a Tierramérica el viceministro de Conservación en el Ministerio
de Ambiente, Miguel Rodríguez.
El programa, llamado "Misión Árbol", fue presentado el último domingo
de mayo, Día del Árbol, por el presidente Hugo Chávez, quien con
un grupo de niños sembró arbolitos en el Parque Nacional El Ávila,
que separa a Caracas del mar Caribe.
Luego se recolectaron semillas de especies frutales y forestales
autóctonas, con la participación de 926 comités conservacionistas,
de mayoría femenina y campesina, que presentaron 495 proyectos junto
con el Ministerio y 95 escuelas.
Misión Árbol --que para el primer año tiene un presupuesto de 23
millones de dólares-- también financia la creación de viveros.
El Ministerio estableció unidades de asistencia técnica y control
de los proyectos.
"De nada serviría entregar el dinero --entre 15 mil y 25 mil dólares
por proyecto-- y luego abandonarlo, por lo que hay una evaluación
constante y el dinero se entrega al comité de verificación de metas
cumplidas", dijo Rodríguez.
Los comités actúan en áreas previamente evaluadas por el Ministerio
como requeridas de recuperación.
Aunque hay 33 cuencas y minicuencas involucradas, el programa se
centró en la zona norte de la gran llanura formada por la cuenca
del Orinoco, que abarca más de un millón de kilómetros cuadrados
de tierras venezolanas y colombianas.
Sin embargo, alcanzó ya a varias comunidades indígenas y de mineros
que actúan en el sudeste. El gobierno quiere desplazar a otras actividades
a quienes practican la minería artesanal ilegal en las zonas altas
de los ríos Caroní y Caura, aunque los 47 viveros que generarán
500 mil plantas para 680 hectáreas son allí como una gota en el
mar.
Esos viveros desarrollan especies autóctonas maderables cuya explotación
comercial está vedada, como la caoba (Swietenia mahagoni), el cedro
(Cedrela adorata), el pardillo (Cordia alliodora), el saqui-saqui
(Bombacopsis quinata) y el araguaney (Tabebula chrysantha), árbol
nacional.
Pero el plan dista de resolver la deforestación en Venezuela. Rodríguez
admitió que el área que se sembrará permitirá recuperar en cinco
años una superficie equivalente a los bosques que se pierden anualmente,
los que estima en 140 mil hectáreas de los 90 millones que posee
el país.
Aproximadamente la mitad del territorio venezolano está cubierto
de bosques, en su mayoría al sur y sudeste. Organizaciones ecologistas
no gubernamentales discrepan con las cifras del gobierno y estiman
que la deforestación es entre 240 mil y medio millón de hectáreas
por año en las últimas dos décadas.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
Venezuela tiene 56,9 millones de hectáreas, casi 60 por ciento de
su territorio, bajo algún régimen de protección ambiental, incluidas
11,3 millones de hectáreas de reservas forestales.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO), la cobertura boscosa del país pasó de 62
por ciento en 1977 a 54 por ciento en 1995, dando cuenta de una
deforestación de 400 mil hectáreas anuales en ese periodo.
Rodríguez cree que la tendencia actual es mucho menor. La ministra
del Ambiente, Jacqueline Farías, propuso un censo forestal.
El biólogo Diego Díaz, presidente de la organización ambientalista
Vitalis, recordó a Tierramérica que la FAO y el PNUD se alimentan
de estadísticas gubernamentales "y la deforestación debe ser mayor
de lo que se admite oficialmente, porque siguen expandiéndose las
fronteras urbana y agrícola, además de la depredación asociada a
la minería y a la explotación maderera no registrada".
"Es bienvenida la reforestación, aunque no se nos informó si esta
misión es combinada con adecuados planes de ocupación de territorio
y respeto por la vocación de los suelos. Es vital la participación
de la comunidad. Experiencias en otros países dan cuenta de una
actitud perversa, con individuos que dañaban una zona para obtener
recursos con los que reforestarla", dijo Díaz.
Destacó que "reforestar no es sólo recuperar los árboles, sino todos
los estratos del bosque, incluidos los no arbóreos", y puso como
ejemplo la actividad emprendida por Vitalis con la privada Universidad
Metropolitana para establecer un vivero de plantas autóctonas en
el Parque El Ávila.
La planta mimada es el nogal de Caracas (Juglans venezuelensis),
especie propia de la zona que estaba casi extinguida.
Para Rodríguez también es importante "el sentido de pertenencia
recuperado por comunidades campesinas que hacen lo que muchos quisieron
hacer siempre: recuperar la tierra de la que han vivido".
* El autor es corresponsal de IPS.
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