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Provincia argentina bajo amenaza letal del uranio |
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Por Marcela Valente*
El
agua para el consumo humano podría haber sido contaminada por el
Centro Atómico Ezeiza. Expertos de la Agencia Internacional de Energía
Atómica, de la OMS y autoridades locales realizarán nuevo peritaje.
BUENOS AIRES, 31 jul (Tierramérica).- La justicia
argentina investiga casos de contaminación con uranio en torno al
Centro Atómico Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires. Una pareja
enferma de cáncer fue aceptada como querellante.
La primera denuncia llegó al fiscal en 2000, cuando vecinos de la
zona alertaron sobre el posible "envenenamiento" del agua con uranio
y responsabilizaron a la planta nuclear por el eventual impacto
sanitario en la población.
"Todos los informes admiten contaminación y todos son válidos. El
juez tendrá que combinar los resultados y llegar a una conclusión",
dijo a Tierramérica el biólogo Raúl Montenegro, presidente de la
independiente Fundación para la Defensa del Ambiente.
En su sitio web, esta organización afirma que accedió a un informe
del gobierno de la provincia de Buenos Aires --firmado por nueve
funcionarios y conocido a fines de 2005-- "donde se reconoce la
contaminación con uranio del agua subterránea en Ezeiza".
También señala que el documento, calificado de "confidencial", admite
que 10 de las 57 muestras de agua analizadas por la Agencia de Protección
Ambiental en Estados Unidos exceden los "20 microgramos de uranio
por litro, con un valor máximo de 34,5 microgramos por litro".
"El uranio es radiactivo y tóxico", pudiendo provocar cáncer y malformaciones
genéticas, explicó Montenegro.
"El oncólogo me aseguró que hay una relación directa con el uranio",
dijo a Tierramérica Antonio Rota, vecino de 65 años, quien padece
cáncer de pulmón con metástasis en los ganglios. Su esposa, Beatriz
Rodríguez, de 62, tiene cáncer de mama.
El Centro Atómico Ezeiza incluye un Área de Gestión de Residuos
Radiactivos con un Depósito Central de Material Fisionable Especial
Irradiado y una planta de producción de combustibles para dos centrales
atómicas, donde se almacena y manipula uranio.
Ese centro admitió contaminación con uranio en dos áreas (Campo
5 y Trincheras), pero aseguró haberla remediado en un caso y estar
en proceso de solucionarla en el otro.
La zona presuntamente afectada abarca tres distritos de la provincia
--Ezeiza, Esteban Echeverría y La Matanza--, donde viven 1,6 millones
de personas.
El juez federal Alberto Santamarina encargó una investigación al
geólogo Máximo Díaz, quien dedujo que existe "una importante contaminación
proveniente de las actividades del Centro Atómico Ezeiza (actuales
y/o pasadas) que afectaron aguas subterráneas a un nivel que impide
su uso como bebida humana".
La gubernamental Autoridad Regulatoria Nuclear cuestionó las conclusiones
y la idoneidad del perito. El magistrado pidió una nueva investigación,
esta vez a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), dependiente
de la Organización de las Naciones Unidas.
La AIEA organizó un estudio para el que convocó a expertos de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades independientes.
El nuevo peritaje defendió la capacidad de monitoreo de la Autoridad
Regulatoria Nuclear, pero no encontró relación directa entre el
uranio del agua y la actividad del Centro Atómico Ezeiza, sostuvo
que la morbilidad por cáncer en el área no superaría al promedio
nacional y dijo no haber detectado contaminación radiactiva aunque
sí tóxica, derivada del uranio natural.
El máximo de uranio permitido por la OMS en el agua para beber es
de 15 microgramos por litro. La AIEA admite que los valores hallados
llegan a 36 microgramos, pero los justifica en la ley minera argentina,
que permite hasta 100 microgramos por litro.
Vecinos y ambientalistas rechazan este argumento. La ley establece
ese máximo para aguas sin tratar. Pero la norma de residuos peligrosos
fija 10 microgramos por litro para el agua de riego.
La Autoridad Regulatoria explica que si se toman los 100 microgramos
que rigen en la legislación argentina, no existe contaminación radiológica
ni química. "Es la norma vigente", alega.
Montenegro cree que "es inadmisible que los vecinos beban agua con
valores de uranio superiores a los estándares de la OMS y a los
de agua para riego en Argentina".
"Confiamos en que el juez no ceda a las presiones", dijo el pediatra
Valentín Stiglitz, presidente de la Asociación Contra la Contaminación
de Esteban Echeverría, una organización de vecinos que se formó
a raíz de este contencioso.
Ahora el magistrado deberá expedirse sobre el problema, contando
con los peritajes y con el testimonio del matrimonio Rota.
* Corresponsal de IPS.
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