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Valle biológico italiano es modelo para Europa |
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Por Francesca Colombo*
En
los últimos 14 años los habitantes de Varese Ligure han llevado
a la práctica una nueva forma de vida y desarrollo basado en el
respeto al medio ambiente.
MILÁN, 7 ago (Tierramérica).- Ejemplo de convivencia
entre economía, cuidado ambiental y bienestar social, Varese Ligure,
en el noroccidental valle italiano de Vara, es la comunidad más
limpia y ecológica de Europa.
Desde la agricultura biológica a la cría de animales, de la energía
renovable al reciclaje de la basura, del turismo sustentable al
bienestar social, todo en este pequeño poblado de mil 600 hectáreas,
en medio de las montañas de la provincia de Liguria, se mueve en
el más estricto respeto a la naturaleza.
Este municipio, de apenas dos mil 350 habitantes, estaba destinado
a ser archivado en los itinerarios turísticos. Sus habitantes envejecían
y los jóvenes preferían ir a las ciudades vecinas, para buscar mejores
oportunidades de trabajo.
Eso impulsó a las autoridades a cambiar el modelo de desarrollo
tradicional por uno sustentable, que en los últimos 14 años convirtió
a Varese Ligure en un ejemplo a seguir dentro de Italia y de la
Unión Europea.
Esta es la primera comunidad que recibió dos certificaciones ambientales
europeas (ISO 14.001 en 1999 y EMAS II en 2002) y el Premio a la
Mejor Comunidad Rural del Viejo Continente en 2004.
"Los servicios funcionan bien en el marco del respeto a la ecología
y la limpieza es consecuencia de toda esta política. El ambiente
era el único recurso que teníamos y lo único que podíamos explotar.
Así que los beneficios son para todos", dijo a Tierramérica la alcaldesa
de Varese Ligure, Michela Marcone.
Noventa y cinco por ciento del territorio se cultiva orgánicamente:
ni verduras ni frutas tienen pesticidas o químicos. Los animales,
especialmente cabras y bovinos, también son criados bajo el credo
biológico.
Así ocurre en la cooperativa Cibele. "No es fácil seguir esas reglas
porque son rígidas y hay controles todo el año", señaló a Tierramérica
Percy Wochiecevich, su propietario.
El pasaje de las prácticas tradicionales a las biológicas benefició
a las 50 cooperativas agrícolas de la zona, que alimentan a los
niños de las escuelas y venden a los supermercados y otros municipios
vecinos. La mayoría aumentó los puestos de trabajo y la facturación,
como la cooperativa Carni San Pietro Vara (750 mil euros anuales)
y la Casearia (un millón 300 mil euros).
Varese Ligure es pionera en el cuidado de la calidad ambiental.
Tiene cuatro turbinas eólicas, instaladas a 46 metros de la tierra
y con una velocidad de 7,2 metros por segundo, que ahorran 30 mil
euros al año, y también ocho mil toneladas de emisiones de dióxido
de carbono, tres mil toneladas de carbón, mil 800 de petróleo y
mil 100 de gas natural.
Este municipio también tiene paneles solares que generan energía
según el tamaño y la cantidad de rayos que reciban las celdas, produciendo
23 mil kilovatios adicionales. Esto representa un ahorro de nueve
mil 600 kilogramos de emisiones de dióxido de carbono al año. Además,
dispone de una central hidroeléctrica que abastece a tres mil personas.
La producción de basura en el valle biológico se redujo a 350 kilogramos
por persona, mientras que el promedio provincial es de 530 kilogramos.
"Es una de la comunidades más avanzadas de Europa en el plano ambiental
y un ejemplo de cómo administrar un territorio particular, casi
en la montaña y con muchos problemas", declaró a Tierramérica el
presidente regional de la organización no gubernamental Legambiente,
Stefano Sarti.
En Varese Ligure aumentó el turismo sustentable, con viajeros que
aman la paz, la naturaleza y se adaptan a las reglas ecológicas.
Hoy ese turismo vive medio año; la mayoría de visitantes llega de
Alemania e Inglaterra, donde se aprecian los esfuerzos que hace
esta pequeñísima comunidad italiana.
"Algunos jóvenes regresaron, porque se crearon 140 nuevos puestos
de trabajo, aumentó el turismo y el comercio. Hoy los ciudadanos
se sienten orgullosos, son protagonistas de estos cambios y están
más motivados a quedarse", dijo a Tierramérica el presidente de
la asociación Qualitambiente, Maurizio Caranza.
* La autora es colaboradora de Tierramérica.
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