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Miles de mascotas son abandonadas durante las vacaciones |
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Por Francesca Colombo*
Al
año unos 300 mil perros y gatos son echados a las calles por sus
dueños. El 85 por ciento de estas mascotas muere a los 20 días de
vagabundear.
MILÁN, 14 ago (Tierramérica).- Las vacaciones
estivales representan un enorme riesgo para los animales domésticos
en Italia. Los veraneantes parten sin preocuparse de sus fieles
amigos de cuatro patas. Muchos, incluso, los dejan en la calle sin
ninguna culpa. El problema ya tiene alcance nacional.
Cada año, 300 mil perros y gatos son abandonados en calles o parques
italianos. Las causas van desde la prohibición de llevar animales
a los hoteles, restaurantes y otros sitios públicos hasta la dificultad
económica para pagar a cuidadores de mascotas.
En Roma, por ejemplo, un caso de maltrato animal se registró cuando
un hombre dejó a su perro encerrado en el auto durante tres días
porque se iba de vacaciones el fin de semana, según un informe de
2004 del Instituto Nacional de Protección Animal (ENPA) sobre maltrato
de animales.
"En Italia no hay una cultura animalista. En los últimos 20 años
creció el deseo de tener una mascota. Una familia de tres integrantes
tiene un animal doméstico. Pero no hay una responsabilidad cívica
moral. Los animales se ven como objetos", dijo a Tierramérica el
director de la Liga Antivivisección de Animales (LAV), Gianluca
Felicite.
Ochenta y cinco por ciento de estas mascotas muere después de 20
días de vagabundear, especialmente en accidentes de tránsito, que
también resultan trágicos para los conductores. Según la Policía
de Tránsito, en 2004 hubo 754 accidentes automovilísticos porque
los conductores trataron de evitar atropellar a los perros o gatos
que se cruzaban por la autopista.
Estos accidentes dejaron 380 personas muertas y nueve mil 978 heridas.
Mientras, 280 mil perros y gatos fallecen anualmente debajo de las
ruedas de autos o camiones.
Aunque el Código Penal castiga el abandono de animales con un año
de prisión para los casos más graves --como la muerte-- e impone
multas que van de mil a 10 mil euros, esto no asusta a los propietarios
de las mascotas ni resuelve el problema.
Pero el abandono de animales ocurre durante todo el año, según la
Liga Antivivisección de Animales, alcanzando su pico máximo (30
por ciento) durante la apertura de la caza de venados. Los cazadores
ponen a prueba a sus perros y se deshacen de los que no sirven para
esa tarea.
"Es un problema enorme, pese a las campañas de prevención y los
llamados que hacemos en Italia. Muchas personas no piensan en las
responsabilidades cuando compran un perro o un gato. Ven un cachorro,
lo llevan a la casa, pero no se dan cuenta de que después crecen
y necesitan cuidados, paseos, comida", aseguró a Tierramérica el
presidente de la Asociación de Defensa de los Animales de la septentrional
ciudad de Trento, Leoni Enrico.
El abandono de perros y gatos, además, alimenta un negocio poco
claro en perreras y refugios privados.
En Italia hay 990 perreras y refugios públicos, donde se encuentran
640 mil perros y mil 290 gatos, según el Ministerio de Salud. Pero
estas instituciones no son suficientes para el número de animales
abandonados. Por eso, los municipios prefieren encargar esta tarea
a los centros privados. La contribución estatal al cuidado de estos
animales va de dos a siete euros diarios.
Así, cinco mil perreras o refugios privados se reparten 500 millones
euros en subvenciones estatales para el mantenimiento de perros
y gatos.
Pero, en realidad, estos administradores privados no utilizan todos
esos millones para cumplir con su deber de cuidar la salud, alimentar
y proteger a estos animales.
"El abandono va en aumento, pero también las perreras. De junio
a agosto, los propietarios tienen las excusas más inverosímiles
para deshacerse de sus mascotas", señaló a Tierramérica la voluntaria
de la asociación italiana Dimensión Animal, Daniela Ferrari.
Personal de una perrera de la meridional localidad italiana de Noha
quemó las cuerdas vocales de 190 perros para evitar la contaminación
acústica. Pese a esto, ese centro aún continúa funcionando.
En general, la situación de los animales en estas perreras privadas
no es buena. Los perros viven hacinados y en jaulas pequeñas. Tienen
los ojos cerrados por la conjuntivitis, la piel lastimada y se les
ven los huesos por la desnutrición.
Están en medio de sus propios excrementos y no se cubren del calor
o del frío. No tienen ninguna asistencia veterinaria, son maltratados
y hasta 60 por ciento de ellos muere. El hambre y la falta de espacio
los vuelve agresivos, determinando casos de violencia y hasta de
canibalismo.
"Es fácil maltratar a los animales. Muchos propietarios lo hacen
entre las paredes de sus casas. Si alguien quiere denunciar esto,
la misma policía le convence de no hacerlo. Los casos terminan archivados
porque se consideran delitos menores", explicó a Tierramérica Ludovica
Lucia Ferrari, de la Asociación de Defensa de los Animales de la
septentrional región de Lombardía.
* La autora es colaboradora de Tierramérica.
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