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Dos décadas de avances en biotecnología |
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Por Patricia Grogg *
La
vacuna contra la hepatitis B es el producto estrella de la biotecnología
cubana, que celebra su vigésimo aniversario. En noviembre, científicos
e inversionistas de todo el mundo se reunirán en La Habana.
LA HABANA, 28 Ago (Tierramérica).- Desde 1999
no hay casos de hepatitis B en niños cubanos menores de cinco años,
gracias a una vacuna de fabricación local que ya se exporta a 20
países y que es el producto estrella de la industria biotecnológica
de la isla, cuyo principal centro se creó hace dos décadas.
Todos los ciudadanos del país nacidos después de 1980 recibieron
la vacuna contra esa enfermedad elaborada por el Centro de Ingeniería
Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba y certificada desde 2001
por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según la OMS, la cada año la hepatitis B causa 520 mil defunciones
en todo el mundo.
"Es nuestro producto más importante por su volumen de producción,
exportación e impacto en la sociedad", dijo a Tierramérica Pedro
A. López Saura, director de Regulaciones y Ensayos Clínicos del
CIGB, institución líder del desarrollo científico cubano creada
en 1986.
La vacuna también ayudó a reducir considerablemente la incidencia
de la hepatitis B en la población cubana en general. De más de dos
mil casos que había antes de iniciar la vacunación en 1992, ahora
hay menos de 50 anuales. "La tendencia es a eliminar la enfermedad",
señaló López Saura.
La historia de la hoy pujante industria biotecnológica de Cuba comenzó
hace dos décadas, con seis científicos que asimilaron en tiempo
récord la tecnología para producir interferones --proteínas producidas
por células del sistema inmunológico--, usados para tratar enfermedades
virales y varios tipos de cáncer.
Esto impulsó el desarrollo tecnológico en mayor escala, empleando,
por primera vez, las técnicas de ingeniería genética y la biotecnología
moderna en la producción de interferones.
"Fueron las bases para todos los demás proyectos", relató López
Saura, el más joven de aquellos pioneros y uno de los fundadores
del CIGB.
Actualmente, "este centro tiene en el sistema de salud cubano 18
productos, entre los de diagnóstico, vacunas o terapéuticos. No
hay familia cubana que no se haya beneficiado de alguno de ellos",
dijo el científico.
Según Carlos Borroto, vicedirector del CIGB, lo que hace única a
la biotecnología cubana es justamente ese ciclo cerrado en que la
investigación termina en un producto que se fabrica y comercializa,
con un impacto directo en el sistema de salud del país.
Junto al CIGB, otras cinco instituciones del llamado Polo Científico
Biotecnológico cierran ese ciclo: el Instituto Finlay, el Centro
de Inmunología Molecular, el Centro Nacional de Biopreparados, el
Centro de Inmunoensayo y el Centro Nacional de Investigaciones Científicas.
No compiten entre sí. "Colaboramos. Una de las características de
la biotecnología cubana es la integración entre todas las entidades.
Siempre interviene más de un centro en el proceso. Es algo que nos
da fuerza en comparación con otros países", señaló López Saura.
El Polo Científico Biotecnológico incluye unas 40 instituciones
estatales en las que trabajan más de 12 mil personas --entre ellas,
siete mil científicos e ingenieros-- en cuyas manos hay más de 150
proyectos de investigación.
Su cartera abarca compuestos farmacéuticos y vacunas de uso humano,
productos para uso veterinario, kits para diagnóstico temprano de
enfermedades, anticuerpos monoclonales de diversa finalidad y compuestos
anticancerígenos, que se comercializan en más de 35 países.
Los anticuerpos monoclonales son sustancias producidas en laboratorios,
que se unen a células blanco específicas (como una proteína) existentes
en la superficie de una célula cancerígena. Cada anticuerpo monoclonal
reconoce solamente una proteína o antígeno como objetivo.
Entre los renglones farmacéuticos y vacunas de uso humano se destacan
--además del conocido antídoto contra la hepatitis B-- el destinado
a combatir el Haemophilus influenzae tipo B y el combinado contra
la difteria, la tos ferina y el tétanos.
También se incluyen productos terapéuticos, entre ellos los antirretrovirales
para el tratamiento del VIH/sida (síndrome de inmunodeficiencia
adquirida), junto a antibióticos, antimicóticos, analgésicos, vasodilatadores,
anestésicos, anticoagulantes, vitaminas, y relajantes musculares.
Se estima que la farmacia y la biotecnología constituyen en estos
momentos, el "primer o segundo sector no tradicional" de la economía
cubana, por sus ingresos. Sin embargo, López Saura y Borroto prefirieron
no revelar cifras al respecto.
El CIGB tiene negocios conjuntos, que incluyen transferencia de
tecnología, con unos diez países. En India, la asociación permite
producir la vacuna contra la hepatitis B, mientras en China existe
un proyecto bastante avanzado para fabricar interferón líquido.
"Aspiramos a desarrollar productos nuevos con patente y vender en
el primer mundo, en Europa, Canadá, Japón e incluso Estados Unidos,
aunque sea más complejo" debido al embargo que mantiene contra Cuba
desde hace más de cuatro décadas, afirmó López Saura.
* Corresponsal de IPS.
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