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La OMC ha muerto, larga vida al libre comercio |
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Por Vandana Shiva *
La
Organización Mundial del Comercio quizás esté en terapia intensiva
para salvar su vida, pero el “libre comercio” está vivito y coleando,
escribe en esta columna exclusiva para Tierramérica la activista
india Vandana Shiva.
NUEVA DELHI, 21 ago (Tierramérica).- La Ronda
Doha de negociaciones comerciales globales colapsó una vez más en
la Reunión Ministerial de Ginebra del 23 de julio. Cuando le preguntaron
si la Ronda está muerta, Kamal Nath, Ministro de Comercio de India,
respondió que está entre terapia intensiva y el crematorio.
Peter Mandelson, Comisionado Comercial de la Unión Europea (UE),
declaró después de la suspensión de las negociaciones de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) que “nos hemos pasado de la última salida
de la autopista”.
Estados Unidos ha sido identificado por todos como el responsable
por el fracaso de las conversaciones, debido a su negativa a reducir
sus subsidios agrícolas. Esta nación y sus grandes corporaciones
fueron la fuerza conductora que impulsó los dos acuerdos de la Ronda
Uruguay que tuvieron los más grandes impactos negativos sobre los
pobres del Tercer Mundo.
El acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados
con el Comercio (TRIPS), por ejemplo, incrementó el costo de las
semillas y de los medicamentos al favorecer a los monopolios. Miles
de pequeños agricultores se han suicidado debido a las deudas contraídas
por culpa de su nueva dependencia del costoso y poco confiable algodón
Bt híbrido y genéticamente modificado vendido por la transnacional
Monsanto y sus socios indios.
Por otro lado, el Acuerdo sobre Agricultura ha destruido los medios
de vida de millones de campesinos y la seguridad alimentaria de
los pobres del mundo.
La actitud de Estados Unidos fue la que provocó el fracaso de las
negociaciones, ya que mostró inflexibilidad al rechazar la propuesta
de que reduzca los efectos de sus subsidios agrícolas a cambio de
un mayor acceso a los mercados.
La negativa de Estados Unidos no se debe tanto al hecho de que no
tenga ya interés en el acceso a los mercados agrícolas. Ocurre que
la superpotencia no tiene porqué ceder nada multilateralmente en
ese sentido, ya que está obteniendo el acceso a esos mercados de
forma bilateral, como el acordado con la India que promueve los
organismos modificados genéticamente (OGM), las importaciones agrícolas
y el ingreso de la firma estadounidense Wal-Mart en el mercado de
la venta al detalle.
Estados Unidos está, además, interfiriendo directamente en las políticas
de India y ha financiado la comercialización del Bt Brinjal, que
puede ser el primer cultivo genéticamente modificado aprobado para
distribución a gran escala y producción de semillas.
Entre las normas vigentes en la India para la evaluación en cuestiones
de bioseguridad no se hace referencia alguna al anticientífico principio
de “equivalencia sustancial”, que se introdujo en Estados Unidos
para evitar tener en cuenta los impactos de los alimentos genéticamente
modificados.
Sin embargo, la “equivalencia sustancial” es la base de los datos
sobre el Bt Brinjal sometidos por Monsanto-Mahyco al Comité para
la Aprobación de Métodos de Ingeniería Genética (GEAC), el cuerpo
estatutario indio para el otorgamiento de permisos a la producción
y venta de OGM.
De este modo, el virus de la desregulación de la bioseguridad ha
sido introducido sutilmente en India. Los OGM se están divulgando
bilateralmente sin la intervención de la OMC, lo que está siendo
usado en perjuicio de Europa en la disputa entre Estados Unidos
y la UE sobre OGM.
Las grandes agroempresas como Cargill y ADM no necesitan más de
las reglas de acceso a los mercados de la OMC para capturar los
mercados de la India. Como parte del acuerdo Bush-Singh, India se
ha convertido en importadora de trigo pese a tener suficiente cantidad
de ese grano. Y los mercados domésticos han sido también capturados
por corporaciones transnacionales como Cargill, Canagra, Lever e
ITC.
La seguridad alimentaria de India ha sido desmantelada en forma
sistemática. Los precios de los alimentos se han incrementado dramáticamente
y con ello aumentaron el hambre y la desnutrición. Aunque está siendo
presentada como una potencia económica y un nuevo ejemplo positivo
de la globalización, en India sobrevive un tercio de todos los niños
desnutridos del mundo.
Entretanto, grandes corporaciones como Wal-Mart están tratando de
arrebatar el mercado al por menor de la India, constituido por comercios
a pequeña escala que emplean a más de 200 millones de personas.
Está incluso buscando asociarse con Reliance Industry, que está
planificando construir nuevos supermercados en 784 ciudades y mil
600 centros de suministros agrícolas.
La OMC quizás esté en terapia intensiva para salvar su vida, pero
el “libre comercio” está vivito y coleando. Las iniciativas bilaterales
y unilaterales son los nuevos avatares de la globalización y del
libre comercio, que debemos enfrentar para detener el dominio de
las grandes corporaciones.
* Escritora y activista de India.
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