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Cruzada binacional a favor de ciénega |
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Por Stephen Leahy*
Una
potente planta desalinizadora se reabrirá en 2007 en la frontera
entre México y Estados Unidos. Científicos de ambos países intentarán
frenar daños a la ciénega de Santa Clara, en Sonora.
TORONTO, 4 sep (Tierramérica).- Con 20 mil
hectáreas de verde brillante en el mar de arena del estado de Sonora,
la ciénaga de Santa Clara es uno de los ecosistemas costeros más
ricos de México. Ante la inminente apertura de una planta desalinizadora
en Estados Unidos, un equipo binacional trabaja a marchas forzadas
para protegerla.
La actual sequía en el sudoccidente de Estados Unidos alentó al
gobierno de George W. Bush a financiar la plena operación de la
largamente inutilizada planta de Yuma, en el meridional estado de
Arizona.
El arranque de la planta en el delta del fronterizo Río Colorado,
"significará que la ciénega obtenga menos agua y que el agua sea
mucho más salada", dijo Karl Flessa, profesor de geociencias en
la Universidad de Arizona.
"Eso eliminaría completamente el pantano", señaló Jaqueline García
Hernández, científica del Centro de Investigación en Alimentación
y Desarrollo en Guaymas, México, quien lidera el esfuerzo científico
conjunto para controlar los impactos de la planta de Yuma.
La ciénega de Santa Clara concentra unas 225 especies de aves, entre
ellos el palmoteador de Yuma (Rallus longirostris yumanensis) y
el mosquero saucero del sudoeste (Empidonax traillii extimus), que
resultan exóticos en Estados Unidos.
También es una importante escala para las aves que migran siguiendo
la ruta del Pacífico, y brinda hábitat y alimentación a unos 200
mil pájaros costeros, patos y gansos.
La ciénega se generó accidentalmente. Hace 100 años, el delta del
río Colorado abarcaba por lo menos un millón de hectáreas en la
cima del golfo de California. Represas y retiros de agua, principalmente
en Estados Unidos, hicieron que hoy llegue al golfo apenas un hilo
de agua.
Y eso solamente durante los años húmedos, el último de los cuales
fue 1997. El exuberante delta se convirtió en poco más que una superficie
salada, hasta la construcción de un canal de drenaje de 56 kilómetros
en 1977, para transportar aguas residuales salobres de origen agrícola
desde los campos irrigados de Arizona.
Estas aguas son demasiado saladas para cumplir con la obligación
de Estados Unidos de suministrar agua del río Colorado a México,
tal como estipula el Tratado del Agua entre ambos países (1944).
Aunque son inadecuadas para los cultivos, comenzaron a crecer totoras
(Typhaceae) y otras plantas típicas de los humedales, mientras 120
mil millones de litros de aguas residuales alimentaban los suelos
anualmente. Así, una pequeña parte del delta renació.
"Aunque el agua ya no es más del río, la ciénega se mantuvo relativamente
saludable durante los últimos 30 años", dijo García Hernández. Reconociendo
la importancia del área, en junio de 1993 el gobierno federal de
México incluyó a la ciénaga en la Reserva de la Biosfera Alto Golfo
de California y Delta del Río Colorado, de 162 mil hectáreas.
El delta también fue nombrado parte de la Red Hemisférica de Reservas
para Aves Playeras, y ahora Reserva de Biosfera de la Unesco (Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
Pero preocupantes niveles de selenio fueron hallados en algunos
pájaros y peces de la ciénega.
La planta de Yuma, de 250 millones de dólares (aunque algunos informes
señalan 400 millones), podría empeorar las cosas. El gobierno comenzó
a construirla en los años 70 para desalinizar el agua que ahora
alimenta la ciénaga de Santa Clara, a fin de limpiarla para cumplir
las obligaciones establecidas en el tratado.
En cambio, el bajo flujo de aguas residuales de la planta de Yuma,
extremadamente salobres, fue a parar a la ciénega. Y en 1992, cuando
la planta fue terminada, altas corrientes del río Colorado fueron
suficientes para proporcionar agua de baja salinidad que Estados
Unidos debe proveer a establecimientos rurales y ciudades de México.
Y los altos costos operativos mantuvieron clausurada la que entonces
era la mayor planta mundial de desalinización.
Ahora, la sequía prolongada y las sedientas ciudades del sudoccidente
hicieron renacer el plan. Organizaciones ambientalistas se opusieron
durante mucho tiempo, así que resultó sorprendente que se les pidiera
trabajar con agencias del gobierno y con la industria agrícola para
hallar maneras de satisfacer las necesidades de los consumidores
de agua estadounidenses y mexicanos sin dañar la ciénaga.
Así surgió el YDP/Cienega Workgroup, que exigió un programa de control
científico para la ciénega, ahora liderado por García Hernández.
Además, la planta de Yuma solamente operará a 10 por ciento de su
capacidad durante tres meses esta primavera boreal, mientras García
Hernández y sus colegas de México y Estados Unidos miden los impactos.
"Esto marca el comienzo del fin de una de las más amargas guerras
del agua en el bajo Colorado", dijo Jennifer Pitt, de la no gubernamental
Environmental Defense ("defensa ambiental"), que participó en el
Workgroup.
"Es un primer paso crítico en un esfuerzo binacional de larga data
para evaluar sistemáticamente cómo afecta la variación en la cantidad
y la calidad del agua a los ecosistemas del delta", dijo Flessa.
"Espero que esto sea un ejemplo de cómo pueden ser restaurados otros
ecosistemas en el delta", apuntó García Hernández. "Después de todo,
las especies no reconocen fronteras".
* Colaborador de Tierramérica
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