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El benefactor ambiental |
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Por Monique Barbut *
El
Fondo para el Medio Ambiente Mundial ha otorgado subvenciones por
más de 6 mil millones de dólares desde su creación hace 15 años.
A fines de mes tendrá lugar en Africa la tercera asamblea del organismo.
WASHINGTON, 21 ago (Tierramérica).- En Grandes
Esperanzas (1861) del novelista británico de la época victoriana,
Charles Dickens, el héroe Pip tiene como patrona anónima a la pintoresca
Senorita Havisham.
En el ámbito ambiental, el común y no reconocido benefactor que
está atrás del escenario no es una persona sino el Fondo para el
Medio Ambiente Mundial (FMAM) con sede en Washington.
En los últimos 15 años, el FMAM ha proporcionado más de 6 mil millones
de dólares en subvenciones para el mundo en desarrollo desde Quito
a Kuala Lumpur. Más de mil 800 proyectos en 140 países están involucrados.
Casi no hay área crucial en la cual la mano del FMAM no esté presente.
Considérese la energía eólica y la India, uno de los países con
más rápido crecimiento en el mundo y con una aguda y creciente necesidad
de energía para sacar de la pobreza a millones de personas
Los proyectos y los socios del FMAM han ayudado a accionar un crecimiento
dramático en el despliegue de turbinas eólicas y han cooperado para
iniciar un mercado de manufactura interno.
En 2005, India desplazó a Dinamarca como la cuarta nación que genera
mayor energía eólica, con una capacidad instalada de cuatro mil
253 megavatios.
En la fosa tectónica de África, donde la humanidad dio sus primeros
pasos inestables, las rocas incandescentes prometen una nueva y
abundante fuente de energía. Un proyecto del FMAM tiene como objetivo
evitar los riesgos de perforación y en cambio aprovechar la recuperación
del vapor.
La falla, que se extiende desde Mozambique hasta el Mar Rojo, podría
en teoría proporcionar la suficiente electricidad para todas las
necesidades que accionan el desarrollo en la región, disminuir la
dependencia de los combustibles fósiles y contribuir a la seguridad
energética.
En el mundo en desarrollo, la vertiginosa urbanización de las ciudades
está multiplicando los riegos a la salud, la contaminación atmosférica
y las calles ruidosas y repletas de tráfico.
El FMAM, a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Banco
Mundial, está dirigiendo las iniciativas de “autobús rápido” y otros
tipos de transporte limpios en ciudades como Dar Es Salam, Ciudad
de Guatemala, Ciudad de Panamá y Santiago.
El Siglo XX fue la era industrial. El Siglo XXI será cada vez más
la era biológica.
El FMAM apoya el Corredor Biológico Mesoamericano, que une las áreas
protegidas y los corredores biológicos en desarrollo desde México
hasta Panamá, tiene como objetivo ayudar a conservar la región que
sustenta el siete por ciento de la biodiversidad de plantas del
planeta junto con animales exóticos como el jaguar.
También el Fondo está ayudando a países en desarrollo a ser pioneros
en mecanismos de comercio innovadores para que los productos y servicios
proporcionados por la naturaleza sean mejor valorados y sus guardianes
mejor recompensados.
En Costa Rica el Fondo está acelerando los pagos a hacendados y
granjeros. El proyecto ha ayudado a la reforestación, lo que a cambio
reforzará desde la capacidad de la naturaleza para proporcionar
fuentes de agua dulce renovable hasta la captura de gases de efecto
invernadero de la atmósfera.
El 29 y 30 de agosto, los ministros y oficiales de más de 150 países
se reúnen en Ciudad Cabo, Sudáfrica, para celebrar la tercera asamblea
del FMAM por primera vez en África.
El encuentro nos ofrece una buena oportunidad para recordar y renovar
la visión -y la determinación y el optimismo- que dieron a luz al
Fondo hace 15 años.
Cuando se estableció el FMAM vivíamos en épocas diferentes. El final
de un mundo bipolar y el dividendo de la paz parecían ofrecer una
nueva oportunidad de resolver muchos de los padecimientos y retos
que enfrentaban el planeta y su gente.
Estas esperanzas todavía no se han vuelto realidad, a pesar de varias
victorias evidentes y muchas historias de éxito, pues la degradación
ambiental continúa su curso destructivo e insostenible.
Un FMAM fuerte, creativo, vibrante, visible y bien apoyado es importante,
de hecho aún más importante hoy de lo que había sido siempre.
* Directora Ejecutiva del FMAM.
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