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Científicos apuestan a la ‘química verde’ |
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Por Stephen Leahy*
Nuevas
tecnologías están en marcha para reducir el uso de materiales tóxicos
en procesos de producción y evitar trágicos accidentes que cuestan
la vida a miles de personas.
TORONTO, 25 sep (IPS/IFEJ).- Una revolución
química verde recorre el mundo y promete ser rentable al tiempo
de disminuir riesgos de desastres ambientales como el trágico escape
de gas de 1984 en Bhopal, India, que dejó millares de muertos.
La "química verde" ya convirtió maíz en plástico biodegradable,
desarrolló solventes no tóxicos y redujo drásticamente los contaminantes
derivados de la manufactura de fármacos tan populares como el ibuprofeno.
También es vital para producir los nuevos automóviles eléctricos
de Toyota, fabricados parcialmente con base en un cultivo de rápido
crecimiento llamado kenaf (Hibiscus cannabinus L.).
"La química verde tiene que ver con desarrollar nuevos productos
y procesos que cumplan con el concepto de 'triple balance' en una
empresa, es decir, medir los resultados en términos económicos,
ambientales y sociales", dijo en entrevista Robin Rogers, investigador
y director del Centro para la Manufactura Verde, de la Universidad
de Alabama.
Casi todas las manufacturas involucran procesos químicos. Pero,
en la última década, algunos científicos repensaron cómo elaborar
estos productos sin tener que usar materiales tóxicos ni generar
desechos contaminantes.
Este tipo de química más limpia no trata de maquillar de verde a
viejas tecnologías, sino que es parte fundamental de nuevas tecnologías
que funcionan mejor, son más baratas, consumen menos energía y contaminan
menos a lo largo de su ciclo vital, dijo Rogers.
"Considero que esto es una 'Revolución Tecnológica Verde', para
equipararla con la imagen de la Revolución Industrial", señaló.
Hace poco, Rogers y sus colegas desarrollaron un nuevo modo de disolver
y usar la celulosa --que se encuentra en las paredes celulares de
las plantas-- que ayudará a concretar el reemplazo de plásticos
basados en petróleo, que son caros y tóxicos, por materiales vegetales.
Los países, incluyendo a los pobres, que implementen una química
verde serán globalmente competitivos y aumentarán su participación
en el mercado porque la tecnología es más barata y mejor, dijo Rogers.
"La Fundación Nacional China para las Ciencias Naturales ya financia
unos 100 proyectos de química verde", ejemplificó.
La química verde es un asunto internacional porque las emisiones
contaminantes pueden tener un impacto global, dijo Kenneth Seddon,
profesor de química en la Universidad de Queen, en Irlanda.
En 2005, un derrame de benceno en China contaminó el suministro
de agua de millones de personas y luego se desvió hacia Rusia, a
lo largo del río Songhua, recordó Seddon en entrevista.
En 2004, la empresa DuPont acordó pagar hasta 600 millones de dólares
por daños ambientales causados por la producción de teflón y Gore-Tex.
General Electric tardará años y gastará decenas de millones de dólares
para limpiar los bifenilos policlorados (PCB) --compuestos altamente
cancerígenos-- que vertió en el estadounidense río Hudson.
En 1984, un escape accidental de 40 toneladas de metil isocianato
de una planta de la química estadounidense Union Carbide en la central
localidad india de Bhopal mató a por lo menos 15 mil personas y
afectó a entre 150 mil y 600 mil más.
Esa firma, que ahora pertenece a Dow Chemical Company, acordó pagar
470 millones de dólares en indemnizaciones, aunque pasaron años
para que la mayoría de las víctimas las cobraran.
Evitar la contaminación es un motivo para que los países en desarrollo
se aboquen a una química verde. Otro es que esos países nunca podrán
costear los cada vez más caros petroquímicos, opinó Martyn Poliakoff,
de la británica Universidad de Nottingham.
Poliakoff trabaja con químicos de Etiopía, junto con la firma Procter
& Gamble, para intentar convertir bolsas de plástico blanco derivadas
de caña de azúcar local en alimento para vacas.
"Etiopía no tendría que importar petróleo para hacer plástico, y
las vacas podrían comer las bolsas cuando éstas son tiradas", dijo
Poliakoff.
La química verde a menudo conlleva menores costos, incluyendo la
reducción o eliminación de los gastos derivados de la eliminación
de los desechos tóxicos, y también disminuye los impactos ambientales,
todo lo cual volverá a las empresas más competitivas, acotó Seddon.
"A la industria le gusta el concepto, pero investigaciones gubernamentales
y académicas todavía tienen que captar todo su potencial", agregó.
Multas, sanciones financieras y regulaciones más severas guiaron
el interés de la industria química hacia procesos menos tóxicos,
pero la nueva tecnología se adoptó lentamente, dijo Philip Jessop,
químico investigador de la Universidad de Queen en Canadá.
“Una razón es el costo de reelaborar los procesos industriales existentes
y, hasta hace poco, la ausencia de ejemplos exitosos a gran escala
por parte de las empresas. Ahora las compañías ven que pueden ahorrar
una gran cantidad de dinero", explicó.
Para producir uno de sus medicamentos más populares, el gigante
farmacéutico Pfizer redujo un complejo proceso de cuatro pasos,
que producía desechos tóxicos, a uno solo que utiliza etanol y ahorró
millones de dólares, destacó.
Otros grandes laboratorios hicieron cambios similares en sus procesos
de manufactura, ahorraron millones de dólares y ahora ganan premios
de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
La química verde no es más compleja que la tradicional, pero implica
adoptar un enfoque diferente, considerando la toxicidad de los materiales
y sus derivados a la hora de desarrollar un nuevo proceso químico,
dijo Jessop.
Jessop y sus colegas de la Universidad de Queen recientemente revelaron
un nuevo proceso para separar agua del crudo que es barato y amigable
con el ambiente. Tiene el potencial de reducir la toxicidad de actuales
métodos de refinación, así como disminuir el uso de agua en la producción
de petróleo a partir de las arenas alquitranadas de Canadá, aseguró.
La contaminación derivada de la producción de teflón por parte de
DuPont también fue solucionada repensando cómo se juntan las moléculas
que constituyen el teflón. Ahora la firma usa dióxido de carbono
como surfactante, en vez del tóxico ácido perfluorooctanoico.
Una red global de defensores de la química verde desarrolló 12 principios,
el primero de los cuales estipula que "es mejor impedir los desechos
que tratarlos luego que fueron creados".
Como casi todos los productos químicos actualmente proceden de fuentes
petroquímicas, los futuros expertos no solamente tendrán que ser
formados en los 12 principios, sino también en cómo comprender la
diferente composición química de las plantas y otros seres vivos,
indicó Jessop.
“Los libros de texto comunes sobre química dedican poca atención
a la variante verde, y todavía se cree erróneamente que es más cara
o inefectiva. Necesitamos pasar rápidamente a enseñar química verde
en países en desarrollo", enfatizó.
Rogers coincidió, diciendo que es importante ayudar a impedir que
los países en desarrollo "cometan los errores ambientales del pasado,
adoptando tecnologías más nuevas y más limpias".
La química verde intenta hacer al planeta más limpio, más seguro
y más redituable, concluyó Seddon. "Es la conciencia de la química".
* Este artículo es parte de una serie especial
sobre desarrollo sostenible realizada por IPS y la Federación Internacional
de Periodistas Ambientales, IFEJ. |