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Fósiles revelan precoz biodiversidad |
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Por Julio Godoy*
En
un fascinante hallazgo en Perú, moscas, avispas y arañas atrapadas
en ámbar revelan cuán antigua es la rica diversidad de especies
en la Amazonia.
Tierramérica dialogó con el equipo multinacional que realizó el
descubrimiento.
PARÍS, 25 sep (Tierramérica).- El descubrimiento
en la Amazonia de un yacimiento de ámbar formado durante el Mioceno
medio prueba que la exuberante diversidad biológica de la región
data de hace unos 16 millones de años, dijeron a Tierramérica miembros
del equipo que realizó el hallazgo.
El Mioceno es la época de formación de la Tierra comprendida entre
23 millones y cinco millones de años atrás.
En 2004, un grupo de investigadores de Estados Unidos, Francia,
Inglaterra, México y Perú descubrió en la Amazonia occidental, cerca
de la septentrional ciudad peruana de Iquitos, un pequeño yacimiento
de ámbar incrustado de fósiles de insectos y restos vegetales.
Los resultados preliminares del hallazgo fueron anunciados el 28
de agosto en Paris, por parte del equipo coordinado por Pierre Olivier
Antoine, investigador del Laboratorio de Mecanismos de Transferencia
en Geología de la Universidad Paul Sabatier, en Toulouse, Francia.
Los insectos encontrados -avispas, gorgojos, moscas, mosquitos minúsculos
e incluso una araña atrapada en su propia red, a su vez fosilizada
en el ámbar- pertenecen a 13 familias diferentes, un indicador suficiente
para ilustrar la riqueza de la biodiversidad de la región durante
el Mioceno medio. Hoy, en un jardín común, viven insectos de apenas
tres familias.
"Dentro del ámbar encontramos diversos tipos de insectos como coleópteros,
psocópteros, dípteros, hemípteros y arácnidos, además de microfósiles
como esporas, polen y algas", explicó a Tierramérica Rodolfo Salas
Gismondi, paleontólogo peruano que participó en el hallazgo.
También se descubrieron larvas acuáticas y restos vegetales incrustados
en el ámbar.
"Entre las muestras hay cuatro especies de insectos indeterminados.
No pudimos hacer identificaciones más precisas porque luego de 15
millones de años y con la casi total ausencia de fósiles de insectos
en el mundo no existen muchos parámetros de clasificación disponibles",
añadió Salas Gismondi, quien trabaja en el Museo de Historia Natural
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima.
El descubrimiento fue calificado de “extraordinario” por Antoine.
“El ámbar (resina petrificada) es muy común, y fue encontrado en
muchas partes del mundo, sobre todo en el hemisferio Norte, pero
es muy raro que haya ámbar con fósiles proveniente de América del
Sur”, dijo el especialista francés a Tierramérica.
“A la fecha, y hasta antes de nuestro hallazgo, se descubrió ámbar
con fósiles en tres ubicaciones --en la Patagonia, en Brasil oriental
y en Guayana Francesa--, pero nunca en la región del Amazonas",
detalló.
"Las piezas de ámbar que descubrimos son tan pequeñas que caben
en una cajita de fósforos. Sin embargo, representan una gran diversidad
biológica", aseguró.
Según Antoine, el hallazgo sugiere que durante el Mioceno medio
en la cuenca occidental del Amazonas reinaba un clima húmedo y cálido
en un ambiente forestal, con una muy precoz y variada diversidad
de especies, comparable a la actual. La cuenca del Amazonas es considerada
el biotopo más rico del mundo.
Este hallazgo desmentiría la teoría de que la biodiversidad amazónica
es posterior al Mioceno, y que se habría desarrollado solamente
después de la última glaciación, hace unos 10 millones de años.
"El ámbar encontrado confirma una de nuestras hipótesis: esa época
(del Mioceno medio) fue una de las más megadiversas de todos los
tiempos en la Amazonia y fue responsable de la gran biodiversidad
actual", señaló Salas Gismondi.
Además, el hallazgo sugiere que la evolución biológica en lo que
hoy se llama América del Sur siguió un camino independiente de procesos
similares en América del Norte, dado que durante el Mioceno medio
el actual subcontinente constituía un continente aislado del resto
del mundo. El istmo centroamericano solamente se constituyó como
un puente entre ambos hemisferios hace unos tres millones de años.
"En esta época, América del Sur era una gran isla y existía un enorme
mar superficial en la región amazónica, conocido como Mar Pebas",
dijo el experto peruano.
El descubrimiento fue casual, "un momento de suerte", según los
paleontólogos. "Nuestro equipo buscaba restos vegetales y fósiles
de grandes vertebrados para determinar la evolución del clima en
la cuenca occidental del Amazonas. Pero no esperábamos encontrar
restos de insectos, que no tienen esqueleto y por lo tanto son muy
raros como fósiles", relató Antoine.
La investigación coordinada por Antoine integra un programa más
amplio, dirigido por el Centro Nacional de Investigación Científica
de Francia (CNRS son sus siglas en francés), cuyo título es "Evolución
neogénica de la cuenca occidental del Amazonas y la biodiversidad,
sus relaciones con la dinámica geológica de los Andes".
"A causa de la densidad forestal de la cuenca amazónica, los estudios
paleontológicos y geológicos de la región en ese periodo son escasos",
explicó Antoine.
Actualmente, el ámbar es sometido a análisis de ADN (ácido desoxirribonucleico)
y proteínas en París, a fin de precisar sus características filogenéticas
y taxonómicas, y en 2007 será transportado al Museo de Historia
Natural de Lima. Las investigaciones del CNRS continuarán hasta
2008.
* Corresponsal de IPS. |