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China se adueña del comercio de carbono |
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Por Antoaneta Bezlova* - IPS/IFEJ*
El
gigante asiático absorbe 60 por ciento del volumen global de créditos
de carbono. Más de cien proyectos de energía limpia están en marcha
BEIJING, 27 nov (IPS/IFEJ).- China se dispone
a beneficiarse del auge del mercado global de gases de efecto invernadero.
Inversores extranjeros acuden en masa a pagarles a las compañías
energéticas y fábricas del gigante asiático por reducir la contaminación,
en vez de gastar mucho más en rebajar las emisiones en sus propias
naciones.
Inicialmente escéptica sobre el mercado de créditos de carbono,
pero preocupada por que éste permita a las naciones más ricas cumplir
con sus obligaciones de reducción de emisiones bajo el Protocolo
de Kyoto (1997), ahora China abraza con entusiasmo el sistema con
el afán de atraer flujos extranjeros hacia la eficiencia energética
y la energía renovable.
Actualmente China absorbe 60 por ciento del comercio de créditos
de carbono en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) creado por
el Protocolo. Su posición dominante en el floreciente mercado representa
un gran cambio en relación a hace pocos años, cuando asumió apenas
cinco por ciento del volumen estipulado.
El MDL permite a las empresas contaminantes de un país ganar créditos
reduciendo sus emisiones de gases invernadero en otro. Como el recalentamiento
es un fenómeno global, no importa dónde tengan lugar las reducciones.
Y ya que implementarlas en los países en desarrollo suele ser más
barato que en los industrializados, los contaminantes de estos últimos
se benefician comprando créditos de carbono a través de proyectos
en países como China.
En la primera Carbon Expo Asia --un acontecimiento sobre comercio
de emisiones-- realizada en octubre en Beijing, funcionarios alabaron
el MDL como una solución de ganancia neta entre países industrializados
y en desarrollo que podría brindar inversiones ambientales gratuitas.
"Los países industrializados consiguen oportunidades de emitir gases
de efecto invernadero (responsables del calentamiento global) a
un costo relativamente bajo y logran sus objetivos de reducción
de emisiones. Y los países en desarrollo obtienen beneficios tales
como transferencias de fondos y tecnología que estimularán sus esfuerzos
para lograr un desarrollo sustentable", dijo Jiang Weixin, vicepresidente
de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma.
Weixin habló en la apertura de la Expo, que siguió el modelo de
una reciente feria de comercio de emisiones en la ciudad alemana
de Colonia, y la elección de China como anfitriona subrayó la creciente
importancia del país en el comercio global de emisiones. La vasta
mayoría de las inversiones a través del MDL se dirigió a China,
aunque India y Brasil también recibieron grandes porciones.
En el pasado, China llamó a los países industrializados a asumir
más responsabilidad para reducir sus emisiones. Como nación en desarrollo,
China está exenta de reducir su producción de gases invernadero
bajo el Protocolo de Kyoto. Pero mientras los beneficios de herramientas
internacionales como el MDL se vuelven evidentes, Beijing da la
bienvenida a la inversión y la alienta racionalizando su proceso
de aprobación y reduciendo las demoras burocráticas.
Dado que Estados Unidos --mayor emisor mundial de gases invernadero--
se negó a suscribir el Protocolo de Kyoto, la mayoría de los potenciales
compradores de créditos de carbono son de Europa y Japón. También,
la exención de economías en rápido desarrollo, como China e India,
de los objetivos de reducción, ha estimulado a los críticos a decir
que el régimen actual deja a los mayores contaminantes del mundo
fuera de los estrictos controles.
Pese a las desventajas del Protocolo, su mecanismo central --el
comercio de carbono-- demostró ser particularmente significativo
para China.
Hasta ahora, Beijing aprobó 125 proyectos en el marco del MDL, incluyendo
parques eólicos y plantas hidroeléctricas, así como proyectos de
reducción de contaminantes químicos.
Se espera que estos reduzcan 630 millones de toneladas equivalentes
de dióxido de carbono, el principal gas que contribuye con el calentamiento
global para 2012, cuando expire la primera fase de Kyoto.
Para entonces, algunos pronostican que China, que tiene un mercado
energético en rápido desarrollo, podría convertirse en el principal
proveedor de unidades de comercio de emisiones.
"Eso es posible porque China es el más grande de los países en desarrollo",
dijo Zhang
Jianyu, de la oficina de Beijing de la estadounidense Environmental
Defence, que promueve el comercio de créditos de carbono.
Tres décadas de vertiginoso desarrollo industrial estimularon el
crecimiento económico de China, pero también generaron emisiones
que contaminaron el ambiente global. Ahora China produce 14 por
ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono. También
es el mayor emisor de dióxido de sulfuro, que causa lluvia ácida.
Las emisiones de China y otras economías asiáticas en rápido crecimiento
también aumentan más velozmente que en otros países. Según un informe
del Banco Mundial difundido en mayo, entre 1992 y 2002 China incrementó
33 por ciento sus emisiones de gases invernadero, mientras que India
las aumentó 57 por ciento en el mismo periodo.
Pese al nuevo entusiasmo por el MDL entre los funcionarios chinos,
su futuro en ese país sigue siendo cuestionable, también por los
propios planes de desarrollo de Beijing.
Afectada por una severa escasez de electricidad en los últimos años,
China se embarcó en una frenética campaña para construir más centrales.
El japonés Instituto para la Economía de la Energía predijo que
en 2007 China habrá construido una planta eléctrica adicional de
200 mil megavatios, 80 por ciento de la cual será alimentada a carbón.
Se prevé que para 2010 esa instalación contribuya con unos mil 170
millones de toneladas de nuevas emisiones de dióxido de carbono.
Esta cantidad consumiría una buena porción de las reducciones de
emisiones generales que se plantean como objetivo bajo el Protocolo
de Kyoto, de cinco mil 500 millones de toneladas de carbón en el
mismo periodo.
China ya depende del carbón para 70 por ciento de sus suministros
de energía. Aunque consciente de sus efectos altamente contaminantes,
Beijing fue lenta en diversificar sus fuentes de energía y de aumentar
la eficiencia energética. Que se dispararan los precios del petróleo
y del gas natural volvió esto aún más difícil.
Un nuevo informe sobre los esfuerzo en el combate al cambio climático
ubicó a China cerca del último lugar del índice de 56 países que
fueron parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático, de 1992. Difundido por la filial europea de Climate
Action Network, el estudio colocó a Estados Unidos en el puesto
53, con solamente China, Malasia y Arabia Saudita por debajo.
Pero funcionarios chinos defienden los antecedentes de Beijing en
materia de combate al cambio climático y señalan su compromiso de
reducir 20 por ciento el consumo de energía y 10 por ciento los
contaminantes en los próximos 10 años.
* Este artículo es parte de una serie sobre
desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press
Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales). |