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Una epidemia de raíces ambientales |
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Por Por Archna Devraj - IPS/IFEJ*
La
contaminación de canales y otras fuentes de agua provocó el brote
de chikungunya en el estado indio de Kerala. Las procesadoras de
pescado y de coco están en el banquillo.
CHERTHALA, India, 2 Dic (IFEJ/IPS).- Si se
quiere rastrear el origen de la epidemia de chikungunya, que ya
se cobró 125 vidas en el estado indio de Kerala, basta con asomarse
a algunas de las fuentes de agua de la zona, convertidas en vastas
piscinas de efluentes industriales.
Chikungunya, en swahili, significa "caminar encorvado", porque así
lucen quienes padecen el mal. Generalmente lo contagia el Aedes
aegypti, el mismo mosquito transmisor del dengue, aunque puede haber
otros.
Autoridades y expertos, comenzando con el ministro federal de Salud,
Anbumani Ramadoss, fueron rápidos en señalar que el brote tuvo que
ver con el aumento de la degradación ambiental en Kerala, meridional
estado indio de colinas con exuberantes cultivos de especias, valles
ribereños y serenos estanques de agua que desembocan en el mar de
Arabia.
El lugar donde la epidemia golpeó más fuertemente entre septiembre
y octubre fue el principal destino turístico del estado y también
el más contaminado por las procesadores de pescado y de coco: el
distrito de Alappuzha.
Decenas de miles de personas contrajeron los síntomas de la enfermedad
--fiebre elevada, cefalea y grandes dolores articulares (tobillos,
muñecas), que pueden durar varias semanas-- y el sistema de salud
del estado se vio sobrecargado.
Para el 12 de octubre, los funcionarios habían admitido que 125
muertes eran atribuibles a esa enfermedad.
Para Kerala este fue el primer encuentro con la enfermedad chikungunya.
En una gira por Cherthala (un subdistrito de Alappuzha), el ministro
Ramadoss admitió que el brote había tomado desprevenidas a las autoridades
sanitarias locales, pero agregó que ningún hospital del país estaba
equipado para responder a un brote epidémico de esta naturaleza.
La prescripción de medidas para remediar la epidemia quedó encomendada
a un equipo central de expertos que incluyó a miembros de la OMS,
el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles y el Buró de
Investigaciones para el Control de Vectores. Entre otras cosas,
se reintrodujeron depredadores naturales del mosquito.
Para entonces se había vuelto dolorosamente claro que una caída
de la agricultura tradicional, combinada con un aumento en las industrias
relacionadas con la exportación de productos marinos y fibra de
coco, habían desestabilizado la delicada ecología de los estanques
de Cherthala.
"No es sorprendente que la chikungunya haya golpeado a Cherthala.
La contaminación en los canales es muy elevada. Un informe de la
Junta de Control de la Contaminación del Estado en 2002-2003 había
descrito a la aldea de Aroor y al canal de Chandiroor como los más
contaminados del estado", dijo C. Radhakrishnan, periodista que
vive en Cherthala y que estuvo entre las primeras personas en reportar
el brote de chikungunya.
También hubo advertencias más recientes. La renombrada organización
no gubernamental Santhigiri Siddha & Ayurveda Vaidyasala (SSAV),
que administra hospitales, informó en una investigación médica realizada
en agosto que las fuentes de agua en el área de Cherthala se habían
vuelto severamente contaminadas por desechos industriales y aguas
servidas.
"Las personas no tienen agua segura y saludable para beber. El estancamiento
de agua contaminada en cada casa es un buen medio para la multiplicación
de organismos inefectivos y mosquitos de cultivo", advirtió el grupo.
Según los habitantes de la zona, hay casi 100 unidades de exportación
de productos marinos grandes y pequeños en el norte de Cherthala,
procesados por casi 250 establecimientos. Los desechos generados
por esta actividad son arrojados a los canales, lo que obstruye
el flujo del agua.
"El mal olor y el agua viscosa son la pesadilla de esta zona. Pero
las autoridades le han dado la espalda al problema. La población
local, que es muy pobre, tampoco fue capaz de organizarse para levantar
su voz contra esta amenaza", dijo Radhakrishnan.
Otro contaminante de los canales son las más de 1.000 industrias
de procesamiento del coco. Todas las casas del área están involucradas
en producir fibra de coco, derivada de la corteza de este fruto.
La fibra es mantenida bajo el agua durante meses, exponiéndose a
un proceso de podredumbre para luego ser usada en la elaboración
de sogas y colchones.
"La gran cantidad de corteza pudriéndose consume el oxígeno del
agua, y la tintura usada para colorear el producto del coco queda
en el agua. Estudios realizados hace pocos años hallaron una incidencia
alta de cáncer en el área ", dijo V. Rajamani Amma, coordinadora
de curso de un programa académico sobre Administración Ambiental
e Hídrica del Nair Service Society College de Cherthala.
“Aunque el gobierno aceptó los hallazgos del informe, se hizo muy
poco en materia de acción de seguimiento”, aseguró Rajamani, especialista
en contaminación hídrica.
Según ella, la contaminación es "rampante en las masas de agua de
todo Cherthala. Como el agua subterránea corre apenas un metro por
debajo de la superficie, la contaminación se extendió a las reservas
subterráneas, que son la principal fuente de agua para beber".
La alta cantidad de desechos orgánicos, químicos y sanitarios redujo
marcadamente los niveles de oxígeno, que a cambio resultaron en
la exterminación de peces y sapos, depredadores naturales que mantienen
a los mosquitos bajo control.
Agricultores locales tienen otra explicación para la creciente infestación
de mosquitos. Según ellos, la constante caída de los precios del
arroz producido localmente hizo que la mayoría abandonara ese cultivo.
"La anterior actividad agrícola había mantenido al cultivo de mosquitos
bajo control. Los agricultores solían limpiar regularmente los predios
vacíos y los estanques del área. Ahora que éstos están sin usar,
brindan un caldo de cultivo para estos insectos”, dijo T. Gopalan,
quien dejó de cultivar arroz por no poder acompasar las importaciones
más baratas.
La Junta de Control de la Contaminación del Estado, cuya eficiencia
fue puesta en duda por pobladores de la zona, alegó que no se quedó
de brazos cruzados.
Su presidente, G. Rajamohan, admitió que, aunque falta hacer mucho,
medidas recientes incluyeron la emisión de notificaciones de cierre
a unidades de procesamiento de pescado que contaminan en Cherthala.
"Les dimos tres meses para limpiar o hacer frente a clausuras",
señaló.
La Junta también tiene planes de introducir nueva tecnología, desarrollada
por la Junta de la Fibra de Coco, organismo para el desarrollo de
este sector en India, para reemplazar el proceso de "podredumbre"
que agota el oxígeno.
En lo relativo a las tinturas arrojadas a los canales, Rajamohan
aseguró que varias unidades exportadoras grandes habían instalado
"excelentes" plantas de tratamiento.
* Este artículo es parte de una serie sobre
desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press
Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales). |