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Una receta orgánica para el desarrollo |
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Por Stephen Leahy*
Cultivos
sin químicos pueden aminorar los efectos del cambio climático, así
como aliviar el hambre, sostienen expertos.
TORONTO, 18 Dic (IPS/IFEJ).- La agricultura
orgánica es una potente herramienta para reducir las emisiones de
gases de efecto invernadero, pero también para aliviar la pobreza
y mejorar la seguridad alimentaria en los países pobres, señalan
expertos internacionales.
El uso que esta práctica sustentable hace del abono orgánico y de
la diversidad de cultivos significa que podrá soportar mejor temperaturas
más elevadas y lluvias más variables ocasionadas por el calentamiento
planetario.
"La agricultura orgánica tiene que ver con optimizar rendimientos
de los cultivos en todas las condiciones", explicó Louise Luttikholt,
gerenta de relaciones estratégicas en la Federación Internacional
de los Movimientos de Agricultura Orgánica (Ifoam son sus siglas
en inglés) en la occidental ciudad alemana de Bonn.
“Por ejemplo, la aldea en la septentrional región etíope de Tigray,
que se había convertido a la agricultura orgánica, continuó cosechando
incluso durante una severa sequía, mientras que las aldeas vecinas
que usaban fertilizantes químicos convencionales no lograron que
sus cultivos prosperaran”, señaló Luttikholt al ser entrevistada.
Como el abono orgánico es usado en vez de los fertilizantes químicos,
los suelos orgánicos contienen mucho más humus y carbón orgánico,
lo que a cambio retiene mucha más agua.
"También pueden absorber más agua más rápidamente, lo que significa
que es menos probable que se inunden", agregó.
“Adoptar la agricultura orgánica en el país llevó más trabajo, pero
dio sus resultados cuando la sequía llegó a su tercer año”, según
Tewolde Berhan Gebre Egziabher, director general de la Autoridad
de Protección Ambiental de Etiopía.
Tewolde, quien fue pionero de la revolución orgánica en varias comunidades
de Etiopía septentrional como modo de garantizar la seguridad alimentaria,
informó que el temprano éxito alentó a los departamentos agrícolas
del gobierno a adoptar técnicas orgánicas.
Esta y otras formas de agroecología sustentable no dependen de fertilizantes
químicos, así que deben hallar otras maneras de enriquecer los suelos.
Generalmente los rendimientos de sus cultivos son buenos y la calidad
de los alimentos alta.
Y el beneficio agregado es que los suelos orgánicos retienen mucho
más carbono que los cultivados con métodos convencionales.
Los elevados niveles de dióxido de carbono en la atmósfera a partir
de la quema de combustibles fósiles constituyen la principal causa
del calentamiento global. Las plantas absorben ese gas del aire
y pueden hacer que se deposite en el suelo de modo más o menos permanente
en las condiciones correctas.
En una comparación realizada a lo largo de 23 años, los valores
de carbono de los suelos orgánicos aumentaron entre 15 y 28 por
ciento, mientras que hubo poco cambio en los sistemas no orgánicos,
según los experimentos de sistemas agrícolas del Instituto Rodale,
realizados en el nororiental estado estadounidense de Pennsylvania.
“Si solamente 10 mil establecimientos agrícolas de tamaño medio
en Estados Unidos se convirtieran a la producción orgánica, almacenarían
tanto carbono en el suelo que sería equivalente a sacar de la carretera
un millón 174 mil 400 automóviles”, informó el instituto en 2003.
Y hay más. Elaborar fertilizantes químicos como el nitrógeno requiere
enormes cantidades de energía, y los tractores también consumen
grandes cantidades de combustibles fósiles. “En Estados Unidos,
los sistemas de cultivo orgánico usan apenas 63 por ciento de la
energía requerida por los sistemas agrícolas convencionales”, halló
David Pimentel, de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva
York.
La agricultura orgánica también ofrece otros varios beneficios ambientales.
Entre ellos, hidrovías libres de contaminación química y una biodiversidad
mejorada. En América del Norte y Europa se deben usar sistemas caros
con el fin de eliminar del agua para beber los productos químicos
de uso agrícola.
"Alguien tiene que pagar esos costos externos de la agricultura
convencional", afirmó Volkert Engelsman, presidente de Eosta BV,
distribuidora europea de frutas y vegetales orgánicos.
"Lo orgánico brinda una amplia variedad de beneficios sociales y
económicos, para países de ingresos bajos, eso significa más puestos
laborales, porque la agricultura orgánica es intensiva desde el
punto de vista de la mano de obra. También da valor a la pericia
local y al conocimiento tradicional", dijo Engelsman en una entrevista
desde la principal oficina de Eosta, en la localidad holandesa de
Waddinxveen.
“Eso tiene más sentido económico que depender de la pericia técnica
de las corporaciones occidentales”, señaló Engelsman.
El empresario acaba de regresar de India, donde la agricultura orgánica
está experimentando un "crecimiento explosivo". Enfrentado con suelos
que se agotan rápidamente, el gobierno indio ahora apoya las técnicas
orgánicas porque ninguna cantidad de fertilizante químico puede
mejorar el suelo.
“Además, la escasez de agua, los mayores problemas sanitarios y
los costos más elevados de los químicos y las semillas híbridas
forzaron a India a repensar su estrategia agrícola. Es más económicamente
sustentable invertir en los suelos que hacer más ricas a las compañías
químicas”, dijo.
Engelsman coincide con la destacada científica y ambientalista india
Vandana Shiva en que la investigación en materia de agricultura
amigable con el ambiente demostró que es altamente productiva y
que constituye la única solución al hambre y la pobreza.
Ese punto de vista, otrora considerado radical, está comenzando
a ganar más aceptación, dado que el hambre aumentó bajo el sistema
globalizado de producción de alimentos.
Hoy, 10 años después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
realizada en 1996 en Roma, donde los países se comprometieron a
reducir a la mitad la cantidad de personas con hambre en el mundo
para 2015, hay más personas hambrientas en los países en desarrollo.
"Lejos de disminuir, el número de personas hambrientas en el mundo
actualmente está aumentando a un ritmo de cuatro millones por año",
afirmó hace poco Jacques Diouf, el director general de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La FAO espera que lo orgánico juegue un rol en la reducción del
hambre y el alivio de la pobreza, y realizará una importante conferencia
en mayo de 2007 en Roma. “Muchos países requieren la asistencia
de la FAO para desarrollar una agricultura sustentable, Hay una
necesidad de arrojar luz sobre la contribución de la agricultura
orgánica a la seguridad alimentaria”, señaló en una declaración
escrita Alexander Müller, director general adjunto de la entidad.
Muchos países ya se están moviendo en esa dirección.
El ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, ha declarado
que quiere que la agricultura orgánica crezca de tres a 20 por ciento
de la producción del país en los próximos cinco a seis años.
El mes pasado, 308 delegados del sector agrícola de Filipinas acordaron
optar por la producción orgánica, en parte porque puede ayudar a
aliviar la pobreza en las comunidades rurales.
Estudios hechos por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
(FIDA), una agencia de las Naciones Unidas, mostraron que la agricultura
orgánica reducía la pobreza. En casi todos los países donde se llevaron
a cabo evaluaciones del FIDA, los pequeños cultivadores solamente
necesitaron mejoras marginales a sus tecnologías para concretar
el viraje a la producción libre de agrotóxicos.
"Ahora todos abrazan la agricultura orgánica. Y el cambio climático
solamente estimulará ese interés", puntualizó Engelsman.
* Este artículo es parte de una serie sobre
desarrollo sustentable producida en conjunto por IPS (Inter Press
Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales). |