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Celulares cada vez más limpios |
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Por Stephen Leahy *
Los
teléfonos móviles en América Latina y el mundo en desarrollo tenderán
a dejar atrás los materiales peligrosos, gracias a severas normas
europeas, dicen analistas.
TORONTO, Ene 6 (Tierramérica).- Aun se venden
en América Latina y otros países en desarrollo teléfonos celulares
que contienen materiales peligrosos. Pero gracias a una severa normativa
europea, cada vez más aparatos dejarán atrás para siempre el cadmio,
el plomo y otros tóxicos.
Estrictas regulaciones aprobadas en 2006 por la Unión Europea forzaron
a las cinco principales empresas fabricantes de celulares del mundo
a eliminar metales y otros componentes tóxicos de sus productos.
“En un año o dos, la mayoría de los más de mil millones de nuevos
celulares vendidos anualmente cumplirán los altos estándares europeos,
incluso si en la mayoría de países no hubiera restricción alguna”,
dijo Zeina Alhajj, experta en tóxicos de Greenpeace Internacional.
"El teléfono móvil es un producto global con tornillos fabricados
en China, chips de silicona hechos en Malasia y cables producidos
en Filipinas", explicó Alhajj a Tierramérica desde Amsterdam.
“Sería demasiado complicado que las grandes compañías manufacturaran
teléfonos que cumplieran con diferentes estándares, por lo que los
están fabricando a tono con las regulaciones europeas, que son las
más severas del mundo", agregó.
Cinco empresas --Nokia, Motorola, Samsung, LG y Sony Ericsson--
fabricaron más de 80 por ciento de los mil millones de teléfonos
vendidos en 2006, según el Worldwide Mobile Phone Tracker de la
consultora IDC. Nokia y Motorola son los líderes en América Latina.
Un celular puede contener entre 500 y mil componentes. Muchos de
estos incluyen metales pesados tóxicos, como plomo, mercurio y berilio,
además de productos químicos peligrosos, como los retardantes de
flama polibromados.
El contaminante plástico PVC también se usa frecuentemente para
fabricar la carcasa y el teclado, y las baterías contienen cadmio,
níquel y litio.
El verano boreal pasado entró en vigencia la directiva europea denominada
“Restricción de ciertas sustancias en equipos eléctricos y electrónicos"
(RoHS), que prohibió el mercurio y el plomo, entre otros.
"Como resultado de esta norma, varios celulares que ya no se pueden
seguir vendiendo en la Unión Europea serán vendidos en China, Estados
Unidos y América Latina", señaló Alhajj.
Usar teléfonos que no cumplan con la norma no genera una preocupación
sanitaria, pero si terminan en vertederos de basura las sustancias
tóxicas pueden filtrarse en el suelo y el agua subterránea. Y aunque
los celulares son pequeños, se calcula que se produjeron cinco mil
millones y que la mayoría ya no está en uso.
"Buena parte de los desechos electrónicos en América Latina terminan
en basureros al aire libre", dijo a Tierramérica Keith Ripley, experto
en regulaciones ambientales en Temas Actuales, una consultora de
asuntos públicos para América Latina y el Caribe.
"Las baterías son un dolor de cabeza, y las de imitación o del mercado
negro son un problema aún mayor. Lucen como las originales y son
vendidas a mitad de precio, pero contienen cantidades muy grandes
de mercurio”, dijo Ripley. Este metal puede causar daños cerebrales
y defectos de nacimiento.
La mayoría de las empresas en América Latina tienen programas de
reciclaje de baterías, pero son poco publicitados y pocos saben
sobre ellos, afirmó.
Motorola de México anunció en noviembre que les retirará a sus clientes
tanto baterías como celulares usados, sin costo, en 31 puestos de
todo el país. Serán enviados a una empresa de reciclaje para recuperar
los componentes y metales valiosos, señaló Mario Ocampo, representante
de la compañía, en una declaración escrita.
En Europa, todas las empresas de celulares están obligadas a establecer
programas de retiro y reciclaje de baterías y teléfonos bajo la
directiva "Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos" (RAEE),
vigente desde 2005.
Sin embargo, debería priorizarse la reutilización sobre el reciclaje,
según Ripley, quien destacó que Vivo, el proveedor de servicios
de telecomunicaciones móviles de Brasil y el más grande del hemisferio
sur, está instaurando cuatro mil puestos de recolección de celulares
usados.
Potencialmente, decenas de millones de teléfonos viejos serán juntados
y enviados a una empresa del septentrional estado estadounidense
de Michigan llamada ReCellular Inc., que los clasifica, limpia,
prueba y revende.
"Hasta 70 por ciento de los teléfonos que recolectamos pueden ser
revendidos. Tenemos programas similares a los de Estados Unidos
en Venezuela y Ecuador", dijo a Tierramérica Mike Newman, vicepresidente
de esa firma.
Cada año, ReCellular junta casi cuatro millones de teléfonos usados
en todo el mundo, revende la mayor parte por unos 15 dólares y recicla
el resto. Les paga a empresas como Vivo por cada teléfono recolectado,
pero ese dinero habitualmente es destinado a organizaciones benéficas
locales.
"Gobiernos y ambientalistas están prestando más atención a los desechos
electrónicos", dijo Newman, y compañías como Vivo están haciendo
frente a esta situación. Los teléfonos usados se venden en unos
30 países.
Actualmente unos dos mil millones de personas usan celulares, pero
como 80 por ciento de la población mundial tiene acceso a redes
móviles y muchos no pueden comprar aparatos nuevos, hay un enorme
mercado para los usados, aclaró.
La mayor parte de la gente no sabe qué hacer con sus teléfonos viejos,
así que se los queda o los tira a la basura.
"Nuestro mayor desafío es la educación pública y motivar a las personas
para que depositen sus teléfonos viejos en las cajas destinadas
a su recolección. Impedir que la mayor cantidad posible de celulares
llegue a los vertederos o contamine el ambiente es el principal
objetivo de nuestros programas", dijo. ReCellular también aceptará
los teléfonos mediante su sitio web.
Lo mejor es quedarse con los teléfonos hasta que ya no funcionen
más. Pero los fabricantes continúan comercializando fuertemente
nuevos modelos, como para que el usuario promedio conserve el suyo
durante solamente 18 meses, aseguró Alhajj.
Esa "vida útil" se reduce cada año, lo que genera una seria demanda
sobre los recursos naturales. "El próximo gran desafío es detener
esta mercadotecnia y conseguir que las empresas fabriquen productos
que sean tanto verdes como modernizables", concluyó.
* Corresponsal de IPS. |