 |
|
|
Capitalismo verde saca ventaja del cambio climático |
|
Por Mark Sommer *
Corporaciones
como Wal-Mart buscan ganancias en una “economía poscarbono”. ¿Se
consolidará esta tendencia?
ARCATA, CALIFORNIA, 18 Dic (IPS).- Cuando el
gobernador del estadounidense estado de California, Arnold Schwartzenegger,
sintió dificultades en obtener la mayoría en las elecciones de noviembre,
comenzó a ocuparse del calentamiento global para atraer al amplio
sector preocupado por las cuestiones ambientales. Finalmente, logró
la reelección.
Schwartzenegger se juntó con los opositores demócratas para aprobar
una ley que exige a California la reducción de sus emisiones de
gases invernadero en 80 por ciento del nivel actual para el año
2050. Dado que California es la sexta economía mundial, esta ambiciosa
decisión y su estatus como principal incubador de tecnologías estimularán
una aceleración en las innovaciones en este campo.
El dilema que ha obstruido desde hace tiempo todo progreso en el
problema del calentamiento global --¿pueden los imperativos ambientales
ser abordados dentro de un sistema económico dirigido a la obtención
de ganancias?-- puede finalmente abrir el camino a grandes innovaciones
ecológicas.
La victoria del Partido Demócrata de noviembre no fue tanto un respaldo
a este partido como un rechazo a la oligarquía petrolera que ha
bloqueado todo progreso en numerosos aspectos. Como consecuencia,
la exigencia por nuevos productos que sirvan para una economía “pos
carbono” puede comenzar ahora a desencadenar una fuerte demanda
por parte de la industria y los consumidores.
Si las tendencias emergentes se consolidan, la “ecologización” de
la economía global será conducida no por los activistas ambientales,
sino por algunos de los gigantes empresariales que fueron justamente
criticados por su inacción y por los mismos conservadores, que durante
largo tiempo han sostenido que las metas ambientales y las realidades
económicas eran incompatibles por naturaleza.
“El cambio climático es inevitable y una vez que se sabe que algo
es inevitable uno quiere realmente adelantarse a los hechos”, dice
Joseph Romm, ex Subsecretario de Energía de Estados Unidos, quien
predice que para el 2050 todos los sectores de la economía mundial
se habrán vuelto “verdes” y que surgirá un nuevo “supersector” enfocado
enteramente al desarrollo de tecnologías para la reducción del carbono.
No hay mejor ejemplo de esta repentina conversión de los antiguos
adversarios del ambientalismo que el de Walt-Mart, la mayor empresa
mundial de comercio minorista. Luego de una asamblea de accionistas
el año pasado el director general de Wal-Mart, Lee Scott, comprometió
a su compañía en la ejecución de una serie de ambiciosas metas ambientales:
el incremento en 25 por ciento de la eficiencia en el uso de combustibles
de los siete mil camiones de Wal-Mart en los próximos tres años
y la duplicación de esa eficiencia antes de 10 años; la reducción
en 20 por ciento de las emisiones de gas invernadero en sus almacenes
y centros de distribución en siete años; la reducción en un 25 por
ciento de desechos sólidos en sus depósitos en los próximos tres
años y la oferta de vastas cantidades de productos orgánicos.
“Por su tamaño, ellos están forzando a los fabricantes a ofrecer
productos que no dañen el ambiente y que sean energéticamente más
eficientes, y se conviertan en la norma industrial”, escribe el
consultor Charles Lockwood.
Muchos críticos de Wal-Mart se muestran ahora cautelosos pero esperanzados
en que la nueva orientación refleje un verdadero viraje. Carl Pope,
director ejecutivo del no gubernamental Sierra Club, cree que Wal-Mart
está asumiendo un sincero compromiso, aunque duda que pueda alcanzar
sus metas más ambiciosas.
Por otra parte, mediante el transporte de productos orgánicos desde
China hacia Estados Unidos y a otros distantes mercados, que es
el único medio por el cual Wal-Mart puede mantener bajos sus precios,
podría generar más gases invernadero de los que intenta reducir
con su nueva política.
Otros poderosos aliados de los ambientalistas son las compañías
de seguros, que corren el peligro de ingentes pérdidas si se hacen
en realidad las predicciones sobre un cataclismo provocado por el
cambio climático. Con su peso político y financiero, las aseguradoras
tienen una fuerte influencia sobre los políticos, las empresas y
el comportamiento individual. La aseguradora estadounidense Traveller’s
Insurance ha comenzado a bajar las primas para las construcciones
que ahorran energía mientras Swiss Re está invirtiendo en nuevas
tecnologías solares y Munich Re en energía renovable.
Con su dinamismo y su capacidad para la innovación, el capitalismo
verde está fijando su atención en las nuevas oportunidades de mercado
con la misma prontitud y avaricia que toda otra empresa redituable.
Y esto es precisamente lo que hace previsible que logre sus propósitos.
* El autor es analista estadounidense, dirige
el programa radial internacional A World of Possibilities. Derechos
reservados IPS. |