 |
|
|
Pueblos rurales en vías de extinción |
|
Por Marcela Valente*
Están
en riesgo de desaparecer más de 600 pueblos de Argentina, ubicados
en las zonas más prósperas del agro de ese país y donde la soja
es el cultivo estrella.
BUENOS AIRES, 12 Mar (Tierramérica).- Centenares
de pueblos rurales de la zona agrícola más rica de Argentina agonizan
por la ilimitada expansión de los plantíos de soja, el aislamiento
y la indiferencia del Estado.
Hay 602 pueblos de menos de dos mil habitantes en riesgo de desaparecer,
otros 124 que no crecen desde hace una década y 90 ya no figuran
en estadísticas oficiales, indica la Asociación Responde (Recuperación
Social de Poblados Nacionales que Desaparecen),
Aunque unas 270 mil personas viven aún en esas localidades, las
están dejando de forma progresiva para ubicarse en zonas urbanas,
donde enfrentan marginación y pobreza.
La directora ejecutiva de Responde, la geógrafa Marcela Benítez,
explicó a Tierramérica que 60 por ciento de los pueblos afectados
está en la llanura pampeana, en el centro-oriente del país, donde
paradójicamente se encuentra la zona agropecuaria más rica. Allí
se cosecharán este año 90 millones de toneladas de granos.
Pero tal producción, altamente tecnificada, apenas requiere de mano
de obra.
Para el director del no gubernamental Grupo de Reflexión Rural,
Jorge Rulli, la principal causa del despoblamiento es el cultivo
de soja.
Los pequeños pueblos "están ahogados" por ese producto, señala.
"No quedan ya pequeños productores, ni chacras, ni cinturones verdes
en torno a las poblaciones. Hay mucha gente desesperada por esto",
dijo Rulli a Tierramérica.
Explicó que la soja requiere apenas un puesto cada 500 hectáreas.
"En pueblos grandes la prosperidad se queda en el centro, pero en
su periferia viven en la pobreza extrema", advirtió.
La directora de Responde cree que el cultivo de soja, que ocupa
16 millones de los 30 millones de hectáreas sembradas en Argentina,
tiene peso en el proceso de despoblamiento, aunque no es la principal
causa.
El fenómeno tiene que ver con el cierre de estaciones ferroviarias,
falta de inversión pública y ausencia de fuentes laborales alternativas,
afirmó.
En su opinión, las poblaciones rurales son ahora "como manchas olvidadas,
sin conexión con las oportunidades".
"Los responsables (del abandono) son los gobiernos, que cortaron
el paso del ferrocarril y no previeron medios de transporte alternativo,
ni brindaron educación o capacitación", acusó.
La alerta sobre la extinción de los poblados argentinos la dio Benítez
a fines de los 90, cuando, según recordó, eran 403 las localidades
que enfrentaban el proceso de despoblamiento.
Eso inspiró a la fundación de Responde en 1999, grupo que con diversos
programas de desarrollo intenta frenar el fenómeno. Sin embargo,
lograr el objetivo es difícil por lo que el número de afectados
sigue creciendo.
Godoy, en la provincia de Santa Fe, es uno de los más claros ejemplos
de la dimensión del problema.
"Este pueblo se creó hace 120 años y hace 40 éramos cinco mil personas",
pero ahora sólo quedan mil 500, contó a Tierramérica Nora Mendoza,
máxima autoridad del lugar.
"El pueblo tenía su estación de tren de pasajeros --ahora es solamente
de carga--, sus comercios, talleres, herrerías", recordó Mendoza.
El campo estaba "totalmente habitado" y ahora "es un mar verde,
hay soja por todos lados, pero todo se hace a máquina", describió.
Para poder subsistir, la población buscó alternativas y Responde
contribuyó a desarrollar un emprendimiento turístico basado en el
paraje Oratorio Morante, dentro del distrito, donde se conserva
un templo de 1770 con imágenes jesuíticas, un cementerio y una antigua
escuela-rancho.
Desarrollos similares están surgiendo en otros poblados de las provincias
de Buenos Aires, pero los recursos son siempre escasos.
En 2003 el Estado intervino mediante dos nuevos programas: "Mi Pueblo",
del Ministerio del Interior, y "Volver", de las autoridades de la
provincia de Buenos Aires.
El primero busca mejorar la infraestructura y el segundo repoblar
--si es posible con emigrantes-- localidades abandonadas y apoyar
financiera y técnicamente el relanzamiento de actividades productivas
interrumpidas o el comienzo de nuevos emprendimientos.
"Volver" está en marcha en ocho pueblos del distrito en los que
se invirtió un millón de dólares. Hay familias de la periferia de
Buenos Aires que, con este plan, se mudaron a la población de Pardo,
que tuvo dos mil 400 habitantes y hoy apenas 240.
La organización Responde cree que estos programas no deben limitarse
a financiar, sino también a realizar un seguimiento que garantice
su sustentabilidad.
Benítez, su directora, reveló que, si bien no trabajan siempre en
forma mancomunada con el Estado, su grupo ayudó a pobladores a presentar
proyectos que calificaron para el plan "Volver" en varias oportunidades.
En cualquier caso, "invertir en desarrollo local es más barato que
subsidiar con paliativos a la gente que emigra y se instala en los
suburbios condenados a la marginalidad", advirtió Benítez.
* Corresponsal IPS. |