 |
|
|
Una apuesta al negocio limpio |
|
Por Mario Osava*
“No
hay divorcio entre la responsabilidad social y la rentabilidad”,
dijo a Tierramérica Oded Grajew, líder en Brasil del empresariado
a favor del desarrollo sostenible.
RÍO DE JANEIRO, 19 Feb (Tierramérica).- A los
62 años, el ingeniero Oded Grajew, nacido en Israel pero brasileño
naturalizado, es un ícono del empresariado progresista que logró
revolucionar la conducta de sus pares.
Preside el Consejo Deliberativo del Instituto Ethos de Empresas
y Responsabilidad Social, que fundó en 1998 y cuyas "herramientas
de gestión" (indicadores y guías), sirven a una red de 18 organizaciones
latinoamericanas similares.
Ex socio de una industria de juguetes, lideró varias iniciativas
nacionales desde los años 80, como el Pensamiento Nacional de las
Bases Empresariales, la Fundación Abrinq por los Derechos de la
Infancia y la Adolescencia, inicialmente vinculada a la Asociación
Brasileña de Fabricantes de Juguetes (Abrinq), la Asociación de
Empresarios por la Ciudadanía y el Instituto Ethos. Además, ideó
el Foro Social Mundial.
Tierramérica conversó telefónicamente con Grajew, quien se encontraba
en Sao Paulo.
Tierramérica: ¿Es la responsabilidad social apenas una estrategia
de las empresas para ganar más?
Oded Grajew: “No, es necesario cumplirla en serio para obtener sus
beneficios. Si una empresa promueve un producto malo, en poco tiempo
pierde su credibilidad y la dedicación de sus empleados. La responsabilidad
social entró a la lógica de las empresas y del mercado debido a
la presión de la sociedad, las organizaciones no gubernamentales
y los sindicatos. Las estadísticas comprueban la correspondencia
entre responsabilidad social y rentabilidad. Además cuesta más trabajo
disimular la mala gestión y el riesgo inherente. Y si trasciende
es fulminante. Hay ejemplos, como Enron en Estados Unidos y Parmalat
en Brasil.”.
--¿Cree que la globalización va en contra de la responsabilidad
social, al extremar la competencia y presionar por la reducción
de costos, empleos y derechos laborales?
--“La globalización aumenta esas presiones, pero todo se globaliza,
además de la economía: la información, los derechos humanos, las
redes sociales. Es emblemático el caso de Nike, cuando se descubrió
mano de obra infantil explotada por sus proveedores en Asia. La
información se difundió, hubo rechazo a sus calzados, sus acciones
cayeron en la bolsa. La globalización agilizó la reacción pública.
Reducir derechos también provoca reacciones, imponiendo límites.
Danone en Francia y Ford en Brasil tuvieron que volver atrás en
sus despidos masivos, tras el boicot a sus productos. Eso vale también
para sindicatos, ONG, gobierno y partidos”.
-- ¿Cómo queda la responsabilidad social ante el calentamiento planetario?
--“El cambio climático ponen todo en jaque. Obliga a repensar muchas
cosas con urgencia: matriz energética, límites del consumo, pobreza,
desigualdades, hábitos de vida. La responsabilidad social cuida
también el impacto sobre las generaciones futuras”.
-- ¿Sería posible, por ejemplo, hacer algo similar a la campaña
que usted impulsó en Brasil en relación al trabajo infantil, comprometiendo
a empresas a no adquirir insumos de quienes no reducen las emisiones
de gases invernadero o deforestan la Amazonia?
--“Claro. Por ejemplo, Ethos, Greenpeace y los principales consumidores
europeos presionaron a la cadena McDonald's y se logró de ella y
de sus proveedores --las transnacionales Cargill y Bunge-- el compromiso
de no usar soja producida con deforestación ilegal de la Amazonia.
Hay ciudades brasileñas que tienen legislación vedando la compra
de madera no certificada en licitaciones públicas”.
-- ¿Las exigencias ambientales traban a las empresas o representan
oportunidades de negocios?
--“El desarrollo sustentable es para que las generaciones futuras
vivan mejor. Es una tontería decir que las exigencias ambientales
traban el crecimiento económico; depende de qué crecimiento se quiere.
Brasil creció mucho en el siglo XX, pero creando una sociedad extremadamente
desigual. El desarrollo no sustentable expande la infraestructura
física pero acaba con el ambiente. En cambio el desarrollo sustentable
genera otros negocios y empleos, como ocurre con las energías solar
y eólica y los biocombustibles”.
-- ¿Que espera de este segundo gobierno del presidente Luiz Inácio
Lula da Silva?
--“Que deje consolidadas instituciones que aseguren una sociedad
más justa sin depender de la buena voluntad de los gobernantes.
Su primer gobierno benefició a los pobres, generó empleos formales
y participación social, pero es frágil institucionalmente; su sucesor
puede cambiar el rumbo. Es necesaria una reforma para recuperar
la credibilidad de la política, disminuir la influencia del poder
económico en las elecciones y la corrupción. Y una reforma tributaria,
para crear un sistema más justo en que los pobres paguen menos impuestos”.
* Corresponsal de IPS. |