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Transantiago sacude transporte y política chilena |
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Por Daniela Estrada *
Múltiples
deficiencias de diseño y ejecución explotaron en el recién estrenado
sistema de transporte público de la capital chilena.
SANTIAGO, 2 abr (Tierramérica) Un nuevo sistema
de transporte público que debía aliviar la contaminación de la capital
chilena y mejorar su calidad de vida ha causado cientos de protestas
y la peor crisis del gobierno de Michelle Bachelet. ¿Qué es lo que
no funciona en el polémico Transantiago?
Inaugurado el 10 de febrero, Transantiago modificó recorridos, redujo
de nueve mil a cinco mil la flota de autobuses e introdujo el pago
electrónico.
Ideado por el ex presidente Ricardo Lagos (2000-2006) e implementado
por Bachelet, buscaba mejorar la calidad de vida de los 6,5 millones
de santiaguinos, casi la mitad de la población del país, al disminuir
tiempos de viaje y eliminar viejos vehículos contaminantes en una
de las ciudades con peor aire de América Latina.
Pero fallas graves han producido un cimbronazo que hizo caer la
popularidad de Bachelet a su punto más bajo y la obligó a despedir
a cuatro ministros y a pedir perdón a la población. Tampoco está
claro su impacto ambiental.
"Transantiago significó para mí angustia, mal genio, irritabilidad
y pánico", resumió a Tierramérica María Ester Silva, secretaria
de 53 años.
El nuevo sistema, inspirado en el exitoso Transmilenio de Bogotá,
convirtió las avenidas más importantes en una red de vías "troncales"
por donde circulan modernos autobuses articulados. A lo largo de
ellas hay estaciones de trasbordo a las que llegan vehículos más
pequeños desde barrios alejados.
"Antes tomaba un micro (autobús) para ir a trabajar. Demoraba una
hora, pero iba sentada, durmiendo. Ahora salgo 40 minutos antes,
tomo un taxi colectivo (con un recorrido fijo y capacidad para varios
pasajeros) y un troncal que espero hasta 20 minutos, y llego todos
los días atrasada", relató Silva.
El gobierno admite que se necesitan 500 autobuses más de los cinco
mil 100 proyectados. Por ahora se utilizan máquinas reacondicionadas
y han aparecido vehículos "pirata".
Las autoridades deben fiscalizar que las empresas cumplan con frecuencias
y recorridos, mediante cámaras de vídeo, inspectores y millonarias
multas a los infractores.
Pero el sistema informático de seguimiento de la flota no funciona
bien, falta construir paradas y vías segregadas y que salgan a las
calles todos los vehículos comprometidos por las empresas. Estas
argumentan que los autobuses articulados son muy delicados, se estropean
a menudo y los arreglos demoran.
El metro (tren subterráneo), de 87 kilómetros, se incorporó al Transantiago
como recorrido troncal.
"Me da miedo subir al metro porque va repleto y sufro de ahogos.
A mi mamá, de 73 años, también le da pánico, porque fue operada
dos veces de la cadera", dijo Silva.
Las autoridades pidieron a asmáticos, hipertensos, enfermos cardiacos,
embarazadas y personas con niños que no utilizaran el metro, que
pasó de trasladar a cuatro pasajeros por metro cuadrado a siete
en las horas pico.
Dos personas murieron luego de sufrir un infarto y un derrame cerebral
en el metro.
El aire de la capital chilena está cargado de sustancias tóxicas
en buena medida por las cimas de las cordilleras de los Andes y
de la Costa que la rodean y que dificultan la ventilación.
En 1996 fue declarada saturada de material particulado PM10, ozono
y monóxido de carbono, y en estado latente por la concentración
de óxidos de nitrógeno. El Plan de Prevención y Descontaminación
Atmosférica de 1998 incluía modernizar el transporte público, pero
no dio los resultados esperados, según dos auditorías extranjeras.
Gonzalo Parra, empleado administrativo de 30 años, contó a Tierramérica
que hoy toma tres "micros" y el metro para llegar a su trabajo.
Antes utilizaba solamente un autobús. "Transantiago se implementó
de forma rápida y caótica", opinó.
El gobierno sofocó centenares de manifestaciones en barrios a los
que no llega el Transantiago. Las autoridades alegan que muchas
zonas periféricas crecieron en los últimos años y que la red se
diseñó en 2003.
El 26 de marzo, Bachelet pidió disculpas en especial a la población
más pobre y destituyó, entre otros, al ministro de Transportes,
Sergio Espejo. Su sustituto, René Cortázar, todavía no tomó ninguna
medida.
Sin embargo, no todo está mal en Transantiago.
Los nuevos autobuses cumplen con la normativa internacional sobre
emisiones EURO III, y usan un combustible diésel más limpio, con
50 partes de azufre por millón.
Gracias a un aporte del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, se
construyeron ciclovías y se adquirió tecnología para evaluar las
emisiones de los autobuses.
"Al pasar de nueve mil a cinco mil máquinas se disminuye sustancialmente
la contaminación", señaló a Tierramérica Rodrigo Pizarro, director
de la no gubernamental Fundación Terram.
Pero si aumenta el uso de vehículos particulares, como en las últimas
semanas, a largo plazo Transantiago puede ser negativo, advirtió.
El 23 de febrero, el Ministerio de Salud divulgó un estudio preliminar
según el cual había una "tendencia a la baja" del PM10. Aunque no
hay mediciones de la contaminación acústica, la percepción general
es que también disminuyó. La cartera prometió informes más certeros
para mediados de año.
Fuentes de la gubernamental Comisión Nacional del Medio Ambiente
dijeron a Tierramérica que el real impacto del Transantiago se verá
cuando esté completamente en funcionamiento.
* Corresponsal de IPS. |