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| Contrapunto - El poder hidroeléctrico El pecado de Itaipú Por Mario Osava Río
de Janeiro.- La desaparición de los Saltos de Siete Caídas, sumergidos
en 1982 por el enorme embalse de mil 460 kilómetros cuadrados y 29 mil
millones de metros cúbicos de agua, fue el mayor de los pecados de Itaipú.. La más grande planta hidroeléctrica del mundo (con una potencia de 12,6 millones de kilovatios) representó para muchos el entierro de "una de las maravillas naturales de la humanidad". "Itaipú sólo nos trajo pérdidas", sintetiza Pedro Venancio da Silva, secretario de Industria y Agricultura de Guaria, a 300 kilómetros al norte del gran lago, que tenía en los Saltos su gallina de los huevos de oro. Aparte de las cascadas en serie, el río Paraná se tragó tierras productivas y vació los hoteles y el comercio local. Unos 40 mil campesinos fueron desplazados en el lado brasileño y 20 mil en el paraguayo. Con las indemnizaciones, la mayor parte migró hacia el norte de Brasil, donde se ofrecían tierras baratas. Muchos volvieron quebrados. Ambientalistas, como Adelmo Muller, creen que se podría haber evitado sepultar las Siete Caídas. Otros señalan dos graves problemas actuales: el aumento de la criminalidad en la zona y la crisis financiera del estado de Sao Paulo, que debe mil millones de dólares a la central. Itaipú fue, sin embargo, el primer caso en que se reforestaron las orillas de la presa, para evitar la sedimentación y recuperar la fauna y la flora. Además, antes de la inundación, se recolectó material arqueológico en 237 sitios y se rescataron 36 mil 450 animales. Ahora, la compañía binacional dueña de la presa se encarga de controlar, entre otras cosas, la calidad del agua para el consumo. * El autor es periodista de la Red ips-pnuma (Brasil) Próximo
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