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Los riesgos de la ingeniería genética


Un arma letal para prolongar la vida

Por Carlos Batista

Los científicos cubanos aseguran poseer sofisticados mecanismos de control para evitar los temidos "accidentes biotecnológicos"

La vieja imagen del científico de gruesos lentes observando los resultados de su experimento en un tubo de ensayo parece ya una postal decimonónica ante la realidad de hoy: hombres vestidos con trajes herméticos y escafandras, vistos a través de monitores de televisión en sus laboratorios especiales.

Así se desarrolla la biotecnología de finales del siglo XX, una ciencia que ha dejado resquicios para países del Tercer Mundo, como Cuba.

Pero la biotecnología moderna y su herramienta fundamental, la ingeniería genética, son procesos mucho más complejos y peligrosos que los que descubrieron los hombres antes de Cristo para hacer vino o, en una época más reciente, para fabricar yogur.

Es, en pocas palabras, un medio destinado a prolongar y mejorar la vida, pero que, debido a cualquier error, falta de precaución o mala intención, puede convertirse en un arma letal de incalculables consecuencias.

Por ejemplo, muchas patologías -cuya curación y origen son desconocidos- se atribuyen, con razón o sin ella, a experimentaciones de ingeniería genética. Existen opiniones de que el virus del sida, Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida, pudo haber sido un virus liberado de laboratorio. Nadie ha logrado comprobarlo, pero tampoco demostrar lo contrario.

Un marco legal contra los riesgos

Pese a sus trajes herméticos y sus laboratorios de máxima seguridad, los biotecnólogos cubanos tienen ojos atentos que vigilan su labor y sus efectos sobre el medio ambiente.

Manuel Limonta, director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, sostiene que son muy improbables los resultados adversos, debido a los modernos recursos que existen y al nivel de seriedad con que se trabaja.

Una de las cuestiones que más preocupa a la comunidad científica tiene que ver con la liberación de organismos genéticamente modificados. Si bien éstos pueden aportar al mejoramiento de la productividad del planeta, son elementos nuevos incorporados al ecosistema, cuyo comportamiento y forma de interacción con otras especies, al ser liberados, se desconocen.

Dalia Salabarria, coordinadora del Programa de Biodiversidad del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente, está de acuerdo con que la biotecnología podría representar un riesgo, sobre todo porque trabaja con la modificación genética de organismos vivos.

Explica que, por ello, su ministerio trabaja en una serie de regulaciones sobre seguridad biológica, "en las cuales se incluyen todas las leyes que deben cumplirse para la manipulación de organismos genéticamente modificados".

Se espera que en tres años más el país pueda disponer de un marco legal e institucional para el control de los programas de biotecnología.

Una gestión racional

Limonta piensa que más que un peligro para el medio ambiente, la biotecnología puede ayudar, entre otras cosas, a limpiar lugares contaminados y a contrarrestar plagas y enfermedades que afectan a los cultivos, las personas y los animales.

Cuba tiene ya en ejecución su Programa Nacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, adecuación de la Agenda 21, acordada en la Cumbre de la Tierra, en 1992.

Este programa oficial traza la ruta hacia la gestión racional de la biotecnología, es decir, hacia el aumento de la disponibilidad de alimentos y otros recursos renovables, el mejoramiento de la salud humana y la protección del medio ambiente.

La posibilidad de un "accidente biotecnológico" no preocupa a Limonta y a sus asistentes, parapetados en sus medidas de seguridad, su preparación científica y su ética profesional.

Muchos de los investigadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología viven en una pequeña ciudad científica próxima al instituto, adonde van a pie, para trabajar largas jornadas de 10 y 12 horas.

"Este trabajo implica sacrificio y consagración, y el mayor premio es el logro de una solución tecnológica a un problema, ésta es la base ética que nos mueve", dice Limonta.

* El autor es periodista de la Red IPS-PNUMA (Cuba).

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