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Análisis


Los secretos de El Niño

Por Guy Jacques

Lo que hizo único al fenómeno que se expresó en varias regiones del mundo entre 1997 y 1998 fue la capacidad de los científicos de prevenirlo con varios meses de anticipación.

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Incendios, uno de los efectos de El Niño
 

Los pescadores peruanos y ecuatorianos bautizaron con el nombre de El Niño Jesús a la corriente de agua caliente que comienza a manifestarse en la época navideña y que reduce, en ocasiones dramáticamente, la captura de anchoas.

En los años sesenta, los científicos mostraron que este fenómeno concierne al conjunto del Pacífico ecuatorial -que abarca la mitad de la circunferencia del globo- y que incluye tanto al océano como a la atmósfera.

Generalmente, los vientos alisios que soplan desde el continente americano hacia el continente asiático acumulan el agua caliente (28-29oC) en la parte oeste del Pacífico, mientras que las aguas a lo largo del continente americano son más frías (22oC) y ricas en nutrientes. Este mecanismo exporta el exceso de calor de los trópicos hacia las regiones templadas y polares, y contribuye a atenuar los contrastes entre las bajas y las altas latitudes.

El término El Niño se limita a los años en que este fenómeno natural se ha trastornado y provoca catástrofes metereológicas. Con una periodicidad que varía entre 2 y 7 años, las presiones atmosféricas se modifican sobre el Pacífico; los alisios amainan al este de la cuenca y los vientos del oeste nacen sobre la reserva de agua caliente -que se dirige al centro de la cuenca, desplazándose a lo largo de tres mil kilómetros- y viajan hacia el este, constituyendo el origen, al descender, de los aires desérticos. Este desplazamiento de la célula de circulación atmosférica explica la sequía que afecta al llamado continente marino (Malasia, Indonesia y Nueva Guinea) generalmente muy húmedo, y las fuertes precipitaciones en la áreas normalmente áridas del Perú y del Ecuador. Es también el origen de los ciclones que llegan a Hawaii y a la Polinesia francesa.

Efectos planetarios

Los efectros de El Niño son innegables. Entre ellos se encuentra:

- la propagación de incendios en Indonesia, donde más de un millón de hectáreas de bosque tropical y de palmas de aceite se quemaron en 1982-83

- una notoria sequía en Australia, Africa del Sur, Filipinas, el noreste brasileño, etc.

  • los diluvios en el sur de Brasil, donde el río Paraguay rebasó más de diez metros su nivel habitual; el creciente deshielo de los glaciares andinos, que generó torrentes de barro que llegaron hasta La Paz, Quito y Lima con su cortejo de catástrofes sanitarias (cólera, dengue, malaria),
  • las tempestades, maremotos y diluvios en México y California, especialmente el huracán Paulina que en 1997 afectó a Acapulco y Oaxaca, el más violento desde hace 35 años.

Su prevención

El episodio 1982-83, bautizado con anticipación "El Niño del siglo" ¿ha sdo superado por el acontecimiento de 1997-98? Muchos creen que sí. Sin embargo, este último suceso no puede ser considerado excepcional ni en términos de recalentamiento oceánico, ni en términos de duración o de consecuencias económicas y humanas. Lo que lo hizo único fue la capacidad de los científicos de prevenirlo con varios meses de anticipación.

Gracias a las campañas oceanográficas, a la "auscultación permanente" del océano y de la atmósfera a través de las medidas directas y de la teledetección, la previsión de El Niño se vuelve confiable y permite la adaptación de las políticas agrícolas (algodón en vez de arroz, por ejemplo) y el mejoramiento de la protección civil y sanitaria.

Así, podemos observar que ha habido avances científicos importantes en torno a la explicación y prevención de El Niño. Sin embargo, quedan aún algunas cuestiones esenciales por dilucidar, por ejemplo, las siguientes: ¿Cómo contribuye El Niño a la exportación de calor? La clave de su periodicidad está probablemente oculta tras ese enigma. ¿Modificará la frecuencia y la intensidad de este fenómeno el cambio climático ligado a las actividades humanas? Qué vínculos existen entre éste y otros fenómenos?

*el autor es francés, oceanógrafo y director de comunicación de Orston

 

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