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Como secretario
general de la Organización de Estados Americanos, OEA,
el colombiano César Gaviria ha desempeñado una
labor crucial en la búsqueda de una salida a la crisis
que afectó a Perú a raíz de las elecciones
presidenciales celebradas este año en ese país
andino.
La experiencia
política del ex presidente de Colombia quedó
demostrada, una vez más, durante el proceso impulsado
por el organismo hemisférico con el fin de sentar las
bases para que el gobierno de Lima y los grupos opositores
al jefe de Estado Alberto Fujimori comenzaran a discutir la
solución de los conflictos políticos en Perú.
Nacido
en marzo de 1947 en la ciudad de Pereira, el político
colombiano fungió como jefe del Partido Liberal. En
1990, fue electo presidente de ese país por abrumadora
mayoría.
Gaviria
asumió el poder en Colombia con el declarado compromiso
de devolver la paz a una nación que ha permanecido
durante décadas atrapada entre el fuego cruzado de
grupos armados de diverso signo: insurgente, paramilitar,
así como del narcotráfico y la delincuencia
común.
Durante
su gobierno procuró la participación de las
diferentes organizaciones políticas y, dentro de un
esquema de pluralidad, abrió un espacio al ex líder
guerrillero y militante del Movimiento 19 de Abril (M-19),
Antonio Navarro Wolf, en una medida que sorprendió
a ese país latinoamericano y al mundo.
La contribución
del gobierno de Gaviria para devolver la paz a los colombianos
comenzó desde el momento mismo en que asumió
el poder, en agosto de 1990.
Al tomar
posesión como jefe de Estado, Gaviria reveló
un plan de apertura hacia las organizaciones guerrilleras
de modo de atraerlas hacia la mesa de conversaciones y que
se abriera el camino a la negociación de la paz. La
estrategia del ex mandatario condicionaba la aplicación
de ese plan al alto al fuego, una empresa que la violencia
enquistada en esa nación hace, hasta la fecha, difícil
de alcanzar.
Dentro
de la ardua y compleja búsqueda de la concordia política
y social en Colombia, Gaviria abrió las sesiones de
la Asamblea Constituyente electa durante su gestión
como un foro para construir la paz y un país más
justo y democrático.
En escenarios
de Venezuela y México, las conversaciones entre las
fuerzas rebeldes y el gobierno del ex presidente siguieron
un azaroso curso que no pudo concretar el cese de los ataques.
Las pláticas en el estado mexicano de Tlaxcala fueron
abruptamente interrumpidas tras la muerte en cautiverio del
ex ministro Argelino Durán.
El mandato
del ex presidente liberal representó además
un giro radical en la política de lucha contra el flagelo
que representa el tráfico de drogas. Gaviria aprobó
un decreto que permitía a los narcotraficantes entregarse
de manera voluntaria para ser juzgados en Colombia y evitar
la extradición a Estados Unidos, un proceso temido
por los barones de la droga y contra el cual llegaron a desatar
una guerra a muerte contra las autoridades de Bogotá.
El gobierno
de Gaviria permitió rebajar las condenas a quienes
colaboraron para desarticular a organizaciones paramilitares
y a las poderosas bandas de narcotraficantes. El ex presidente,
quien ha estado al frente de la OEA desde 1994, padeció
en abril de 1996 el secuestro de su hermano Juan Carlos por
parte de un misterioso grupo autodenominado Dignidad por Colombia.
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