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El líder
político Javier Pérez de Cuéllar nació
en enero de 1920 en Lima, capital de Perú, donde cursó
la licenciatura en Derecho en la Universidad Católica.
Considerado
uno de los más grandes diplomáticos peruanos
del último siglo ingresó en el Ministerio de
Asuntos Exteriores del país andino en los albores de
la década del 40. Cuatro años más tarde,
inició una brillante carrera en el campo de las relaciones
internacionales.
En 1944 desempeñó funciones de secretario de
embajada en Francia, Gran Bretaña, Bolivia y Brasil,
así como de ministro consejero en esta última.
Para 1962, un año después de haber regresado
a su ciudad natal, Pérez de Cuéllar ascendió
al rango de embajador al ocupar, sucesivamente, los cargos
de director del Departamento Jurídico, de Administración,
de Protocolo y de Asuntos Políticos.
En su ascendente carrera, Pérez de Cuéllar fue
nombrado viceministro de Relaciones Exteriores de su país
en 1966 y en 1981 tomó posesión como Asesor
Jurídico de la cancillería. El destacado diplomático
ocupó además el puesto de Embajador en Suiza,
la desaparecida Unión Soviética, Polonia y Venezuela.
En 1971
el gobierno de Lima lo designó como Representante Permanente
de Perú ante la ONU, y encabezó las delegaciones
de su país en todas las sesiones de la Asamblea General
del organismo mundial hasta 1975.
Entre
1973 y 1975, Perú formó parte del Consejo de
Seguridad de la ONU. En su calidad de presidente del máximo
órgano de decisión del organismo, Pérez
de Cuéllar afrontó el conflicto que vivió
Chipre a mediados de 1974.
Al año
siguiente, el diplomático peruano fue nombrado Represente
Especial del Secretario General en Chipre, donde permaneció
hasta diciembre de 1977. Tras desempeñarse como Secretario
General Adjunto de Asuntos Políticos Especiales de
la ONU, Pérez de Cuéllar actuó como representante
personal del Secretario General en el delicado conflicto de
Afganistán, responsabilidad que alternó aún
después de haberse reincorporado al Ministerio de Relaciones
Exteriores de Perú.
Javier
Pérez de Cuéllar fue electo Secretario General
de la ONU en 1981, en sustitución del austríaco
Kurt Waldheim, convirtiéndose en el quinto diplomático
y en el primer latinoamericano en ocupar el máximo
cargo del organismo internacional. Cinco años después,
el destacado diplomático fue reelecto para otro mandato
de cinco años.
La vasta experiencia acumulada a lo largo de más de
cinco décadas, formó una imagen del líder
peruano de negociador incansable, efectivo y discreto, además
de paciente y cauteloso.
Entre
otras características de su gestión al frente
de la ONU, se cuenta el interés de Pérez de
Cuéllar por los acontecimientos en los países
en desarrollo. Asimismo, fueron notables sus actuaciones como
pacificador en crisis como la protagonizada por Argentina
y Gran Bretaña en la disputa de la islas Malvinas,
y en el conflicto de Libia y, por supuesto, de Afganistán.
En el
ámbito mundial es reconocido el papel de Pérez
de Cuéllar a favor de los esfuerzos para lograr la
pacificación de América Central, en el marco
del llamado grupo Contadora.
Todo ese
bagaje justificó el prestigio de Pérez de Cuéllar,
aunque además confirmó a la ONU en su papel
de principal foro de discusión de los problemas mundiales,
de acuerdo con la opinión de la comunidad internacional,
que reconoce al erudito diplomático peruano como un
hombre de profundas convicciones diplomáticas, y de
amplio talento y capacidad para conducir múltiples
y peligrosos desafíos.
En su
faceta política, Pérez de Cuéllar fundó
en 1994 la Unión por Perú, una organización
de tintes democráticos insertada en los procesos del
país andino y al frente de la cual el diplomático
internacional se postuló para la presidencia de su
país en las elecciones generales de 1995.
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