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Manuel
Arango Arias posee gran prestigio como empresario por su trayectoria
como presidente de una importante compañía inmobiliaria,
constructora de conjuntos residenciales y centros de oficinas
en México.
Además,
es socio fundador del Grupo CIFRA, uno de los consorcios más
grandes de ese país. Asociado a Wal Mart Supercenter,
el conglomerado de tiendas de autoservicio, departamentales
y de restoranes, ha contribuido al desarrollo del comercio
en México, donde emplea a más de 61 mil personas.
El lugar
de liderazgo que ocupa Arango Arias en el sector del comercio
mexicano es apuntalado por el interés manifiesto desde
hace muchos años en los problemas sociales y del medio
ambiente.
"Dar
dinero es un aspecto importante de la filantropía,
sin embargo me atrevería a decir que no es el acto
más significativo. Aunque los recursos económicos
siempre son necesarios, el verdadero acto de filantropía
es involucrarse en la problemática social tan sólo
por el deseo de mejorar las cosas, aportando tiempo y talento
en forma voluntaria por el bien común".
Acaso
estas palabras definan el perfil del pensamiento de Arango
Arias. El presidente y creador de la Fundación Mexicana
para la Educación Ambiental y de la Fundación
Xochitla, nació en abril de 1936 en el puerto mexicano
de Tampico, en el Golfo de México, en el seno de una
familia de padres asturianos.
Entre
1955 y 1958 realizó estudios de economía en
el Lawrence College de Appleton, Wisconsin. Luego vendrían
los años de asombro e innovación, cuando junto
con sus hermanos Jerónimo y Plácido, Manuel
Arango inauguró en México con rotundo éxito
el concepto de las grandes tiendas departamentales, a las
que los especialistas habían pronosticado un estrepitoso
fracaso.
Paralelo
a su formación empresarial, Arango Arias desarrollo
un compromiso con asuntos de interés comunitario, incluida
la defensa y conservación del medio ambiente.
El destacado
empresario ha explicado que la incursión en los asuntos
de la ecología fue producto, entre otras causas, de
la lectura de un artículo denominado "La crisis
de la tierra en México", de Thomas Gill, quien
desde la década del 40 anticipó el futuro de
los recursos naturales del país latinoamericano, asolado
por la erosión, el sobre pastoreo y la tala de los
bosques, entre otros desastres ambientales.
El descubrimiento
del tema lo llevó a recorrer "toda la estructura
de las asociaciones no lucrativas en el campo del medio ambiente,
desde las más chicas en México hasta las cúpulas
en Suiza, y empecé a entender y a dominar el campo".
"Me
apasionó el tema, sobre todo por la estructura de las
organizaciones no lucrativas, pues son éstas las que
realmente logran una revolución en el medio ambiente.
Los científicos siempre van adelantados, pero nadie
los escucha, y son las asociaciones las que descubren el proceso
que incide como factor de cambio", según relató
Arango a la revista mexicana Líderes.
Entre
las actividades de Arango Arias en organizaciones civiles
e instituciones no lucrativas que buscan mejores condiciones
para la sociedad en materia de salud, educación, cultura
y medio ambiente, destaca su labor como fundador del Centro
Mexicano para la Filantropía, del cual es también
presidente.
Esta institución tiene como misión fomentar
una cultura filantrópica que fortalezca la participación
activa de la sociedad civil en la búsqueda de soluciones
a los problemas comunitarios.
Asimismo,
uno de los empresarios más comprometidos con un crecimiento
del país en armonía con el medio ambiente es
también presidente del Consejo Consultivo del Agua
y del Consejo Consultivo del Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF) en México, además
de miembro del Consejo Nacional de Directores de la Cruz Roja
Mexicana y del Consejo Rector de Transparencia Mexicana.
Arango
Arias integra el patronato de la Fundación Octavio
Paz, es vicepresidente del Consejo Nacional Adopte una Obra
de Arte y del grupo Compartir Fundación Social, entre
otras.
Profundo
admirador del pasado prehispánico de México,
Arango Arias realizó en 1971 el documental "Centinelas
del Silencio". Dirigido por Robert Amram, el cortometraje
capta la grandeza de los monumentos prehispánicos con
el dominio de las técnicas de filmación de ese
entonces desde grandes alturas.
Con "Centinelas
del Silencio", el empresario y ambientalista mexicano
obtuvo dos Óscar otorgados por la Academia de Artes
Cinematográficas de Hollywood.
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