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El
nombre de Maurice Strong esta fuertemente ligado a la historia
de los grandes acuerdos ambientales que convocan a los gobiernos
a tener una visión crítica de los modelos de
desarrollo imperantes hasta ahora.
Este exitoso
empresario canadiense alcanzó gran popularidad en 1992
cuando dirigió la organización de la segunda
Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo
o Cumbre de la Tierra, realizada en Río de Janeiro,
que logró masificar la idea de que es necesario alcanzar
un desarrollo sustentable.
Pero Strong
había estado trabajando en ese campo desde mucho antes,
quizás con menos resonancia entre el gran público,
pero con un importante impacto político. Para comenzar,
en 1972 ya había sido el secretario general de la primera
Cumbre de la Tierra, que se llevó a cabo en Suecia.
Uno de
los resultados de esta conferencia que alertó a los
gobiernos sobre la necesidad de actuar para contrarrestar
el deterioro del planeta, fue la creación del Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cuyo primer
director ejecutivo fue Strong, un cargo que ejerció
por dos años.
Strong
ha participado activamente en la generación de las
reflexiones que han servido para convocar a los países
a la búsqueda de un desarrollo sustentable, muchas
de las cuales están expresadas en la Agenda 21, un
documento de compromiso suscrito durante la última
Cumbre de la Tierra.
El modelo
de desarrollo vigente hasta ahora, que fue promovido por los
países del norte en su proceso de industrialización,
no es sustentable, advierte Strong, quien promueve estilos
de vida menos comprometedores para el acervo ambiental de
la Tierra.
Strong
también ha sido en los últimos años asesor
senior del secretario general de la Organización de
las Naciones Unidas, y ha participado en los esfuerzos para
reformar esa organización mundial.
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