| Los ganadores del Premio Ecuatorial 2002
Premio verde para el istmo
Dos iniciativas de la sociedad civil de América Central
ganaron la primera edición del Premio Ecuatorial 2002
Por Néfer Muñoz
América Central acaparó en Johannesburgo dos
de los seis galardones de la primera edición del Premio
Ecuatorial 2002, un reconocimiento mundial a alianzas que
ponen en práctica el desarrollo sostenible.
El
galardón, que es otorgado por la Iniciativa Ecuatorial,
fue entregado a dos proyectos de la sociedad civil de Belice
y Costa Rica por ser un ejemplo mundial de combate a la pobreza
y protección del ambiente en el trópico.
Los dos proyectos premiados, que recibieron 30.000 dólares
en efectivo cada uno, son la costarricense Iniciativa Talamanca
y el beliceño Instituto Toledo para el Desarrollo y
el Ambiente (TIDE, por sus siglas en inglés).
“Es como si nos hubiéramos ganado el premio
Oscar del ambiente”, dijo a Tierramérica Benson
Venegas, un biólogo costarricense de 39 años,
quien forma parte del equipo de la Iniciativa Talamanca.
Los dos grupos premiados de América Central ganaron
el reconocimiento internacional tras competir previamente
con 420 candidaturas de alianzas o proyectos "partnerships"
de 77 países y luego con 27 finalistas de todo el mundo.
En una ceremonia especial realizada el viernes en Sudáfrica
se anunciaron a los seis ganadores, que además de Belice
y Costa Rica, son proyectos individuales de Brasil, Fiji y
Malasia, así como un proyecto compartido de Kenia y
Tanzania.
El Premio Ecuatorial 2002 es entregado por la Iniciativa
Ecuatorial, un movimiento mundial que involucra a varias instituciones
y que tiene como meta promover la reducción de la pobreza
y la preservación de la biodiversidad.
Esta iniciativa es impulsada por el PNUD y por varias organizaciones
como el Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), el
gobierno de Canadá y The Nature Conservancy, entre
otras.
“Estos grupos se han dedicado ellos mismos a mejorar
sus comunidades a través del uso sostenible de los
recursos biológicos", afirmó durante la
ceremonia Steve McCormick, presidente de The Nature Conservancy.
Los centroamericanos premiados dijeron que este es un reconocimiento
al trabajo silencioso de científicos, campesinos, indígenas
y en general personas de la sociedad civil, quienes muchas
veces tienen que luchar contra corriente.
“Nuestro trabajo es conservar la naturaleza…
pero eso sí, con el estómago lleno”, explicó
a Tierramérica Juanita Baltodano, una líder
campesina comunitaria de 42 años, quien participa en
la Iniciativa Talamanca.
Esta líder aseguró que es importante preservar
la biodiversidad pero también hay que recordar que
en medio de ella están los seres humanos, que merecen
una calidad de vida digna.
La Iniciativa Talamanca es una estrategia totalmente impulsada
por la sociedad civil de la caribeña Talamanca, una
de las regiones más pobres de Costa Rica, y que por
su riqueza biológica fue declarada por la UNESCO Patrimonio
Mundial de la Humanidad.
Los participantes de este proyecto están promoviendo
entre los 22.000 habitantes alamanqueños, muchos de
los cuales son indígenas y campesinos, novedosos programas
de pago de servicios ambientales, ecoturismo y agricultura
orgánica.
En un territorio de 3.000 kilómetros cuadrados, ellos
han logrado volver a la mentalidad indígena de aprovechar
la naturaleza sin destruirla, por ejemplo, dejando de utilizar
agroquímicos y sembrando cacao y banano orgánico.
"Lo que hemos hecho es poner en práctica muchos
de los principios de la Cumbre de Río", detalló
a Tierramérica Sebastián Hernández, miembro
de este proyecto.
El nivel de organización de esta red ha sido tal que
han logrado echar a andar una gran cantidad de programas,
por ejemplo, de protección de Tortugas marinas y de
nvestigación científica de aves.
Uno de los esfuerzos que más llama la atención
es el plan de pago de servicios ambientales que han instaurado,
en el que actualmente se benefician 115 pequeños productores,
quienes conservan 6.000 hectáreas de bosques.
Los miembros de la Iniciativa Talamanca lo que hacen es capacitar
a pequeños propietarios de bosque para que no talen,
sino que más bien gestionen ante el gobierno el pago
de un dinero anual para reforestar y conservar en pie sus
bosques.
"Ellos están demostrando que la conservación
vale la pena y que además…paga", afirmó
a Tierramérica Enrique Lahmann, director regional de
la UICN para México y América Central.
El otro proyecto centroamericano premiado es el Instituto
Toledo para el Desarrollo y el Ambiente (TIDE), que está
haciendo un trabajo entre comunidades de pescadores y cazadores
de Belice.
"Lo que estamos haciendo es inculcarle a las comunidades
a vivir en mayor armonía con el ambiente", indicó
a Tierramérica el beliceño Wil Maheia, director
ejecutivo de TIDE.
Esta iniciativa está trabajando en el sur de este
pequeño país centroamericano en la región
fronteriza con Guatemala y Honduras, donde están brindando
capacitación ecologista a los pobladores locales.
Los miembros de TIDE les enseñan a los cazadores y
a los pescadores formas sostenibles de ejercer sus trabajos
y además han instaurado un programa especial para convertir
a muchos de ellos en guías ecoturísticos.
"Este es un premio bien ganado, tengo que felicitarlos
y reconocer que los gobiernos muchas veces no ayudan mucho
ni facilitan este tipo de tareas", dijo a Tierramérica
el ministro del Ambiente de Costa Rica, Carlos Manuel Rodríguez.
Rodríguez felicitó personalmente a los ganadores
y se comprometió a impulsar una serie de acciones desde
el gobierno para crear reglas más claras para el fomento
de este tipo de inciativas.
El ministro del Ambiente de Belice, John Briceño,
también se unió a las congratulaciones y destacó
que la única manera de proteger la naturaleza es trabajar
en estrategias que a la vez luchen contra la pobreza.
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