| Enrique Iglesias
“Argentina no arrastrará a los demás”
Una combinación de indisciplina fiscal interna, "frenazo"
de los flujos del capital financiero y caída de los
precios de las materias primas determinó la profunda
depresión económica que sufre Argentina, dijo
a Tierramérica el presidente del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID).
por Néfer Muñoz
Argentina fue en los últimos años uno
de los países que abrazó con mayor disciplina
las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional.
¿Cuál es la lección de su debacle para
América Latina y el mundo? ¿Hay que ser disciplinado
o rebelde?
Yo creo que hay que ser disciplinado, no cabe ninguna duda.
Lo que pasa es que dentro de la disciplina se pueden cometer
errores o deficiencias que luego provocan crisis como la que
hemos visto en Argentina. Creo que hubo disciplina pero no
total, particularmente en lo fiscal. El sistema cambiario
argentino reclamaba una disciplina fiscal muy fuerte que no
se dio. Eso explica en parte el fenómeno crítico
que hemos visto. Por otro lado, el mundo no respondió
en cuanto a los movimientos de capitales. Cuando hay algún
tipo de expectativa desfavorable se da un "sudden stop"
o un "frenazo" de los flujos de capital. A Argentina
le pasó eso en el año 2000. Por otra parte,
la caída de los precios de las materias primas afectó
severamente al país en 2000 y 2001.
Como acto de reflexión y autocrítica,
¿cuál considera que es la responsabilidad de
los organismos financieros internacionales en la crisis argentina?
La responsabilidad es general. No solamente respecto de
Argentina. Creo que nuestra responsabilidad es fundamentalmente
acompañar y aconsejar a los países... Y tener
sobre todo políticas anticíclicas. Lo que no
podemos darnos es el lujo de ser procíclicos.
¿Entonces se aconsejó bien a Argentina?
Todos somos generales después de la batalla. Ahora
aparecen los juicios posteriores. Hay que ubicarse en el momento
en que se produjeron los fenómenos para poder llegar
a una conclusión.
¿Por qué los organismos financieros
dan un trato diferenciado a Brasil y a Uruguay que el dado
a Argentina?
No es un trato diferenciado. Es un trato que está de
acuerdo con los problemas específicos de cada país.
Es una diferenciación tiene que ver con la coyuntura
de cada uno de ellos.
¿Cree que habrá un efecto dominó
en el resto de América Latina?
No. Creo que en estos momentos hay suficiente madurez en los
países y en la comunidad internacional para evitar
que el efecto dominó se produzca.
Aunque el presidente de Estados Unidos no participa
de esta cumbre, la agenda está fuertemente marcada
por los dictados de la principal potencia del planeta. ¿Qué
poder real le ve usted al sistema de las Naciones Unidas?
El objetivo fundamental de este tipo de conferencias es despertar
la conciencia crítica de la humanidad. Y eso se ha
logrado. Eso no quiere decir que aquí se resuelvan
todos los grandes diferendos que hay en el mundo. Entre otros
los de un país como Estados Unidos, que tiene distintos
puntos de vista sobre algunos temas. Pero creo que el hecho
de que se dé la conferencia y que el diálogo
se realice es un gran mérito del sistema de Naciones
Unidas. El sistema nunca opera sobre logros inmediatos, sino
logros que se van recogiendo a través de consensos.
Hoy el mundo está mejor que hace diez y veinte años
en materia de responsabilidad internacional.
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