| Aplauso de algunos y rechifla de otros
Por Thalif Deen
JOHANNESBURGO, 4 sep (IPS) - El plan de acción acordado
este miércoles por 190 países en la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sostenible satisfizo a gobiernos y organismos
multilaterales, pero no a las grandes organizaciones no gubernamentales,
que criticaron la falta de metas y de plazos.
"Algunas personas vinieron a (la nororiental ciudad
sudafricana de) Johannesburgo con la esperanza de resolver
todos los problemas mundiales, pero esta Cumbre es sólo
el comienzo, y un importante comienzo", dijo el secretario
general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
Kofi Annan.
"Debemos ser prácticos y realistas, y avanzar.
Lo importante no es lo que sucedió en la Cumbre, sino
lo que sucederá cuando (los representantes de los gobiernos)
regresen a casa", declaró Annan, al manifestar
su satisfacción por el plan de acción de 71
páginas aprobado por unanimidad.
A pesar del optimismo de Annan, el plan de acción
recibió la condena de virtualmente todas las grandes
organizaciones no gubernamentales participantes en la Cumbre,
incluidas Greenpeace Internacional, Oxfam Internacional, Eurodad,
el Instituto Worldwatch y Amigos de la Tierra Internacional.
Las críticas se dirigieron, fundamentalmente, a países
que acompañaron las posiciones de Australia, Canadá
y Estados Unidos, descriptos por activistas como el "eje
del mal ambiental", una paráfrasis del "eje
del mal" en que Washington incorpora a sus enemigos Corea
del Norte, Irán e Iraq.
Según las organizaciones ambientalistas, estos tres
países impidieron el establecimiento de metas y plazos
para eliminar la contaminación, mejorar los servicios
de agua potable y aumentar la producción de energía
limpia y barata.
Al mismo tiempo, los donantes occidentales, en particular
Estados Unidos, también recibieron cuestionamientos
por su falta de compromiso para brindar asistencia financiera
a la implementación del plan de acción.
Las críticas más duras se dirigieron a Estados
Unidos, el mayor responsable mundial de contaminación.
Entre los 104 jefes de Estado y de gobierno presentes en
Johannesburgo no figuró el presidente estadounidense
George W. Bush. A la Cumbre asistieron 9.000 representantes
de 190 países y 8.000 de numerosas organizaciones no
gubernamentales.
El secretario de Estado (canciller) estadounidense, Colin
Powell, asistente a la reunión en lugar de Bush, fue
abucheado este miércoles por los asistentes a la reunión
plenaria.
Varios ambientalistas estadounidenses que interrumpieron
a gritos el discurso de Powell fueron retirados por la fuerza
de la reunión, y se les quitaron sus acreditaciones.
Powell reiteró el anuncio efectuado por Bush en marzo,
según el cual Estados Unidos aumentará 5.000
millones de dólares anuales su ayuda a países
con gobiernos de buen desempeño y que adhieran a la
democracia multipartidaria, el imperio de la ley, el respeto
de los derechos humanos y el libre mercado.
Pero el presidente del no gubernamental Instituto de Recursos
Mundiales (WRI), Jonathan Lash, advirtió: "Por
encima de todo, debemos preguntarnos: ¿los pobres del
mundo estarán mejor dentro de 10 años? ¿Nuestro
mundo estará más a salvo de las amenazas ambientales
dentro de 10 años?"
"Por desgracia, hay demasiados vacíos y muy poco
músculo en el plan de acción de la Cumbre",
agregó Lash.
Las únicas metas con plazo establecidas en el plan
de acción son la reducción a la mitad de la
población sin acceso a saneamiento para 2015, la restauración
de los bancos de pesca agotados para 2015 y la reducción
significativa del ritmo de extinción de las especies
de flora y fauna para 2010.
El secretario general de la Cumbre, Nitin Desai, aplaudió
el acuerdo sobre saneamiento como un gran paso adelante.
"El mundo asignó por primera vez alta prioridad
política a las cuestiones del agua y el saneamiento.
Necesitábamos ese compromiso, y ahora necesitamos medidas
y asociaciones para asegurar su cumplimiento", añadió.
Pero Lash expresó su desaliento por el hecho de que
la Cumbre no haya establecido metas y plazos para el aumento
de la producción de energía generada por fuentes
renovables, como la eólica y la solar, y renunciado
a alentar la ratificación universal del Protocolo de
Kyoto para reducir el recalentamiento planetario.
Estados Unidos continúa renuente a apoyar cualquier
acción concreta para combatir el cambio climático,
a pesar de que produce la cuarta parte de los gases invernadero
a los que la mayoría de los científicos atribuye
el aumento de la temperatura del planeta en el último
siglo.
El principal de los gases invernadero es el dióxido
de carbono, que se libera en la atmósfera, fundamentalmente,
por la quema de combustibles fósiles como los derivados
del petróleo, el gas, el carbón y la leña.
Por otra parte, activistas cuestionan los daños a
la población civil y a los ecosistemas que causan las
grandes centrales hidroeléctricas, así como
los perjuicios a la salud y al ambiente originados por la
generación nuclear de electricidad.
El acuerdo alcanzado en Johannesburgo es "débil
en metas y plazos", sostuvo la activista del Instituto
Worldwatch Susan Finkelpearl. "Además, será
más difícil imponer la implementación"
del plan de acción "pues carece de sanciones para
los incumplidores", agregó.
La Cumbre en Johannesburgo fue convocada para analizar los
avances logrados desde la Conferencia Mundial sobre Medio
Ambiente y Desarrollo o Cumbre de la Tierra, celebrada en
Río de Janeiro en 1992, y establecer mecanismos para
alcanzar los objetivos allí establecidos.
El plan de acción representa un retroceso para la
sustentabilidad ambiental por su falta de metas y plazos,
así como de normas de carácter obligatorio y
de mecanismos de sanción similares a las que rigen
el comercio internaconal, sostuvo el periodista Simon Retallack,
de la revista Ecologist, de Londres.
"Se perdió una oportunidad vital para establecer
la agenda de los próximos 10 años. Los gobiernos
son culpables, al no fijar acciones, de no cumplir con su
responsabilidad hacia sus ciudadanos y hacia las generaciones
venideras", dijo Retallack.
Por su parte, el activista Antonio Hill, de la organización
humanitaria británica Oxfam Internacional, afirmó
que el "denominado plan de acción" es desalentador
por su insustancialidad.
"¿Cómo 104 jefes de Estado y de gobierno
pueden mirarnos a los ojos y descerrajarnos sus perogrulladas
mientras sus gobiernos se retractaron de los muchos compromisos
asumidos en la Cumbre de Río de Janeiro?", se
preguntó Hill.
El activista se refería al plan de acción de
la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo o
Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Brasil, que incluía
el compromiso del mundo industrializado de aportar 0,7 por
ciento de su producto interno bruto como asistencia oficial
al desarrollo.
Aunque el plan de acción de Johannesburgo incluye
un compromiso para aumentar la asistencia oficial al desarrollo,
no contiene cifras, sostuvo el activista Ted Van Hess, de
la no gubernamental Eurodad (Red Europea sobre Deuda y Desarrollo).
"Los grandes perdedores de esta Cumbre son los pobres
y el desarrollo sustentable", advirtió Van Hess.
Sólo cinco países (Dinamarca, Holanda, Luxemburgo,
Noruega y Suecia) alcanzaron la meta internacional de asistencia
oficial al desarrollo, mientras Estados Unidos, el país
más rico del mundo, sólo le destina 0,1 por
ciento de su producto interno bruto, agregó.
Pero Powell sostuvo en Johannesburgo: "Nuestro compromiso
no se limita a la retórica y a la enunciación
de diversas metas. Pondremos en marcha un programa de 1.000
millones de dólares para desarrollar y desplegar avanzadas
tecnologías que limiten la emisión de gases
invernadero".
Por su parte, la activista Deborah James, de la organización
no gubernamental estadounidense Global Exchange, dijo: "Estamos
aquí para decir que este gobierno (de Bush) no habla
por nosotros, ni por millones de estadounidenses que quieren
poner fin a la pobreza y asegurar un futuro saludable para
nuestros hijos".
"El gobierno de Bush debería representar a toda
la población de Estados Unidos, y no sólo a
las grandes compañías", añadió.
La intransigencia estadounidense quedó en evidencia
ante el mundo, pese al "desvergonzado discurso"
de Powell, comentó Ricardo Navarro, de la organización
ambientalista Amigos de la Tierra Internacional.
"La negativa de Estados Unidos a establecer acuerdos
significativos (sobre protección del ambiente), con
claros objetivos y plazos, es en especial atroz debido a la
desproporcionada proporción de los recursos mundiales
que consume ese país, y al daño ambiental que
causa", aseveró.
El mes pasado, 31 organizaciones y personalidades derechistas
de Estados Unidos enviaron una carta a Bush para pedir que
sus delegados en Johannesburgo no asumiera nuevas metas y
plazos para el desarrollo sustentable, y Washington se esforzó
por satisfacer esa demanda, señaló Navarro.
La delegación estadounidense bloqueó en la
cumbre resoluciones sobre asuntos cruciales como la regulación
internacional de la actividad de firmas transnacionales, pese
a los escandalosos fraudes en la contabilidad de compañías
estadounidenses conocidos en los últimos meses, apuntó
Navarro.
Washington "ha traicionado al ambiente y a los pobres
y vulnerables del mundo, y es el mayor responsable del fracaso
de esta cumbre. Todo el mundo lo sabe, y nada de lo que dijera
Powell podía cambiar este veredicto condenatorio. Por
eso protestamos durante el desvergonzado e inadecuado discurso
del secretario de Estado", añadió (FIN/2002)
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