| Industria petrolera triunfa en Johannesburgo
Por Marwaan Macan-Markar
JOHANNESBURGO, 4 sep (IPS) - Las empresas energéticas,
encabezadas por el sector petrolero, impusieron su criterio
en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que no estableció
metas y plazos cuantificables para el impulso de las fuentes
renovables de energía.
El documento final que aprobará este miércoles
la Cumbre en la nororiental ciudad sudafricana de Johannesburgo
no reflejará la iniciativa, formulada por Brasil, de
aumentar a 10 por ciento para 2012 la participación
de las fuentes limpias en la producción mundial de
energía.
En cambio, el párrafo 19 del "Borrador de plan
de implementación" que aprobará la cumbre
exhorta a los países a "incrementar sustancialmente"
la proporción de energía generada por fuentes
renovables, como la eólica, la solar, la marina y la
"biomasa moderna".
El texto que circulaba antes del inicio de la Cumbre contenía
referencias específicas a objetivos cuantificables,
que se convirtieron en una de las cuestiones más conflictivas
de la reunión.
La mayoría de los científicos atribuyen el
aumento de la temperatura planetaria registrada en el último
siglo a la liberación en la atmósfera de gases
invernadero como el dióxido de carbono, resultante
de la quema de combustibles fósiles, entre ellos los
derivados del petróleo, el gas, el carbón y
la leña.
Por otra parte, activistas cuestionan los daños a
la población civil y a los ecosistemas que causan las
grandes centrales hidroeléctricas, así como
los perjuicios a la salud y al ambiente originados por la
generación nuclear de electricidad.
Poco después del inicio de la reunión en Johannesburgo,
numerosos ambientalistas aplaudían la iniciativa de
Brasil, respaldada por América Latina y el Caribe,
considerada aun más progresista que la del texto original
que circulaba antes del inicio de la Cumbre el 26 de agosto.
Además de contener una meta concreta para 2012, la
propuesta brasileña excluía de su definición
de fuentes renovables de energía los grandes sistemas
hidroeléctricos y las biomasas tradicionales, como
la leña.
Pero la posición de Brasilia no prevaleció.
"Los grandes ganadores son los integrantes del 'eje
del mal' del ambiente", dijo el activista Daniel Mittler,
de la organización Amigos de la Tierra Internacional,
parafraseando la expresión empleada por el presidente
de Estados Unidos, George W. Bush, para aludir a sus enemigos
Corea del Norte, Irán e Iraq.
"La industria petrolera (...) logró concesiones
para suministrar combustible al mundo en desarrollo",
agregó Mittler.
Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón y
los 11 países que integran la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) lograron
imponer la posición triunfante, sostuvo el activista.
"Ellos impidieron que otros gobiernos aprovecharan la
revolución de la energía renovable", dijo.
El acuerdo alcanzado en Johannesburgo es "un completo
desastre", dijo la Asamblea de Energía y Clima,
coalición que reúne a numerosas organizaciones
ambientalistas y de la sociedad civl en la Cumbre.
"Es claro que la alianza entre Estados Unidos y la OPEP
bloquea toda posibilidad de lograr avances en materia de energía",
declaró la Asamblea.
Tampoco se logró un compromiso sobre "la reducción
de los subsidios a fuentes insostenibles de energía,
como los combustibles fósiles, para aumentar la proporción
global de las fuentes renovables", agregó.
Los ambientalistas también cuestionaron el alineamiento
del Grupo de los 77, que reúne a 133 países
y expresa en la comunidad internacional al mundo en desarrollo,
con la oposición al establecimiento de metas y plazos
en materia de energía.
Los países en desarrollo "fueron paralizados
porque el presidente del Grupo de los 77", Venezuela,
"es un miembro de la OPEP", e Irán también
influyó, afirmó en una conferencia de prensa
el activista Steve Sawyer, de la organización ambientalista
Greenpeace Internacional.
A cambio de eliminar los objetivos concretos sobre energía
renovable, la delegación estadounidense se comprometió
a apoyar la cláusula del documento final que establece
la meta de reducir a la mitad para 2015 los 2.400 millones
de personas que hoy carecen de servicios de saneamiento, dijo
un diplomático del mundo en desarrollo.
La Cumbre en Johannesburgo fue convocada para analizar los
avances logrados desde la Conferencia Mundial sobre Medio
Ambiente y Desarrollo o Cumbre de la Tierra, celebrada en
Río de Janeiro en 1992, y establecer mecanismos para
alcanzar los objetivos allí establecidos.
Ambientalistas afirmaron este martes que la reunión
en Johannesburgo se había convertido en la "Cumbre
Mundial de los Acuerdos Vergonzosos".
El plan de la Cumbre no contiene ninguna previsión
sobre "el suministro de energía para los 2.000
millones de personas de todo el mundo que carecen de acceso
a los servicios modernos" de electricidad", advirtió
el no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Sin embargo, "muchos líderes mundiales, funcionarios
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones
no gubernamentales urgieron a establecer compromisos, metas
y plazos claros para facilitar el acceso de los más
pobres a la energía", según la Asamblea
sobre Energía y Clima.
La Cumbre "fracasó" en establecer normas
para proteger y manejar las fuentes de agua, en "confirmar
la supremacía de las necesidades de los pobres y del
ambiente sobre el libre comercio", declaró el
WWF.
Además, los acuerdos alcanzados "son más
débiles que los ya vigentes" en materia de "control
de productos químicos que amenazan la naturaleza y
la salud", agregó la organización.
"Vinimos aquí en busca de compromisos serios
para combatir la pobreza y proteger el ambiente, pero hubo
un retroceso. Es claro que Estados Unidos procuró diluir
todo y que lo logró", sostuvo la asesora política
del WWF Melanie Steiner.
Entre los 104 jefes de Estado y de Gobierno presentes en
Johannesburgo no figuró el presidente estadounidense
George W. Bush. A la Cumbre asistieron 9.000 representantes
de 190 países y 8.000 de numerosas organizaciones no
gubernamentales (FIN/2002) |