| ¿Dónde estuvo América Latina?
El español no fue un idioma muy escuchado
en Johannesburgo, pues asistieron pocos presidentes, delegados,
activistas y comunicadores de la región
Por Néfer Muñoz
JOHANNESBURGO.- La Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible
que se celebró en Johannesburgo entre el 26 de agosto
y el 4 de septiembre rompió marcas de asistencia, al
reunir a más de 21.000 personas, entre jefes de Estado,
delegados, periodistas y activistas de la sociedad civil.
Sin embargo, la presencia latinoamericana se contó
con los dedos de una mano, pues sólo asistieron cinco
de los 18 presidentes de América Latina: Fernando Henrique
Cardoso (Brasil), Abel Pacheco, (Costa Rica), Gustavo Noboa
(Ecuador), Vicente Fox (México) y Hugo Chávez
(Venezuela).
Entre el séquito de caribeños la asistencia
de alto nivel tampoco fue numerosa, pues sólo pronunciaron
su discurso ante el plenario tres de los 15 jefes de Estados
de la Comunidad del Caribe: Pierre Charles (Dominica), Barrat
Jacdeo (Guyaya) y Jean Bertrand Aristide (Haití).
Lo que pasa es que "el mundo está lleno de reuniones
durante el año", declaró a Tierramérica
el mandatario de México, Vicente Fox, quien restó
importancia a la ausencia de varios líderes de la región,
pues dijo que no hace falta que todos asistan ya que América
Latina ha acordado "tener una sola voz" en este
tipo de encuentros.
Muchos de los presidentes ausentes enviaron a sus ministros
de Ambiente o de Relaciones Exteriores, como en el caso de
Cuba, cuya delegación estuvo encabezada por el canciller
Felipe Pérez Roque. Algunos analistas consultados sostienen
que esta ausencia presidencial se debe a múltiples
factores desde la falta de recursos económicos hasta
el desinterés deliberado.
"El problema es que ha habido cumbres anteriores que
no han llenado las expectativas. Por ejemplo, Río +5
fue un fracaso", dijo a Tierramérica Fabio Fajardo,
viceministro de Ciencia, Tecnología y Ambiente de Cuba:
"Muy pobre", fue el calificativo que usó
el ex ministro de Ambiente de Colombia, Juan Mayr, al referirse
a la participación de la latinoamericana "¿Dígame
usted, qué va a hacer una persona apenas con rango
de ministro latinoamericano frente a figuras de peso como
Tony Blair o Jacques Chirac?", interpretó Mayr,
quien participó en Johannesburgo en calidad de observador.
Además la cumbre se centró "excesivamente
en temas africanos", consideró.
"Soy solidario con Africa, pero hay que recordar que
esta es una cumbre global", dijo.
Según consultas realizadas por Tierramérica
a funcionarios de Naciones Unidas, los países de mayor
peso durante las negociaciones de Johannesburgo fueron Brasil,
Chile, México y Venezuela, por su importancia política
y económica; y Costa Rica por ser un país ejemplar
en programas de desarrollo sostenible.
En medio de abucheos y condenas de parte de las ONG del mundo,
la llamada Cumbre de la Tierra concluyó el 4 de septiembre
con un plan de acción que incluyó pocos acuerdos
en torno al agua, las pesquerías y los contaminantes
químicos, pero que dejó fuera planes concretos
en torno a energía, biodiversidad, agricultura y salud
pública.
Según la delegación mexicana a la cumbre, el
principal legado de Johannesburgo para América Latina
es la iniciativa a favor de la biodiversidad que logró
colar al plan de acción el Grupo de los 15 Países
Megadiversos Afines, entre los cuales hay siete naciones latinoamericanas:
Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú
y Venezuela.
El secretario del Ambiente de México, Víctor
Lichtinger, detalló a Tierramérica que este
bloque promovió una cláusula que estipula que
se deben comenzar las negociaciones para regular el uso de
recursos genéticos en el mundo.
"La idea es que los beneficios de los avances tecnológicos
y las patentes que se logren a partir de recursos genéticos
de nuestros países se regresen en parte a los pueblos
indígenas. No va a ser algo que va a pasar mañana,
pues se tiene que negociar y aceptar. Pero ya tenemos el mandato
por primera vez en la historia", indicó.
Esta idea no ha sido bien recibida por los Estados Unidos,
que ya manifestó su oposición a la iniciativa.
El Grupo de los Países Megadiversos también
acordó aplicar a nivel local una propuesta que se discutió
durante la cumbre: que un 10 por ciento de la producción
global de energía para el año 2010 provenga
de fuentes renovables.
Para diversos grupos de la sociedad civil estos logros son
muy pequeños y no guardan proporción con las
expectativas generadas en torno a una cita como la de Johannesburgo.
"La participación latinoamericana ha sido poco
seria", señaló a Tierramérica el
salvadoreño Ricardo Navarro, presidente de la red ambientalista
Amigos de la Tierra Internacional.
Navarro dijo que su organización está a favor
de este proceso de Naciones Unidas pues considera que es el
foro ideal donde se deben discutir los temas de ambiente y
desarrollo. Sin embargo, apuntó que el balance final
es negativo pues terminó siendo una suma de buenas
voluntades sin compromisos concretos.
"Los gobiernos de América Latina se han comportado
como subalternos de las grandes transnacionales, más
bien parecieron empleados de Monsanto o de General Motors",
indicó.
La sede de la Cumbre Río Más Diez fue el Centro
de Convenciones de Sandton, una lujosa mega-infraestructura
a donde llegaron más de 9.000 delegados de gobierno,
8.000 representares de la sociedad civil y 4.000 periodistas
de todo el orbe. Pero pese a su ambiente cosmopolita, en la
cumbre, los hispano hablantes siempre fueron una minoría.
* El autor es corresponsal de IPS.
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