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La pesada ausencia de Bush en Johannesburgo
por Thalif Deen
NUEVA YORK, 20 ago (IPS) - Organizaciones
no gubernamentales de todo el mundo condenaron la decisión
del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de no concurrir
a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible que comenzará
la semana próxima en Johannesburgo, Sudáfrica.
La Casa Blanca informó el fin
de semana que el secretario de Estado (canciller) Colin Powell,
y no Bush, presidirá la delegación estadounidense
a la cumbre convocada por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU).
Bush decidió su inasistencia a
la conferencia, que se celebrará entre el 26 de este
mes y el 4 de septiembre, presionado por las grandes corporaciones,
consideró el activista Tony Juniper, de la organización
Amigos de la Tierra Internacional.
Juniper indicó que 31 organizaciones
y dirigentes conservadores enviaron una carta a Bush para
pedirle que no asistiera a Johannesburgo y que se asegurara
de que sus negociadores impidieran cualquier avance en materia
de cambio climático.
Entre los firmantes de la carta figuran
el Instituto para la Competitividad Empresarial, Estadounidenses
por la Reforma Impositiva, Alianza para la Libertad, Estadounidenses
contra el Control de la ONU, Consejo de Empresas e Industrias
Estadounidenses y Jóvenes Conservadores de Texas, indicó
Juniper.
”Esta carta arroja una triste luz
sobre el triángulo de hierro compuesto por la presidencia
de Bush, las corporaciones contaminadoras como Exxon Mobil
y los grupos de presión conservadores, decididos a
impedir cualquier avance en Johannesburgo”, sostuvo
el activista.
La reunión en esa ciudad sudafricana
fue convocada por la ONU para evaluar los avances registrados
desde la Conferencia Mundial sobre Ambiente y Desarrollo,
también llamada Cumbre de la Tierra, celebrada en Río
de Janeiro en 1992.
Se prevé la asistencia a la ciudad
sudafricana de un centenar de jefes de Estado y de gobierno.
Al menos ocho ministros acompañarán
al jefe de gobierno de Gran Bretaña, Tony Blair, a
Johannesburgo. La misión, integrada por otros 100 funcionarios,
insumirá a los contribuyentes británicos más
de 900.000 dólares, informó el diario The Times,
de Londres.
Por Japón, segunda potencia económica
mundial detrás de Estados Unidos, asistirá el
primer ministro Junichiro Koizumi, y en su delegación
oficial participarán medio millar de periodistas y
dirigentes de organizaciones no gubernamentales.
La ausencia de Bush es ”una bofetada”
para los otros líderes mundiales, particularmente en
momentos en que Estados Unidos busca aliados para su guerra
mundial contra el terrorismo, sostuvo la activista Debbie
Reed, de la organización no gubernamental National
Environment Trust.
De las tres últimas grandes reuniones
patrocinadas con la ONU, Bush faltó a dos: la Conferencia
Mundial contra el Racismo, realizada en Durban, Sudáfrica,
en agosto de 2001, y la Cumbre Mundial sobre la Alimentación,
celebrada en junio en Roma.
El presidente estadounidense sí
asistió en marzo a la Conferencia de Naciones Unidas
sobre Financiación para el Desarrollo, en la ciudad
mexicana de Monterrey.
La carta enviada por la coalición
conservadora advierte a Bush que la cumbre de Johannesburgo
dará ”un escenario mundial a muchos de los elementos
más irresponsables y destructivos involucrados en asuntos
económicos y ambientales internacionales críticos”.
”Su presencia sólo ayudaría
a publicitar y a hacer más creíble su variada
agenda anti-libertad, anti-pueblo, anti-globalización
y anti-Occidente”, indica la misiva, cuyos firmantes
apoyaron la oposición de Bush a firmar nuevos tratados
ambientales o a crear nuevas organizaciones mundiales para
tratar esos problemas.
”Desde nuestro punto de vista,
el peor resultado posible en Johannesburgo sería que
se tomara cualquier paso tendiente a la creación de
la Organización Mundial Ambiental, como sugiere la
Unión Europea”, reza la carta.
La mayoría de las organizaciones
que firmaron la carta están financiadas por grandes
corporaciones, aseguró Juniper.
La organización humanitaria Christian
Aid, radicada en Londres, advirtió la semana pasada
que compañías multinacionales procuran torcer
la agenda de la cumbre en Johannesburgo para restar espacio
a las propuestas que podrían beneficiar las condiciones
de vida de los pobres del mundo.
”Las propuestas de regulaciones
obligatorias para las empresas en materia de derechos humanos
y de ambiente fueron diluidas hasta convertirse en acuerdos
voluntarios”, indicó Christian Aid.
Algunas compañías respaldan
esas iniciativas. ”El sector más progresista
de la comunidad empresarial se unió con organizaciones
no gubernamentales al proponer a los gobiernos medidas específicas
para atender problemas mundiales”, dijo Steve Sawyer,
de Greenpeace Internacional.
Pero otras corporaciones lograron determinar
”la posición de Estados Unidos, Canadá,
Australia, Japón y otros países industriales”,
agregó.
Las grandes empresas no conforman un
bloque monolítico y no todas las compañías
son ”demonios”, coincidió la activista
Malini Mehra, del Centro de Mercados Sociales radicado en
Calcuta. (FIN/2002)
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