| AMBIENTE-RUSIA:
Sociedad civil cuestiona idílica visión oficial
por Sergei Blagov
MOSCU, 23 ago (IPS) - La misión
oficial de Rusia presentará un informe idílico
sobre el ambiente nacional ante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible, pero organizaciones no gubernamentales pondrán
esa versión en tela de juicio.
El primer ministro Mijail Kasyanov subrayará
en la Cumbre --que se celebrará desde el próximo
lunes al 4 de septiembre en la ciudad sudafricana de Johannesburgo--
la situación e influencia del país en los fenómenos
ambientales globales.
Los recursos naturales rusos juegan un
papel significativo en la preservación del equilibrio
ecológico, pues el país posee un cuarto de las
reservas de agua dulce del planeta, y sus bosques absorben
por año más de 200 millones de toneladas de
carbono de la atmósfera, según las autoridades.
Nueve influyentes organizaciones no gubernamentales
--entre ellas Greenpeace Rusia, la Fundación de Defensa
de la Transparencia y el Fondo Mundial por la Naturaleza Rusia--
reclamaron que la Cumbre analice críticamente las promesas
de Moscú.
Las políticas ambientales rusas
no son sustentables, las autoridades no toman en cuenta a
la opinión pública ni permiten una consulta
popular sobre la materia, afirmaron las organizaciones en
un comunicado.
La declaración condenó
en particular al Ministerio de Recursos Naturales por su fracaso
en proteger la naturaleza y sostuvo que las emisiones de gases
de efecto invernadero, que recalientan la atmósfera,
aumentaron desde 2000.
Moscú demora la ratificación
parlamentaria del Protocolo de Kyoto sobre cambio climático.
La ratificación de Rusia y Canadá permitiría
poner en vigor el único instrumento internacional que
obligaría a reducir los gases invernadero del Norte
industrial.
El gobierno ve a la naturaleza como un
mero recurso, y la protección ambiental permanece en
los papeles, agregaron los ecologistas.
El gobierno redactó un plan titulado
”Pautas de largo plazo para el desarrollo nacional”
y diseñó una nueva estrategia energética
hasta 2020, para explotar racionalmente sus vastas reservas
de hidrocarburo y gestionar el sector energético, reduciendo
la presión sobre el ambiente.
El Kremlin asevera que tiene voluntad
de cumplir los compromisos que asumió hace diez años
en la Conferencia Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo,
celebrada en Río de Janeiro, pese a las ”graves
dificultades del periodo de transición” que sobrevino
tras la disolución de la Unión Soviética
en 1991.
Las autoridades aseguran que las emisiones
rusas de gases invernadero se redujeron 25 por ciento respecto
de 1990, mientras las áreas forestales protegidas crecieron
70 por ciento desde 1992.
Moscú prometió destinar
al menos tres por ciento de su producto interno bruto (PIB)
a la protección del ambiente, pero los ecologistas
replican que los desembolsos reales suman apenas 0,01 por
ciento del PIB.
El gobierno aún debe llevar a
cabo una amplia evaluación de la década pasada
y una estrategia clara de desarrollo sustentable para el futuro,
opinó la activista Olga Ponizova, del no gubernamental
centro Eco-Accord, con sede en Moscú.
Sólo con una estrategia de esa
naturaleza el país tendría oportunidad de lograr
avances en la protección del ambiente, dijo Ponizova
a IPS.
Pese a la ampliación de las zonas
boscosas protegidas, las autoridades reconocen que se están
perdiendo rápidamente los bosques madereros.
El área forestal ”bordea
el estado de crisis”, admitió el primer ministro
Kasyanov en junio, y hasta el presidente Vladimir Putin se
refirió a la declinación de la industria forestal,
que se contrajo severamente en la última década,
y a la necesidad de legislar para administrar los recursos
del sector.
El Kremlin aprobó un plan de desarrollo
forestal hasta 2010, que establece un requerimiento de 20.000
millones de dólares de inversiones para cuadruplicar
la producción, aunque nadie explicó de dónde
procederán los fondos.
Expertos y activistas reclaman la reapertura
del Servicio Forestal disuelto en mayo por Putin, tras 202
años de existencia.
Para los ambientalistas no es adecuado
que una única cartera, la de Recursos Naturales, se
ocupe simultáneamente de la protección del ambiente
y de la explotación de recursos, pues los conflictos
de intereses son inevitables. (FIN/2002)
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