| RIO+10:
Coro desafinado abre Cumbre de la Tierra
por Anthony Stoppard
JOHANNESBURGO, ago (Tierramérica)
- El Foro Global de la Sociedad Civil de la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sostenible (CMDS) es una dispersa torre de
Babel donde miles de activistas buscan una lengua común
para sus reclamos ecologistas y contra la pobreza.
Las contradicciones y la diversidad atentan
contra el propósito de los activistas reunidos hasta
el 4 de septiembre en la ciudad sudafricana de Johannesburgo:
influir en la conferencia oficial con un firme pronunciamiento
contra la pobreza y a favor de la naturaleza.
El Foro Global es una oportunidad única
para que organizaciones de todo el mundo se encuentren, intercambien
puntos de vista y ejerzan presión en las decisiones
de la Cumbre de la ONU, que se celebra a 10 años de
la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo de Río
de Janeiro.
Pero las organizaciones no gubernamentales,
que iniciaron sus sesiones preliminares el martes 20 de agosto,
sostienen posiciones contradictorias sobre los tópicos
principales.
”El primer desafío es superar
la dispersión geográfica de los delegados, y
luego analizar si las diferencias son tácticas, y por
tanto superables, o se deben a cuestiones de principios”,
explicó el analista político Victor Munnik,
integrante del Secretariado de la Sociedad Civil que organizó
el Foro.
Problemas logísticos y discrepancias
políticas llevaron a varios grupos a instalarse en
lugares separados.
La coalición Movimientos Sociales
Indaba, por ejemplo, ubicó su propia sede cerca de
la del Foro Global, y se propone realizar reuniones y protestas
al margen del proceso conducido por la ONU (Organización
de las Naciones Unidas), al que considera dominado por gobiernos
y grandes compañías que no aportarán
soluciones al desarrollo sustentable.
Un poco más lejos está
el campamento del sudafricano Movimiento de Pueblos Sin Tierra,
destinado a quienes buscan concentrarse en un único
asunto: el derecho de la población a la tierra. Este
movimiento decidió ubicarse equidistante del Foro Global
y de Indaba para evitar que ambos ignoren su propia campaña.
Decenas de miles de activistas deben
sintetizar sus propuestas en una declaración dirigida
a unos 100 jefes de Estado y de gobierno de la Cumbre. Y ésta
deberá contemplarla al aprobar el plan de acción.
”Es muy difícil prever si
podremos llegar a un acuerdo”, señaló
Munnik. Debemos mantener ”diversidad en la solidaridad,
y solidaridad en la diversidad” y aceptar ”cuantas
concesiones podamos” para que el Foro Global logre una
posición unificada con amplio apoyo político,
agregó.
El acuerdo no es imposible pese a la
increíble y colorida diversidad de organizaciones civiles,
ecológicas, comunitarias y de desarrollo, opinó.
Y puso como ejemplo el intento de superar
discrepancias de grupos ambientalistas con marcados contrastes
políticos como Greenpeace, el Fondo Mundial por la
Naturaleza (WWF) y la Red de Justicia Ambiental. ”Están
trabajando juntos de un modo que no había visto antes”,
comentó Munnik.
Grupos de jóvenes, mujeres y pueblos
indígenas llevaron a cabo encuentros previos para alcanzar
posiciones que reflejen intereses y preocupaciones comunes,
y que serán incluidas en la declaración del
Foro.
La gran cuestión que afronta la
sociedad civil en esta instancia es decidir si es posible
la colaboración con organismos financieros internacionales
como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Pero además debe hallar caminos
para defender los convenios internacionales ya alcanzados
para preservar la naturaleza y aliviar la pobreza, y presionar
por mayor asistencia al desarrollo y por ampliar los estándares
ambientales internacionales, apuntan algunos activistas.
También hay tensión entre
quienes quieren colocar el eje del Foro en la protección
de los recursos naturales, y quienes aseguran que la única
forma de proteger al planeta es priorizar el desarrollo social
y económico de las comunidades.
Activistas de uno y otro lado señalan
que aún cuando la sociedad civil logre forjar una amplia
y aceptable declaración política, ésta
irá mucho más allá que lo que estén
dispuestos a conceder los gobiernos reunidos en la Cumbre.
A pesar de dificultades y discrepancias,
el Foro Global y otros encuentros paralelos a la Cumbre son
un ámbito privilegiado para debatir de una forma que
no permiten las reglas diplomáticas de los encuentros
oficiales, sostuvo el representante en Sudáfrica de
la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), Saliem
Fakir.
Sólo eso hace que el Foro sea
crucial para alcanzar soluciones a los desafíos del
desarrollo sustentable, concluyó.
* Publicado originalmente el 24 de agosto
en la red latinoamericana de diarios de Johannesburgo. (FIN/2002)
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