| Negociaciones a puerta cerrada
por Thalif Deen
Los delegados de la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Sostenible intentan por todos los medios resolver
algunas de las cuestiones en disputa en consultas informales
y grupos de contacto, para evitar que la conferencia quede
en punto muerto.
De los dos grupos de contacto, uno se
ocupará de finanzas, comercio y globalización,
tres de los cuatro asuntos esenciales del enfrentamiento Norte-Sur
en las actuales negociaciones.
El segundo grupo se ocupará de
la gobernabilidad, una cuestión sensible para algunos
países en desarrollo acusados de violaciones a los
derechos humanos o de apartarse del concepto occidental de
democracia multipartidaria.
“Lo que los donantes quieren es
gobernabilidad a cambio de su dinero”, comentó
un diplomático asiático. Pero si este intercambio
no se respeta a largo plazo, “terminaremos prometiendo
gobernabilidad a cambio de escaso o nulo apoyo económico”,
advirtió.
Marcelo Furtado, representante de Greenpeace
International, criticó duramente el proceso de negociación
del que fueron excluidas unas 4.500 organizaciones no gubernamentales
participantes de la cumbre.
“Queremos más transparencia.
Queremos más participación”, manifestó
. “Si las negociaciones siguen cerradas, no tendremos
acceso a la información y no podremos hacer nuestro
trabajo”, previno.
Furtado dijo a Terra Viva que la creación
de grupos de contacto ha marginado a la sociedad civil y pasado
por alto a los grupos de trabajo involucrados en el proceso
de negociación.
Cuando los gobiernos no pueden alcanzar
acuerdos, agregó, las ONG pueden realizar sus propias
contribuciones para facilitar el proceso, siempre que sean
parte de él.
Aunque admitió que originalmente
las ONG podían participar en el llamado Proceso de
Viena, por el que todos los grandes grupos de la sociedad
civil obtuvieron representación en el sistema de las
Naciones Unidas, Furtado observó que no se les permitió
ir más allá.
Durante los dos días de negociaciones
previas a la cumbre, señaló, el énfasis
pasó del desarrollo al comercio. “Esta es una
cumbre sobre desarrollo sostenible, no sobre comercio”,
recordó.
Malini Mehra, del Centro de Mercados
Sociales, con sede en Bombay, declaró que la percepción
de parálisis de las negociaciones no le resulta sorprendente,
pero observó que no todas las delegaciones están
“en coma”, sino que algunas están muy activas
tras bambalinas para defender sus intereses nacionales.
Sin embargo, los temas pendientes siguen
ignorados porque los gobiernos no quieren o no pueden realizar
los cambios políticos necesarios y enfrentar las consecuencias
electorales, y no lo harán hasta que exista apoyo político
doméstico para el cambio, dijo.
“La cuestión clave es: ¿cuántos
gobiernos han consultado a su electorado sobre esta cumbre?
¿Cuántos de ellos tienen un mandato que sustente
sus posiciones negociadoras?, preguntó.
“Si no tienen a la ciudadanía
detrás de ellos, será imposible lograr un cambio”,
advirtió Mehra.
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