| RIO+10:
Transgénicos pueden salvar a Africa, según agencia
de ONU
Por Anthony Stoppard
JOHANNESBURGO, 29 ago (IPS) - Cultivos
genéticamente modificados pueden ser la clave del desarrollo
y la seguridad alimentaria en Africa, según el informe
que una agencia de la ONU presentará este viernes a
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo,
Sudáfrica.
La Comisión Económica de
Naciones Unidas Para Africa (ECA) advierte en ese estudio,
titulado ”Aprovechar tecnologías para el desarrollo
sustentable”, que es preciso usar la biotecnología
con cautela y adecuarla a las necesidades del continente,
en especial las de los pobres.
Los últimos avances biotecnológicos
han logrado variedades vegetales con mayor rendimiento en
términos de cantidad y calidad, más nutritivos,
resistentes a pestes y beneficiosos para la salud humana y
el ambiente, según la ECA, con sede en Addis Abeba.
Agricultores de India y Sudáfrica
se manifestaron en la cumbre de Johannesburgo, que comenzó
el lunes y durará 10 días, por el derecho a
cultivar transgénicos que aumenten su productividad,
alivien la pobreza rural y reduzcan problemas ambientales,
al hacer menos necesario el uso de fertilizantes y pesticidas.
Africa depende en gran medida de la agricultura,
responsable de 30 por ciento de su producto bruto y 70 de
sus puestos de trabajo, y se beneficiará con tecnologías
que permitan a la vez aumentar la producción alimentaria
y minimizar la explotación de selvas y tierras poco
fértiles, según el informe de la ECA.
Esa agencia admite que la actual investigación
biotecnológica prioriza la búsqueda de soluciones
a problemas del mundo industrializado, y que la mayoría
de los países africanos carecen de recursos adecuados
para el manejo seguro de los transgénicos, pero destacó
la urgencia de superar esas dificultades.
Las naciones africanas deben presionar
por iniciativas en la materia adecuadas a las cuestiones agrícolas,
alimentarias y sanitarias del continente, y establecer instituciones
nacionales regulatorias capaces de evaluar y controlar riesgos
asociados con los transgénicos, agrega.
Los autores del informe destacaron exitosas
experiencias africanas con vegetales genéticamente
modificados, entre ellas las de cultivos de maíz y
algodón en Sudáfrica, de batata en Kenia, y
de maíz, habas y algodón en Egipto.
La primera cosecha de maíz blanco
sudafricano genéticamente modificado se realizó
en vísperas de la cumbre de Johannesburgo.
Es seguro que el informe de la ECA causará
gran controversia en la cumbre, ya que la mayoría de
los gobiernos africanos y muchas organizaciones no gubernamentales
(ONG) se oponen a los cultivos transgénicos, en nombre
de potenciales riesgos sanitarios, ambientales y económicos.
Esa ha sido incluso la posición
de gobiernos que afrontan en la actualidad graves crisis alimentarias,
como el de Zimbabwe, que rechazó una donación
estadounidense de maíz genéticamente modificado.
Botswana, Namibia, Zambia y Zimbabwe
tampoco aceptan el ingreso de organismos transgénicos
ni sus derivados.
ONG ambientalistas como la sudafriocana
BioWatch South Africa pronostican la ruina de los pequeños
agricultores, si se autoriza el cultivo de transgénicos.
Eso ocurrirá porque grandes firmas
transnacionales dominan el desarrollo de biotecnología,
patentan las costosas semillas transgénicas, y han
demandado a agricultores que cultivaron variedades genéticamente
modificadas sin pagar por ello, aunque eso se debiera a causas
accidentales, destacan los activistas.
Además, esas semillas pueden ser
diseñadas para que de ellas crezcan vegetales estériles,
y sea necesario comprar a las transnacionales para cada siembra,
arguyen.
En la actualidad, los agricultores pueden
obtener semillas de sus propios cultivos, con costo escaso
o nulo.
Aun quienes puedan pagar las semillas
transgénicas afrontarán graves riesgos si pierden
una sola cosecha, y con ella los recursos necesarios para
volver a sembrar, advierten.
Por otra parte, la expansión de
variedades vegetales genéticamente modificadas disminuirá
la biodiversidad, y aumentará la probabilidad de que
una sola plaga cause enormes pérdidas de cultivos,
añaden.
Desde el punto de vista económico,
gobiernos y agricultores rechazan los transgénicos
porque la Unión Europea, destino de gran parte de las
exportaciones alimentarias africanas, aplica estrictas prohibiciones
al ingreso de organismos genéticamente modificados,
de modo que cultivarlos implica perder mercados. (FIN/2002)
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