| Estados Unidos no piensa en la Tierra entera
Por María Laura Mazza
La ecuatoriana Yolanda Kakabadse es presidenta de la Unión
Mundial para la Naturaleza (IUCN) y una de las protagonistas
del debate ambiental mundial. Kakabadse dialogó en
exclusiva con Tierramérica en la sede de IUCN, en Johannesburgo.
Extractos:
TIERRAMERICA:
¿Cómo ve el rumbo que están tomando
las negociaciones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible
(CMDS)?
KAKABADSE: Se
nota un espíritu constructivo y una defensa de lo acordado
en Río. Son pocos los actores que tratan de cambiarlo,
porque no vale la pena modificar principios cuya negociación
costó tanto y que no se han cumplido todavía.
¿Cree que la ausencia del presidente de Estados
Unidos en Johannesburgo y la falta de apoyo de su gobierno
a iniciativas de protección ambiental serán
un obstáculo para cualquier acuerdo significativo sobre
desarrollo sostenible?
Sí y no. Yo creo que Estados Unidos debería
estar acá, en primer lugar para demostrar más
compromiso con el desarrollo sostenible, que es un tema global,
no es ni del Norte ni del Sur. La ausencia de Estados Unidos
indica que ese gobierno no está pensando en la Tierra
entera. Por otro lado, los delegados estadounidenses pueden
trabajar en los temas específicos que están
en la agenda de Johannesburgo. Lo grave sería que haya
grupos tratando de obstaculizar esas negociaciones, pero por
lo menos hasta ahora eso no ha sido evidente. Más preocupante
que la ausencia de Estados Unidos en Johannesburgo es su ausencia
en el Protocolo de Kyoto y su falta de ratificación
de la Convención sobre Biodiversidad. Ahí sí
hay un vacío.
¿Cómo puede América Latina como
región influir en el debate ambiental global?
Las reuniones de los ministros de América Latina y
el Caribe, el año pasado, lanzaron un mensaje muy fuerte
respecto a la necesidad de principios de ética que
rijan el desarrollo sostenible. Lo discutieron en dos reuniones
donde propusieron que la declaración de Johannesburgo
incluyera un código de ética. Hubo varios esfuerzos
por eliminar ese texto de la declaración, y tal vez
eso es lo que lo hace importante. La gran resistencia a acordar
principios y valores es preocupante, porque el desarrollo
sostenible necesita de ellos. La práctica es la parte
fácil si es que hay un acuerdo sobre qué tipo
de sociedades queremos ser.
¿Qué probabilidades de éxito
tiene la propuesta de Brasil de que 10 por ciento de la energía
mundial sea limpia para 2010?
Brasil tiene un liderazgo incuestionable, no sólo
en América Latina sino en el mundo entero. Una iniciativa
como ésta da un mensaje muy fuerte de que sí
se pueden hacer las cosas cuando hay voluntad política.
Yo creo que el presidente Fernando Henrique Cardoso y Brasil
tienen un liderazgo indiscutible porque ven al planeta con
una óptica de desarrollo económico combinado
con la conservación y el buen uso de los recursos,
el desarrollo social y la mejora de la calidad de vida. Los
grandes sueños se construyen alrededor de grandes metas,
y creo que lo que propone Brasil es posible si todos trabajamos
alrededor de esto.
El martes en la CMDS se llegó a un acuerdo
para proteger las pesquerías mediante la reducción
de la captura comercial. ¿Qué comentario le
merece esto?
La pesca es una de las actividades más destructivas
de la actualidad, y también de las más amenazantes,
porque de la pesca depende una enorme cantidad de gente en
todo el mundo que tiene en ella su principal fuente de alimentación.
Probablemente porque no se ve lo que hay debajo del agua,
quienes vigilamos el buen uso de los recursos naturales tenemos
muy poca capacidad para apreciar la gran destrucción
que ha tenido lugar en los recursos pesqueros de todo el mundo.
Por lo tanto, esta decisión de la cumbre es importantísima,
porque en esta área no sólo hay gran destrucción
sino también gran inequidad. Grandes flotas de países
que tienen la capacidad financiera para manejarlas extraen
recursos de pesca de los océanos y dejan sin nada a
las poblaciones locales costeras que dependen de esos recursos.
¿Considera que la presión de líderes
indígenas logrará algún progreso en cuanto
al fortalecimiento de sus derechos?
En 1990, dos años antes de la Cumbre de Río,
no había presencia de organizaciones y líderes
indígenas, pero se la construyó, y en los últimos
años ha ido creciendo su capacidad de influir en decisiones
mundiales. No creo que Johannesburgo vaya a cambiar el mundo
de los indígenas, pero nos va a cambiar a los no indígenas.
Ellos están cada vez mejor preparados para hacer el
lobby internacional con mensajes y propuestas concretas, pero
se necesitarán varias décadas más para
insertar la agenda indígena en la agenda mundial.
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