| Estados Unidos no es el mundo
Por María Laura Mazza
En nombre de América Latina y El Caribe, Brasil lidera
el debate en torno a la energía limpia en la Conferencia
sobre Desarrollo Sostenible. Su propuesta de lograr que 10
por ciento de la energía consumida en el planeta provenga
de fuentes renovables para 2010 es aplaudida por grupos ambientalistas,
los países latinoamericanos y algunos europeos, pero
enfrenta la oposición firme de Estados Unidos y del
bloque de países petroleros.
“Los países en desarrollo somos los que vamos
a pagar el costo más grande por el cambio climático,
y por eso creemos que el proceso de estabilización
de los gases de efecto invernadero debería acelerarse”,
dice Ricardo Sánchez Sosa, director regional para América
Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA). Sánchez dialogó en
exclusiva con Tierramérica.
Extractos:
TIERRAMERICA: Las expectativas
para esta cumbre son cada vez menores. ¿Cuáles
son las suyas?
SANCHEZ: Yo nunca he sido del
equipo de los pesimistas. Creo que en el entorno de la conferencia
ya hay algunos éxitos, como la reposición de
fondos del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), que
incluso superó las expectativas que se habían
propuesto. Se incrementó de 2.700 millones de dólares
a 2.922 millones de dólares, y fue un reto importante
antes de comenzar la cumbre. Aun cuando este nuevo fondo no
satisface todas las necesidades, sí es un crecimiento
importante para apoyar las áreas que promueve el GEF.
Está claro que todavía hace falta mucho más
financiamiento, no obstante ya se han dado algunos pasos modestos
pero importantes en esta cumbre. En cuanto a los párrafos
relativos a los medios de implementación, las negociaciones
han avanzado pero todavía quedan aspectos importantes
por concertar. Creo que cuando empiecen las discusiones de
lleno en los próximos días, los ministros podrán
encontrar algún consenso.
-Estados Unidos no sólo está ausente
en la cumbre, sino también en el Protocolo de Kyoto
y en la Convención sobre Biodiversidad. ¿Es
realista esperar un resultado positivo?
-Yo creo que sí es realista. Estados Unidos es la principal
economía del planeta, pero no es el mundo. Incluso
si Estados Unidos no llegara a participar en un consenso,
de todas maneras la discusión va a influir en ese país
y en un crecimiento del uso de las fuentes de energía
renovables.
-¿Cree factible que se adopte en esta cumbre
la iniciativa latinoamericana, liderada por Brasil, de lograr
10 por ciento de energía renovable para 2010?
-Tecnológica y materialmente sí es factible,
pero todo depende del esfuerzo que los países estén
dispuestos a hacer. Aquí intervienen muchos factores
económicos, el mundo no está en un buen momento
económico y eso hace que las posiciones conservadoras
a veces tengan una incidencia importante.
-¿Están las multinacionales petroleras
tratando de frustrar esa iniciativa a través de los
gobiernos más poderosos?
-Yo no sería tan absoluto. Creo que hay una apreciación
distinta de los ritmos. Muchos creemos que es necesario acelerar
esos ritmos porque el planeta necesita una rápida estabilización
de los gases de efecto invernadero. Los países en desarrollo
somos los que vamos a pagar el costo más grande por
el cambio climático, y por eso también creemos
que el proceso debería acelerarse. Hay otras personas
que tienen otro concepto de los ritmos en que debe resolverse
el tema porque incorporan aspectos más cercanos a sus
intereses.
-Si para el final de esta cumbre todo queda como
hasta ahora, en el papel, ¿qué explicación
le dará la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) al mundo?
-La explicación no la tiene que dar sólo la
ONU, sino también sus países miembros.
-Pero la ONU ha sido muy criticada por organizar
este tipo de megaconferencias de gran costo, que en general
no producen resultados concretos.
-Considero que ésta era una conferencia necesaria,
y la propia Asamblea General decidió por mayoría
que había que hacer un examen de Río 10 años
después, porque es urgente caminar en la dirección
del desarrollo sostenible. Yo no creo que esta conferencia
vaya a fracasar.
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