| Activistas piden boicot total a los transgénicos
Por Bert Wilkinson
NASREC. Destacados ambientalistas internacionales reclamaron
ayer un boicot total a semillas y alimentos genéticamente
modificados hasta que estudios científicos independientes
prueben que son inocuos para la humanidad.
El llamado, efectuado en un foro paralelo a la cumbre, no
ignoró la situación de hambre que atraviesan
algunos países pobres, varios de ellos africanos, pero
advirtió que la renuencia de las grandes compañías
de biotecnología a producir información evidencia
que tienen algo que esconder.
"Antes morir de hambre que ser envenados por esta industria",
sostuvo Fred Kalbwani, coordinador regional de la Asociación
para el Manejo Participativo y Ecológico de la Tierra,
de Zimbabwe.
Muchos agricultores que probaron las semillas modificadas
son ahora más pobres que cuando utilizaban las tradicionales,
porque las nuevas no pueden usarse para volver a plantar en
la siguiente siembra, dijo Kalbwani.
"Hay muchos endeudados. Quieren volver a sus antiguas
formas de cultivo, pero no tienen dinero para comprar semillas
a las compañías.
Estamos totalmente en contra de esta industria", añadió.
Según nuevos estudios, más de 20.000 agricultures
de India se suicidaron este año debido al elevado endeudamiento
y la imposibilidad de adquirir semillas para la próxima
siembra, afirmó la destacada científica y activista
india Vandana Shiva.
"Nos encontramos incluso con dos campesinos que debieron
vender sus riñones para pagar deudas. A esto hemos
llegado. Necesitamos investigación científica
sobre alimentos y granos genéticamente modificados,
pero no la que hacen las compañías. Sus datos
son un artilugio", sostuvo.
El foro de ayer puso de manifiesto el temor a que las cinco
mayores corporaciones del mundo, entre ellas la estadounidense
Monsanto, logren muy pronto controlar toda la industria de
producción de semillas, creando situaciones artificiales
de hambre en regiones donde no hay dinero para adquirir sus
productos.
De hecho, varias empresas de Africa, India y Brasil fueron
absorbidas por las corporaciones occidentales, en la carrera
por controlar totalmente el sector en pocos años.
Con su tradicional vestimenta xhosa-zulú y rodeado
por doce hombres de su comunidad, el líder tribal Thina
Bantu Shange relató al auditorio cómo cientos
de agricultores que probaron los cultivos modificados ahora
se arrepienten pues las viejas semillas ya no crecen en los
mismos suelos.
"Ahora necesitamos que las compañías vengan
a sanar la tierra, porque estamos en problemas. No estamos
seguros de lo que ha pasado", dijo Shange, añadiendo
que se trató de un terrible error que no deberían
seguir los cultivadores de otros países.
Algunos, como Shiva, creen que la contaminación con
transgénicos y la liberación de una peligrosa
bacteria en el suelo podrían explicar la esterilidad
de la tierra.
La industria asegura que sus productos son inocuos, pero
llevó años descubrir que el insecticida DDT,
utilizado para combatir el mosquito trasmisor de la malaria,
provoca cáncer.
También el agente naranja que Estados Unidos empleó
en la guerra contra Vietnam continúa afectando a vietnamitas
a casi 30 años de concluida la guerra, apuntaron algunos
participantes.
China, India y varios países africanos, como Malawi,
Sudáfrica y Zambia, están utilizando cultivos
y alimentos genéticamente modificados, mientras activistas
de México han denunciado la contaminación transgénica
de cultivos tradicionales de maíz.
"Está cercano el tiempo en que los agricultores
de todo el mundo perderán su poder y el derecho a plantar
pues sus semillas tradicionales habrán sido destruidas",
pronosticó Kalbwani.
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