| Cumbre esta privatizada, dicen ONG
Por Maria Laura Mazza
Líderes de la sociedad civil latinoamericana manifestaron
escepticismo acerca de los resultados de la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sostenible (CMDS), pero optimismo en cuanto
a los resultados de las iniciativas de las organizaciones
no gubernamentales a nivel nacional y comunitario.
“Nuestras expectativas no están en esta cumbre,
sino en otro lado”, porque “lo sustancial pasa
en los países y en las comunidades”, declaró
el argentino Nicolás Lucas, del World Resources Institute,
con sede en Washington.
La CMDS se realiza 10 años después de la Cumbre
de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, cuyo plan
de acción todavía está lejos de concretarse.
Por ese motivo, activistas y gobernantes coinciden en que
no tiene sentido fijarse nuevos objetivos, sino cumplir los
ya acordados.
“No vinimos acá a avanzar sobre los principios
de Río, sino a defenderlos”, señaló
Jorge Capato, director de la fundación Proteger, de
Argentina.
Marcelo Furtado, de Greenpeace Internacional/Brasil, destacó
que “el desafío es hacer que los negociadores
entiendan que no están negociando un papel, sino que
el objetivo es cambiar la vida de la gente”, y “sólo
ese cambio convertiría a esta cumbre en un éxito”.
Según Furtado, la visión general sobre la CMDS
es pesimista porque la Organización de las Naciones
Unidas está “privatizada” por los países
más poderosos y porque “el mundo actual es una
asociación entre pequeños grupos de intereses”.
El objetivo principal de los grupos ambientalistas es que
las compañías multinacionales sean responsabilizadas
por sus acciones destructivas en todo el mundo a través
de tratados con fuerza vinculante.
A causa de la carencia de esos instrumentos, muchas empresas
tienen determinado comportamiento en Estados Unidos, otro
en Africa y otro en Asia, observó Furtado.
En torno a la cuestión indígena, Sebastiao
Manchineri, líder de la Coordinadora de las Organizaciones
Indígenas de la Cuenca Amazónica, señaló
que su organización se propone trabajar en esta cumbre
para lograr seguridad territorial, respeto a los derechos
humanos, libre determinación y protección del
ambiente de las comunidades nativas.
Sin embargo, el dirigente no cree que siquiera la declaración
política de la cumbre incluya alguna cláusula
tendente a la protección de los derechos indígenas.
Interrogado por Tierramérica sobre los intentos de
Estados Unidos de patentar medicinas que han sido utilizadas
por comunidades aborígenes durante siglos o milenios,
dijo que “en esta cumbre seguramente habrá discusión
sobre patente, propiedad y conocimientos ancestrales”.
Lamentablemente, agregó, “estamos seguros de
que los gobiernos no van a estar atentos a este problema,
pero nosotros seguiremos trabajando para eso”.
Marianela Curi, de la boliviana Liga de Defensa del Medio
Ambiente, expresó una opinión igualmente escéptica
sobre las negociaciones que tienen lugar en el Centro de Convenciones
de Sandton.
“No soy optimista porque hay un problema fundamental
de falta de voluntad política y también de ética”,
y eso se refleja en el agravamiento de la pobreza y del deterioro
ambiental en los últimos años, expresó.
Los líderes de la sociedad civil latinoamericana presentaron
ayer su visión de la cumbre en una conferencia de prensa
para medios de habla hispana realizada en el centro ambiental
de la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN) en Johannesburgo.
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