| DESARROLLO-AMERICA LATINA
El Norte debe pagar por proteccionismo
por Marcela Valente
BUENOS AIRES, ago (IPS) - América
Latina reclamará en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible, que se iniciará este mes en Sudáfrica,
que el Norte industrial elimine las trabas a las exportaciones
del Sur o que compense esos obstáculos con una adecuada
ayuda financiera.
Así lo expuso a IPS el embajador
Raúl Estrada Oyuela, director de Asuntos Ambientales
de la cancillería de Argentina y delegado en el ”grupo
de amigos de la presidencia” de la cumbre, un ámbito
informal convocado por el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, para allanar las diferencias sobre el plan de acción.
”América Latina está
totalmente unida en este planteo que es clave. Necesitamos
apoyo financiero para el desarrollo sustentable porque las
distorsiones en el comercio nos dejan sin los recursos que
deberíamos destinar a ese fin”, agregó
Estrada Oyuela.
De acuerdo a datos de la cancillería
argentina, la ayuda al desarrollo de la Unión Europea
(UE) equivale a un quinto de lo que gastan por año
en subsidios agrícolas la propia UE, Estados Unidos
y Japón.
”A pesar de las promesas, estas
subvenciones persisten y distorsionan fuertemente el comercio
internacional”, subrayó Estrada.
No obstante, el funcionario admitió
que las expectativas de conseguir avances ”deben ser
moderadas si se quiere evitar la frustración”.
”En principio, esperamos consolidar
los logros de la reunión (ministerial de la Organización
Mundial del Comercio en) Doha sobre política comercial,
y los compromisos de (la Conferencia Internacional sobre Financiación
al Desarrollo de) Monterrey en materia de cooperación
al desarrollo”, agregó Estrada Oyuela.
La cumbre se llevará a cabo en
la ciudad sudafricana de Johannesburgo entre el 26 de este
mes y el 4 de septiembre para revisar el cumplimiento de los
compromisos de la Cumbre de la Tierra de 1992, y avanzar hacia
un modelo de desarrollo que no destruya el ambiente ni comprometa
el sustento de las generaciones futuras.
Pero muchos participantes temen que el
encuentro acabe en fracaso por el desacuerdo entre países
pobres y ricos en asuntos fundamentales.
El texto del plan de acción está
acordado en más de 70 por ciento, pero los puntos polémicos
son los más importantes.
Annan y el presidente de Sudáfrica,
Thabo Mbeki, convocaron en julio al ”grupo de amigos”,
integrado por delegados de 26 países, a una sesión
informal en la sede de la ONU (Organización de las
Naciones Unidas) en Nueva York, pero el encuentro no logró
grandes avances.
El grupo continuará discutiendo
en busca de consenso hasta la inauguración de la cumbre.
Las organizaciones no gubernamentales
de América Latina ”no somos demasiado optimistas”,
y las razones del escepticismo están en la falta de
avance en las cuestiones que Estrada consideró cruciales,
dijo a IPS la activista Liliana Isas, de la Fundación
Ecológica Universal.
”El capítulo de ayuda al
desarrollo está entre corchetes, lo que significa que
está todo por discutir. Nadie se compromete a financiar
el desarrollo sustentable en los países pobres, y lo
mismo ocurre con el capítulo de compromisos concretos
donde casi todo está entre corchetes”, aseguró.
Organizaciones independientes latinoamericanas
se reunirán en vísperas de la conferencia para
elaborar párrafos completos del documento final que
reemplacen aquellos no acordados, contemplando los requerimientos
mínimos para evitar el fracaso.
América Latina y el Caribe sólo
llevarán a Johannesburgo una propuesta de meta obligatoria:
elevar a 10 por ciento el consumo mundial de energía
procedente de fuentes limpias, que se estima ahora en dos
por ciento, para 2010.
Los reclamos de un comercio sin restricciones
y de mayor asistencia para combatir la pobreza fueron los
aspectos más reiterados en la Plataforma de Acción
hacia Johannersburgo, elaborada por los gobiernos de América
Latina y el Caribe.
”Rechazamos todos los principios
o políticas que distorsionen el comercio internacional
e instamos a eliminar todas las formas de subsidios a la exportación,
a mejorar el acceso a los mercados y reducir --con miras a
eliminar-- el apoyo nacional que distorsiona el comercio y
la producción”, sostiene el documento.
Aunque los países latinoamericanos
avanzaron en la creación de un entorno favorable a
la transferencia de tecnología, las naciones industriales
no adoptaron medidas eficaces que aseguren esa transferencia,
en epecial en materia de tecnologías apropiadas para
el desarrollo sustentable.
”La pobreza extrema, la degradación
ambiental, el subdesarrollo y los patrones de producción
y consumo insostenibles, así como la falta de equidad
en materia de distribución del ingreso, afectan a todos
los países de la comunidad internacional, y sobre todo
a los países en desarrollo”, agrega la declaración.
El documento latinoamericano reconoce
que en el decenio transcurrido desde la cumbre de Río
de Janeiro hubo ”avances significativos” en la
toma de conciencia acerca de la problemática ambiental.
”Sin embargo, a 10 años
las condiciones para el desarrollo sostenible no son mejores
que las prevalecientes en 1992”, asevera.
Las naciones industriales deben asignar
”recursos suficientes, previsibles, nuevos y adicionales”
para asegurar el cumplimiento de los compromisos, y destinar
0,7 por ciento de su producto bruto interno a la cooperación
para el desarrollo.
La globalización no tiende necesariamente
al desarrollo sostenible, estima el documento.
Los gobiernos de la región exhortarán
a la comunidad internacional a evitar desigualdades, como
las dificultades económicas experimentadas por países
latinoamericanos para participar del proceso preparatorio
de la cumbre, y que se reflejaron negativamente en la negociación.
(FIN/2002)
|